domingo, 1 de mayo de 2011

CS2011 — Etapa 2 (Camino de Portomarín)




¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde la habitación cuádruple de nuestro hotel de Portomarín (o si lo preferís, en castellano, Puertomarín). Si ayer os hablaba de un plácido paseo, lo de hoy ha sido de todo menos eso. Aunque el día empezó bien, la tarde ha sido más bien desastrosa tirando a horrible... Nos hemos mojado como pollos y, por si fuera poco, Toñín y yo nos hemos liado a la hora de mover los coches de apoyo para mañana y gracias que hemos llegado, por los pelos, para la cena en Portomarín, sin tiempo ni para duchas ni para siestas ni para nada de nada. Bueno, a continuación os dejo el relato de la etapa... A ver si puedo contároslo, porque Isidro acaba de poner a secar sus calcetines sobre un cuadro de la habitación y, como dicen por estas tierras, cheiran que apestan...
.
Y el caso es que el día no empezó mal. Amaneció fresco y gris pero sin lluvia. Esta pasada noche, mi compañero de habitación, el peregrino Juanma, interpretó un par de piezas con su serrucho (¿Mozart?, ¿Brahms?, ...) pero la cosa estuvo más moderada que otras veces. A las nueve de la mañana Los 4+1 peregrinos estábamos desayunando en una cafetería próxima a nuestro hotel de Sarria y algo antes de las diez ya estábamos recorriendo los primeros metros de la etapa de hoy, de 22 kilómetros, que nos llevará a Portomarín. En la salida nos hemos liado un poco, al igual que un grupo de peregrinos italianos, pero una señora del lugar nos indicó rápidamente por dónde atajar.
.
Se sale de Sarria cruzando las vías del tren y enseguida te introduces en un espeso y frondoso bosque, tipo El bosque encantado, donde predominan hayas, robles, pinos y multitud de arbustos. La verdad es que se trata de un bosque fascinante donde parece que en cualquier momento te puedes topar con un hada o con un duendecillo despistado. Nosotros no hemos llegado a ver ninguno.


"Intrahistoria" de una foto

.
En seguida llegamos a uno de los parajes "estrella" del día de hoy... Un puente bajo la vía del tren... Un riachuelo (el río Celeiro) bajo el puente... Un entorno boscoso realmente bonito... Vamos, el lugar idóneo para hacernos una foto de grupo dentro del cauce del río. Así que preparo la cámara, coloco el trípode, busco el ángulo que parece más adecuado para tomar la foto... Van pasando los minutos... Elijo finalmente una piedra dentro del cauce del río para apoyar la cámara. Como la cámara está en modo automático, tengo diez segundos para correr a colocarme delante del objetivo (dentro del cauce del río, junto al resto de peregrinos)... Siguen pasando los minutos...

Por fin ya está todo preparado, le doy a la cámara para que saque la foto en modo automático y empiezan a contar los diez segundos... Corro dentro del río para ponerme delante del objetivo... 10...9...8...7...6...5...4...3...2...1... ¡Foto! ¡Maldita sea! No me ha dado tiempo a llegar y he salido en la foto medio corriendo... A empezar otra vez... Ya llevamos aquí casi un cuarto de hora y todo por una dichosa foto.

Cuando empiezo a preparar la cámara para un segundo intento escucho una voz de un peregrino que pasaba por detrás de mí y que me dice: "Si quieres os la saco yo". En medio de la carcajada general, no sabía si agradecerle el ofrecimiento o estrangularle directamente... ¡Grrrr! Bueno, creo que será mejor para todos que nos la saque él, pensé. Al final, este peregrino, que resultó ser de Murcia, fue el autor de la foto definitiva en el río bajo el puente del tren. Si no llega a aparecer este hombre, igual todavía estábamos intentando sacar esa dichosa foto.

Esta anécdota ilustra lo que es nuestro recorrido cotidiano y el porqué de que nos lleve, a veces, tanto tiempo recorrer un pequeño tramo del Camino. Nos podemos entretener con cualquier cosa pero también, de este modo, disfrutamos más del entorno y nos echamos unas risas. Tras esta foto reanudamos el Camino cruzando el espectacular bosque donde nos encontrábamos. Desde que hemos salido de Sarria no hemos hecho más que subir cuestas pero apenas si nos hemos enterado de ello por lo bonito del entorno.


A por los últimos 100 km del Camino


A la salida del bosque vemos las primeras aldeas del día. Primero Barbadelo, donde hacemos un pequeño alto con tentempié en su albergue de peregrinos, y unos metros después, Rente. Ya llevamos más de cinco kilómetros de etapa.

A propósito del cinco, como en el año pasado, todos los peregrinos estábamos atentos a no caer en la famosa rima relacionada con ese número: ya sabéis... cinco... ¡por el c... te la hinco! Que si llegamos a las tantas y cinco, que si faltan cinco kilómetros, etc. Teníamos unas especiales ganas de pillar al peregrino novato de este año en esas rimas, pero no era tarea fácil. Desde que hemos entrado en Galicia cada quinientos metros hay un mojón kilométrico... Os podéis imaginar la guasa cuando llegamos al punto del mojón 105,5... Isidro, ¿cuánto queda, que no veo bien desde aquí la indicación? Juajuajuas... Pero no picaba, el muy jodido... Sin duda, ha sido bien advertido por Juanma antes de venir aquí.

Desde nuestra anterior parada en el albergue, el perfil del Camino se suaviza y nos encontramos con más tramos de asfalto, aunque todavía seguimos cruzando sendas, veredas y las típicas corredoiras, o sea, pasos de piedra junto a un curso de agua. Justo a la salida de la pequeña aldea de Brea, a la una de la tarde, nos topamos ¡por fin! con el mojón de 100 kilómetros hasta Santiago, lo que celebramos como un pequeño hito en nuestra aventura jacobea. Y pensar que quedaban casi 800 desde Roncesvalles...
.
En seguida llegamos a otro pueblecito, Ferreiros, donde destaca la pequeña iglesia románica de Santa María. Estaba cerrada y nos ofrecieron abrirla para nosotros pero, como ya era la una y media de la tarde, íbamos con el tiempo un poco justo para comer. Este tramo ya era de calzada y aun tuvimos ocasión de atravesar otra pequeña aldea antes de comer, Rozas, donde nos esperaba un grupo de vacas, que nos siguió durante unos minutos por la carretera, y algún que otro lagarto que se escondió a nuestro paso.


.

.
Comida en medio del bosque
.
A las dos y cuarto de la tarde llegamos al albergue de la aldea de Mercadoiro, lugar donde ayer aparcamos mi coche y donde vamos a comer hoy. Desde aquí quedan cinco kilómetros (¿os fijáis que siempre sale ese dichoso número?) hasta el final de etapa y el recorrido ya es, más o menos, de bajada.



El sitio nos gustó especialmente: se trata de un albergue que tiene un restaurante con bar, terraza y cierto ambiente chill out. Antes de volver a Sarria a recoger a Tori y al peque, Toñín y yo nos echamos unas cañitas con el resto de peregrinos. Luego fuimos con el coche a recoger a los que se quedaron en nuestro hotel de inicio de etapa mientras el resto de peregrinos elegía mesa y encargaba los menús. Al igual que ayer, Toñín, Tori y yo elegimos los menús por teléfono para encontrarnos con la mesa puesta y servida a nuestra vuelta. El pequeño José Antonio tiene la ventaja de que no necesita elegir menú: él es el único que tiene su comida asegurada cada día, a base de biberón, por supuesto... ¡Y que no le falte o que no le llegue con retraso, porque no veáis cómo se pone!

A las tres y media de la tarde ya estamos todos sentados disfrutando del sosiego y de los ricos platos que nos prepararon en este encantador lugar. Pero el tiempo está cambiando. Hasta ahora la meteorología nos ha respetado pero los grises tonos que está adquiriendo el cielo y algún que otro trueno que comenzamos a oír auguran que la tarde va a ser bien diferente de lo que había sido el día hasta este momento. Nada más terminar de comer Laura, Isidro y Juanma se preparan para reanudar la marcha; mientras, Toñín y yo iremos con los coches a Portomarín para dejar a la abuela y al peque en el hotel. El coche de Toñín se quedará allí y tanto él como yo regresaremos con el mío, sin mochilas, hasta el lugar donde estamos comiendo para retomar los últimos cinco kilómetros de etapa.


Ahora se pone a llover...


Fue terminar de ponerse los ponchos los tres peregrinos antes citados y empezar a llover. Toñín y yo fuimos a los coches a preparar todo para llevar al peque y a su abuela al hotel de Portomarín. Son casi las cinco de la tarde y, yendo con los dos coches de apoyo, en seguida nos cruzamos con los tres peregrinos, Laura, Juanma e Isidro, que ya estaban en ruta hacia el final de etapa. A las cinco y cuarto desembarcamos todo en el hotel, niño, abuela y mochilas incluidas, dejamos allí aparcado el coche de Toñín, y regresamos con el mío a Mercadoiro. Ahora nos toca a nosotros dos andar los últimos cinco kilómetros de etapa en medio de una lluvia cada vez más intensa.


Son casi las seis de la tarde. Laura, Isidro y Juanma acaban de llegar ya a Portomarín. Mientras, Toñín y yo nos pertrechamos bien los ponchos y empezamos la caminata en esta oscura tarde. La verdad es que, a pesar de la contrariedad con el tiempo, el recorrido es bonito y, además, cuesta abajo. Se notaba la presencia de un gran río, aunque no se llega a ver el Miño hasta que estás frente al pueblo de Portomarín. Esta parte del recorrido la hicimos completamente solos, no nos encontramos con un solo peregrino por ninguna parte: los últimos los vimos cuando veníamos con el coche. La tarde estaba desapacible y nuestra única compañía fue algún grupo de gallinas que vimos suelto en medio del monte, algo que nos llamó bastante la atención... ¿No habrá raposos por aquí?


Luego de dejar atrás la pequeña aldea de Vilachá, y tras un pronunciado descenso, justo cuando más arreciaba la lluvia, cruzamos el gran puente sobre el embalse de Belesar, en el río Miño, que nos lleva al nuevo pueblo de Portomarín. Y digo nuevo porque el viejo descansa bajo las aguas del embalse, que, por cierto, no estaba en su mejor momento porque se llegaba a ver algún resto del pueblo antiguo. Un curioso puente inclinado con escaleras nos lleva a la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, que da acceso al pueblo. Llovía tanto que era muy difícil tomar imágenes de los puentes sin ponerse perdido de agua.
.
A las siete horas y un minuto de la tarde entramos en el pueblo por su Plaza Mayor. Y digo bien... "y un minuto", porque ese minuto de más fue el que nos impidió entrar en la iglesia de San Nicolás, donde nos dieron prácticamente con la puerta en las narices y no pudimos sellar nuestras credenciales. Y eso que veníamos calados de agua hasta las orejas. Ya no abren esa iglesia hasta pasado mañana, martes, de modo que nos quedaremos con las ganas de verla por dentro. Así que hemos tenido que poner el sello en un albergue de peregrinos de una calle cercana. Por cierto, que de camino ha dejado de llover y hemos visto la pastelería central de las tartas Ancano, las típicas tartas de Santiago, que las hacen aquí, en Portomarín.


.

...Y la tarde termina de estropearse del todo
.
Al llegar a Portomarín pensamos que lo peor de la tarde había pasado ya... ¡Tururú! Nuestra pequeña pesadilla de hoy iba a empezar en este momento...
.
Tras una rápida visita al hotel, sin tiempo ni para secarnos, había que mover los coches de apoyo para la etapa de mañana. Es la etapa más larga de este año, con casi 25 kilómetros, de modo que nuevamente habrá que dejar un coche adelantado en el punto donde se vaya a comer. El lugar elegido es la aldea de Eireche (en gallego, Eirexe), a unos 8 kilómetros del final de etapa. Lo primero que hacemos es acercarnos Toñín y yo a Mercadoiro, el lugar donde hemos comido hoy, a recoger mi coche. Hasta aquí todo bien... Ya con los dos coches nos dirigimos a Eireche...
.
Pero ni Eireche, ni Eirexe ni nada que se le pareciera. No conseguíamos encontrar el acceso a este pueblo. No aparecía en los mapas y para el Tomtom de Toñín no existía. Llegamos a ir directamente al final de la etapa de mañana, Palas de Rei, y preguntar en el hotel donde nos alojaremos allí, pero las indicaciones que nos dieron no nos resultaron claras y nos perdíamos una y otra vez. La Guardia Civil me adelantó mientras hablaba con Toñín por el móvil para coordinarnos y menos mal que no me vieron, porque solo nos hubiera faltado que nos pusieran una multa también. Los peregrinos que se quedaron en Portomarín nos llamaron, preocupados por nuestra tardanza.
.
Finalmente, cuando ya empezaba a caer la noche vimos un desvío milagroso y siguiendo una carretera muy estrecha conseguimos llegar hasta Eireche. Dejamos el coche en un cruce donde estaban el albergue y el mesón-restaurante del pueblo. Preguntamos en este último para asegurarnos de que mañana teníamos que pasar andando por aquí, cosa que nos confirmaron de inmediato. Regresamos con el coche de Toñín, ya de noche, atravesando todo el pueblo por una oscura calle completamente levantada por las obras, sorteando bocas de alcantarillas, baches y zanjas abiertas. ¡Menudo numerito para salir de este pueblo! Aunque este tramo de la carretera estaba cortado por obras, los del restaurante nos recomendaron que atajáramos por allí porque, a esa hora, los obreros ya se habrían marchado; eso sí, nos dijeron que llevásemos mucho cuidado para no caernos en ningún agujero... ¡Madre mía, qué caminito! Yo indicándole a Toñín (que era quien conducía, a no más de 10 km por hora): más a la izquierda... dale ahora un poquito a la derecha, que nos caemos... Y a todo esto, empezando otra vez a llover...
.
A las diez y pico de la noche... Sí, habéis leído bien, pasadas las diez de la noche, y sin acercarnos tan siquiera por el hotel, llegamos al restaurante, en la Plaza Mayor de Portomarín, donde nos esperaba el resto de la expedición para cenar. Una sopita bien calentita de primer plato nos supo a comida celestial. Y de postre, tarta de Santiago (como ayer en Sarria), aunque hoy nos enseñaron a remojarla de otra manera: boca abajo y, en vez de orujo, con vinito dulce de la casa. Aunque, personalmente, prefiero el orujo para acompañar la tarta. Esta vez Isidro no consiguió que nos invitaran. Y, como colofón al día, la ducha relajante que hoy llegó después de la cena, en la habitación.


Mañana, a Palas de Rei
.
Y así ha transcurrido la etapa de hoy. Esta noche tenemos una habitación cuádruple para los cuatro peregrinos varones (cada uno en su camita, ¡eh!, malpensados) mientras que Laura, su madre y el peque están en otra habitación. El hotel es sencillo pero acogedor: en su día, nos ofreció muchas dudas cuando lo reservamos porque leímos comentarios muy negativos en internet, pero, afortunadamente, no se han visto confirmados.
.
Vamos a ver qué tal se portan estos compañeros de habitación que me he buscado para esta noche porque todo apunta a un concierto nocturno de Cuarteto de cuerda (creo que Juanma ya está terminando de afinar el serrucho y Toñín está repasando los últimos detalles de la pieza a interpretar hoy: ¿cuál tocará? ¿Chaikovsky?, ¿Borodin? ...). Isidro se ha encargado de crear ambiente (y no precisamente chill out) al colgar sus húmedos calcetines sobre un cuadro que hay por aquí cerca y que están aromatizando toda la habitación. Todo ello unido a la humedad de nuestros ponchos, ropas y mochilas... Imaginaros... Esto es una verdadera leonera...
.
Bueno, como yo también tengo que ensayar, me despido ya hasta mañana en que tenemos la etapa más larga del CS2011, con casi 25 kilómetros rompepiernas, y que nos llevarán al pueblo de Pepiño Blanco: Palas de Rei. A ver qué tal se nos da. Mañana os lo cuento. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Enigma "Beyond the invisible")

sábado, 30 de abril de 2011

CS2011 — Etapa 1 (Camino de Sarria)




¡Hola peregrin@s! Hoy hemos completado la primera etapa del CS2011. La verdad es que el recorrido ha sido un plácido paseo matinal en un entorno bucólico y delicioso, con unos paisajes verdísimos preciosos. La etapa de hoy era cortita y hemos aprovechado para visitar previamente el monasterio de Samos y para recorrer, una vez concluida la caminata del día, el casco viejo de Sarria. Ahí va el relato de cómo ha ido el día...

A las 7.45h han sonado los despertadores. Aunque hay previsiones de lluvias más o menos intensas e intermitentes para toda la semana, parece que, al menos por ahora, el día aguanta y en el cielo solamente se aprecia alguna que otra nube.

Hoy he compartido habitación con Juanma e Isidro. Por la noche, Los tres tenores hemos interpretado la famosa pieza "Ronquidos en si bemol para piano y orquesta, opus 23". Tras tan afanosa tarea nocturna, por la mañana ha habido que coordinarse bien en el uso del cuarto de baño y a la hora de ponerse los mejunjes en los pies con el fin de estar todos listos a las ocho y media, hora en que hemos quedado con el resto de la expedición abajo, en la cafetería, para desayunar.

A las ocho y media ya estamos en la cafetería, esperando al resto de peregrinos que no aparecen hasta un cuarto de hora después. Un grupo de jinetes espera también, junto a nosotros, a sus compañeros para salir al campo. Afuera están sus caballos.

En la cafetería, preside nuestra mesa un cuadro con una camiseta del Barça, algo que no es precisamente del agrado de alguno de los peregrinos (juajuajuas). Tras nuestro primer desayuno peregrino nos preparamos para salir. Como la etapa de hoy, de Samos a Sarria, es cortita (12,5 km) y no debería de llevarnos más allá de unas tres horas, vamos a intentar visitar el claustro del monasterio de Samos antes de partir, cosa que no se pudo hacer el año pasado.


Visita al monasterio de Samos


A las diez de la mañana nos ponemos en marcha hacia el monasterio de Samos. Junto a nuestro hotel hay una estatua de un peregrino con la que aprovechamos para hacernos alguna foto. También nos recreamos recorriendo el hermosísimo entorno del monasterio, donde destaca una capilla del siglo IX.

Son las diez y media y ¡por fin! conseguimos entrar en el interior del monasterio de Samos, no sin antes ofrecer una pequeña propinilla al monje encargado del mismo porque estamos fuera del horario de visitas. La verdad es que vale la pena visitar este monasterio. Su claustro, el mayor de España y segundo mayor de Europa (tras el de un monasterio alemán) bien merece dedicarle algún tiempo. Apenas diez minutos después de entrar el monje nos invita a salir ya que llega la hora de las visitas y no quiere que nos vean por allí.

Antes de marcharnos aprovechamos para estrenar nuestra credencial de peregrino con el primer sello del CS2011: el del propio monasterio que, por cierto, es uno de los más bonitos de todo el recorrido. El año pasado no pude ponerlo porque me quedé sin espacio en la credencial. Ahora sí, ya estamos preparados para iniciar oficialmente el CS2011 desde el mismo punto donde lo dejamos el año pasado: el monasterio de Samos.




Y por fin... ¡Arranca la etapa de hoy!


Son las once de la mañana y en este mismo instante damos por iniciada la primera etapa del CS2011, que parte del mismo monasterio. Tenemos un recorrido de doce kilómetros y medio por delante, con un perfil casi llano y un suave descenso.

El Camino bordea el monasterio y nos lleva a una senda que transcurre junto al río Sarria. ¡Qué preciosidad de sitio! El verdor lo invade todo. Se trata de un auténtico paseo, casi parece uno de esos entrenamientos que nos marcábamos hace un mes por la Dehesa de la Villa. Junto al río, aprovechando los distintos remansos que ofrece, apreciamos varias áreas de descanso que, desde luego, no pueden estar colocadas en un lugar más idóneo.

Las poblaciones intermedias entre Samos y Sarria no son más que pequeñas aldeas que a veces pasan casi desapercibidas. El Camino discurre por sendas junto al río o por medio del bosque, con algún tramo de campo más abierto donde se detecta la presencia de vacas y ovejas. También nos llaman la atención los mayos o árboles con esas flores amarillas típicas de este mes.

El único sello en ruta de la jornada lo ponemos en una taberna de la pequeña aldea de Aguiada, pasada la una de la tarde. Para entonces ya nos hemos quedado divididos en dos grupos: Isidro y Laura, que han metido el turbo, van por delante y hemos perdido contacto visual con ellos aproximadamente desde las doce. Atrás nos hemos quedado Juanma, Toñín y yo. Pocos peregrinos más vemos hoy.


Justo tras atravesar la aldea de Aguiada empiezan a caer las primeras gotas... ¡Horror! ¡A ponerse los ponchos! Por fortuna la cosa no ha ido a mayores, se trata de una pequeña nube pasajera y un rato después nos quitamos los ponchos. Casi sin enterarnos, ya tenemos a la vista el pueblo de Sarria, final de la etapa de hoy. Isidro y Laura van diez minutos por delante y nos esperan en la Oficina de Turismo, adonde llegamos los demás a las dos y media de la tarde. Aprovechamos para sellar nuevamente nuestra credencial allí y para darles un simbólico tirón de orejas a los peregrinos adelantados para que no corran tanto.

El coche de apoyo adelantado (el mío) está aparcado justo al lado de la puerta de nuestro hotel, en una calle que está parcialmente en obras. Como son casi las tres de la tarde y hay que recoger a Tori y al peque, que se han quedado en el hotel de Samos, acordamos comer en el hotel de Sarria. Toñín y yo vamos con el coche a recoger a los expedicionarios de Samos mientras el resto de peregrinos van cogiendo mesa y mirando los menús en el hotel de Sarria. Mientras vamos con el coche, Juanma y Laura nos leen por teléfono desde el restaurante del hotel los menús y Toñín y yo vamos eligiendo los platos... ¡Aquí está todo calculado para no perder ni un minuto!

Una vez recogida a Tori y al pequeño Jose en Samos, regresamos, ya con los dos coches, a Sarria. Vemos que el tiempo ha cambiado radicalmente. A nuestra vuelta, llueve torrencialmente en Sarria. Cogemos los paraguas de los coches y, como buenamente podemos, a la carrera, llegamos al restaurante donde nos unimos al resto del grupo. Aunque son casi las cuatro de esta oscura tarde y aparecemos empapados, una buena comida y un buen brindis por el final de nuestra primera etapa como Los 4+1 peregrinos, pusieron una bonita guinda a esta primera jornada jacobea.




El paseo de la tarde-noche por Sarria


En el hotel de Sarria, de corte moderno, nos acomodamos en tres habitaciones: Juanma y yo en una, Isidro en otra, y el resto de la expedición en la tercera. En seguida cesó la lluvia y mientras dejábamos tiempo para atender siestas y otras imperiosas necesidades de los peregrinos, Toñín y yo acordamos preparar el movimiento de coches de apoyo de cara a la etapa de mañana. Las dos próximas etapas del CS2011 tienen más de 20 kilómetros, por lo que no será posible recorrer toda la etapa en horario de mañana: es preciso dejar un coche de apoyo adelantado en el pueblo donde vayamos a comer cada día. Pero el problema es que este año los pueblos intermedios son pequeñísimos, prácticamente diminutas aldeas, de modo que no es fácil elegir un sitio adecuado y menos sin conocerlo previamente. Finalmente nos decantamos por dejar mi coche, como coche adelantado, en la pequeña aldea de Mercadoiro, a 5 kilómetros del final de la etapa de mañana donde, al parecer, hay un sitio donde se puede comer.

A las seis de la tarde Toñín y yo nos dirigimos con los dos coches hacia Mercadoiro para dejar en esta aldea mi coche que nos esperará hasta mañana. No nos resulta fácil dar con esta población, ya que hay que meterse por pistas muy estrechas, poco transitadas y muy mal señalizadas para llegar allí. Finalmente lo conseguimos y mi coche se queda en el aparcamiento del pequeño albergue con restaurante de esta población: por cierto, el lugar nos pareció muy bonito, medio escondido entre la vegetación. Aquí comeremos mañana y ya le hemos preguntado al encargado sobre platos, horarios, menús, etc. Espero que mañana podáis verlo en el blog.

Un poco antes de las ocho de la tarde ya estamos de vuelta. Toca dar un paseo por Sarria y buscar un buen lugar para cenar. No llueve pero las calles están mojadas. El casco viejo de Sarria se halla en la parte alta del pueblo... ¡Menudas cuestas! La empedrada calle Mayor recorre todo el casco viejo. Aquí está la iglesia de Santa Marina y, al final de la calle, el convento de la Magdalena, en la parte más alta del pueblo. Por aquí hay también un mirador con crucero y un montón de babosas y caracoles que han salido a la intemperie tras el paso de la lluvia.

En la iglesia de Santa Marina sellamos de nuevo nuestras credenciales. Nos indican que, para que nos den la compostela, es preciso sellar en cada etapa, al menos, dos veces. Sarria está a poco más de cien kilómetros de Santiago y es lugar de inicio del Camino para mucha gente. Quizás por eso, y por lo tarde que empezamos a andar esta mañana, hoy no hemos visto muchos peregrinos.

Son más de las nueve de la noche y va siendo hora de pensar en la cena. En la calle Mayor vemos varios mesones. Nos metemos en uno que nos parece especialmente animado, junto al Ayuntamiento. El sitio tiene paredes de piedra y ambiente rústico. Comimos bien y, además, Isidro, que en este viaje está demostrando tener muy buena labia, consiguió que los del establecimiento se estiraran y nos invitasen a unos orujitos.

Hoy, además, es tarde futbolera. Y viene con sorpresas. El Madrid perdió en casa contra el Zaragoza. El Barça perdió en los últimos minutos en San Sebastián. Y, mientras cenamos, da comienzo un Dépor-Atlético en el que rivalizamos (de buen rollo, por supuesto) Toñín y yo.

Tras la cena, regresamos al hotel. Laura, su madre y el peque se suben a la habituación pero el resto de peregrinos, con unos suculentos pelotazos, nos quedamos en la cafetería del hotel a ver los últimos minutos del partido. Para mi desgracia, el Atleti marca en esos minutos el único gol de tan triste partido, así que hubo algo de guasa en esta sorpresiva jornada futbolera. Un segundo pelotazo pudo apaciguar, al menos, los sinsabores de esta cruel derrota antes de recogernos definitivamente en nuestras habitaciones hasta mañana.




Y mañana, a encontrarnos con el Miño en Portomarín

Mañana y pasado tenemos las únicas etapas con más de veinte kilómetros de recorrido. La de mañana concluye en Portomarín, junto al embalse de Belesar, sobre el río Miño, todavía en la provincia de Lugo. Como hemos dejado el coche de apoyo adelantado en un lugar intermedio de la etapa, habrá que hacer un doble movimiento de coches de apoyo y ya veremos qué tal se nos da porque los antecedentes en este sentido del año pasado no son muy halagüeños...

Hemos quedado, como hoy, a las ocho y media para desayunar. De momento, vamos a ver si podemos dormir un poco antes de que Juanma saque a afinar el serrucho. ¡Hasta mañana! ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Massive Attack "Teardrop")





viernes, 29 de abril de 2011

CS2011 — Etapa 0 (Camino de Samos)





¡Hola hola hola peregrin@s! Otro año más vamos a vivir con vosotr@s un nuevo tramo del Camino de Santiago Francés que iniciamos allá por abril de 2007 en Saint-Jean. 2011 es el año elegido para concluir este Camino (CS2011) pues esperamos llegar a Santiago de Compostela dentro de unos días.

Como sabéis, este año somos Los 4+1 peregrinos ya que nos acompaña Isidro, al que tengo aquí a mi lado, junto con el peregrino Juanma, en la habitación del hotel de Samos, lugar de inicio del recorrido de este año. También nos acompañarán el pequeño pelegrín José Antonio y la abuela Tori. Como el año pasado, contaremos nuevamente con dos coches de apoyo.


Arriba os hemos colgado el perfil del recorrido del CS2011 (que se lee de derecha a izquierda): transcurre por completo por tierras gallegas y puede decirse que es un típico rompepiernas con sube-bajas continuos.


¡En marcha!

Este año viajamos hacia el punto de inicio del CS2011 divididos en dos grupos. Por un lado van Laura y Toñín en su coche, con la abuela y el peque, pues Toñín tenía que estar esta mañana en Valladolid por motivos laborales.

Por otro lado, Isidro, Juanma y yo viajamos en mi coche: hemos quedado a las tres y media de la tarde en Puerta de Toledo donde tuvimos tiempo de plasmar en una instantánea el protocolario comienzo del CS2011. Tras darles, como todos los años, los cuadernos del Camino, nos ponemos en marcha.

El recorrido en coche hasta Samos resulta plácido. Entre otras cosas vamos bromeando sobre qué habrán olvidado esta vez Toñín o Laura cuando lleguen a Samos. Porque todos los años siempre hay alguna sorpresa de este tipo cuando ya estamos en marcha...


Agrupamiento de peregrinos en Samos


Llegamos a Samos a las nueve de la noche, un par de horas después de que lo hiciera el otro coche de peregrinos. Nuestro alojamiento en Samos es distinto al del año pasado: ahora estamos más alejados del monasterio, en un pequeño hotel situado justo a la salida del pueblo, junto a la carretera que lleva a Sarria.

Tras saludar al resto de peregrinos de la expedición, descargar equipajes e instalarnos en las habitaciones se confirma la primera de nuestras sospechas. El peregrino Toñín se ha olvidado el sombrero de peregrino en Madrid... Pffff... Jajajaja... ¡Lo de todos los años! ¡Siempre se le olvida algo!

Rápidamente nos disponemos a realizar el primer movimiento de coches de apoyo. El mío se quedará como coche adelantado en Sarria, final de la etapa de mañana, mientras que el de Toñín se quedará aquí en Samos. Para dejar mi coche en Sarria y poder regresar a Samos, Toñín y yo nos vamos, cada uno con su coche, al destino de la etapa de mañana. En Sarria aparcamos mi coche junto al hotel donde pernoctaremos mañana y regresamos los dos a Samos, ya en el coche de Toñín. Todo este trasiego lo hemos conseguido realizar de forma bastante rápida porque en menos de una hora ya estamos de regreso. Al menos hoy parece que ha salido bien el tema de los coches de apoyo...


Paseo por el pueblo y cena

A las diez de la noche ya está de nuevo reagrupada toda la expedición. Comienza a oscurecer y nos disponemos a dar un paseo por el pueblo y, de paso, ver si encontramos algún sitio donde cenar. Pero antes, el nuevo peregrino, Isidro, sorprende al grupo con una sorpresa: nos hace un obsequio de bienvenida al resto de peregrinos. Se trata de un conjunto de pinzas para colgar la ropa, cuerda y pañuelos de papel desechables. Todos le agradecemos este bonito, a la vez que inesperado, detalle.

La noche nos sorprende en nuestro paseo hacia Samos. Estamos todos: Los 4+1 peregrinos, la abuela Tori y el pequeñín. La temperatura es algo fresca pero tampoco incomoda en exceso. La parte principal del pueblo, situada en torno al monasterio, está a casi 10 minutos andando. La oscuridad de la noche es casi total y apenas se perciben las casas del pueblo. Solo destaca la iluminación sobre el monasterio: tras deambular por sus proximidades, Laura y Tori se separan del grupo y optan por regresar con el niño a nuestro hotel y cenar allí. Los chicos decidimos quedarnos a cenar en el hotel Victoria, al lado del monasterio y donde estuvimos alojados el año pasado, ya que nos pareció el sitio más animado de la zona. Comimos muy bien. La gastronomía gallega hizo acto de presencia. Y también he de decir que la camarera del año pasado aún se acordaba de nosotros (solo hace siete meses que estuvimos por aquí y nuestra presencia debió de hacerse notar...). Unos lindos pelotacillos pusieron la guinda final a esta primera cena del Camino 2011.




Mañana, etapa tranquila a Sarria

Bueno, pues ya estamos de vuelta en nuestro hotel. Hoy compartimos una habitación triple Juanma, Isidro y yo. A lo largo del Camino este año tendremos habitaciones para todos los gustos: dobles, triples, cuádruples, etc. Veremos qué tal nos acoplamos (y no seais mal pensados con la palabrita, eh!). Isidro ya se ha puesto el pijama y está anotando sus cosas en su pequeño diario de peregrino con el que ha venido a este viaje.

Esta habitación es cuando menos curiosa. Tiene una terraza que da a la fachada principal del hotel. Pensábamos que no había teléfono, pero lo hemos encontrado... ¡dentro del cajón de una mesilla de noche! Estamos mirando la descripción de la etapa de mañana y vemos que se trata de una pequeña etapa de poco más de 12 kilómetros con un perfil casi llano. Como no esperamos que nos lleve mucho tiempo, intentaremos hacer una visita rápida al monasterio que el año pasado nos fue imposible realizar. Pero eso, os lo contaremos mañana. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico del CS2011
(música de Alan Parsons Project "Sirius")





lunes, 25 de abril de 2011

En cuatro días arranca el CS2011




¡Hola peregrin@s!

Termina la Semana Santa y este próximo viernes, o sea, en cuatro días, nos marchamos hacia Samos para retomar el Camino de Santiago que este año nos llevará ya hasta la mismísima Catedral de Santiago. Más abajo os adelantamos el perfil de las etapas del CS2011.

Este pasado sábado (Sábado Santo) Toñín y yo hemos saldado la cuenta pendiente que teníamos con el Camino. Si recordáis, debido a los follones con los coches de los primeros días del CS2010, nos dejamos sin andar los 4 kilómetros de la primera etapa entre los pueblos de Santa Catalina de Somoza y El Ganso. Pues ya los hemos cubierto. En menos de una hora recorrimos la distancia. Lo más llamativo: un lagarto verde bien gordote que se nos cruzó por el camino. Nos acompañaron Laura, Olga, la yayi Tori y el peque José Antonio que se quedaron en Santa Catalina. El coche de apoyo nos recogió en El Ganso justo a la hora de comer.

Comimos en el albergue de peregrinos de Santa Catalina y, por la tarde, antes de regresar a Madrid, tuvimos ocasión de visitar la Herrería de Compludo, en El Bierzo, adonde llegamos tras una espectacular granizada. Se trata de un paraje precioso, verdísimo... vale mucho la pena. En esta pequeña escapada tuvimos ocasión de rememorar momentos del CS2010 al pasar (con los coches) por lugares como Astorga, Molinaseca, El Acebo, la Cruz de Hierro, Ponferrada...



* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
ETAPAS DEL CS2011 (125 km):
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

SALIDA DE MADRID. El viernes 29 de abril partiremos de Madrid rumbo a Samos (Lugo) en dos coches. Finalmente no viene Olga, de modo que estaremos Los 5 peregrinos más la yayi Tori y el pequeño José Antonio (que ya gatea y empieza a andar). Llegaremos a Samos de noche y nos alojaremos en un hotel distinto al del año pasado. Hay previsión de lluvias para, prácticamente, toda la semana del Camino, lo que, sin duda, entorpecerá la marcha.

ETAPA 1. Sábado 30 de abril: Samos (Lugo) — Sarria (Lugo), 12,5 km. Empezaremos con una etapa aparentemente tranquila y corta, aunque el tiempo lo puede cambiar todo. Con un poco de suerte, antes de salir de Samos, podremos hacer la visita al monasterio que nos fue imposible realizar el año pasado. Sarria es un pueblo de cierta entidad y mucha gente realiza el Camino desde aquí porque hay poco más de 100 km hasta Santiago.


ETAPA 2. Domingo 1 de mayo: Sarria (Lugo) — Portomarín (Lugo), 22 km. Esta etapa y la siguiente son las más largas de la presente edición del Camino y eso que apenas sobrepasan los 20 km cada una de ellas. En Galicia todas las etapas son rompepiernas, de subebajas continuos, y esta parece una de ellas. La idea es intentar llegar a nuestros destinos antes de la hora de comer. Portomarín se halla junto a un embalse en el río Miño.
.
ETAPA 3. Lunes 2 de mayo: Portomarín (Lugo) — Palas de Rei (Lugo), 24,5 km. Esta es la etapa más larga de este año, salpicada por multitud de pueblos y aldeas. En esta etapa veremos el cruceiro de Ligonde, el más famoso del Camino.

ETAPA 4. Martes 3 de mayo: Palas de Rei (Lugo) — Melide (La Coruña), ___ 15 km. Entramos en la última provincia del Camino: La Coruña. Dicen que en Melide (o, en castellano, Mellid) se comen algunos de los mejores pulpos de Galicia... A buen seguro que lo comprobaremos...





ETAPA 5. Miércoles 4 de mayo: Melide (La Coruña) — Arzúa (La Coruña), de _ 14 km. Pasamos de zona de pulpos (Melide) a zona de quesos (Arzúa) en otra etapa de continuos subebajas...






ETAPA 6. Jueves 5 de mayo: Arzúa (La Coruña) — Pedrouzo (La Coruña), ___ 19 km. Los pueblos son cada vez más pequeños. Y Santiago cada vez más cerca...








ETAPA 7. Viernes 6 de mayo: Pedrouzo (La Coruña) — Monte do Gozo (La Coruña), 16 km. En la etapa de hoy divisaremos, por fin, la Catedral de Santiago. Nos alojaremos en el complejo vacacional del Monte do Gozo hoy y mañana, a las afueras de la capital gallega.





ETAPA 8. Sábado 7 de mayo: Monte do Gozo (La Coruña) — Santiago de Compostela (La Coruña), 4,5 km.
Esta última etapa se presenta como un gran paseo triunfal hacia Santiago. Recibiremos nuestras compostelanas, o diplomas que acreditan haber completado el Camino. Además, el viernes por la noche tendremos dos incorporaciones muy especiales a nuestra expedición que nos acompañarán hasta la tarde del domingo, momento en que emprenderemos la vuelta a casa. Atrás habrán quedado 780 km de Camino desde que un domingo por la mañana, allá por el mes de abril de 2007, comenzamos a andar en un pueblecito francés llamado Saint Jean Pied-de-Port, en el corazón de los Pirineos. Como de costumbre, a nuestra vuelta os lo contaremos... ¡Buen Camino!




lunes, 28 de marzo de 2011

El blog del CS2010

.
Con un poquitín de retraso... Bueno, con algo de retraso... Bueno, bueno, tampoco hay que ponerse así... Con bastante retraso (porque todos andamos muy, pero que muy atareados) hemos colgado ya los enlaces de las entradas del blog correspondientes al Camino de Santiago de 2010. Como de costumbre, podéis acceder a ellos bien pinchando el enlace correspondiente o bien buscando la entrada en las pestañas de la izquierda, en "2010", ya que están narrados en "tiempo real". Ya sabéis. 2010 fue el primer año del pelegrín. De los dos coches de apoyo. De los peregrinos acompañantes. Del caos de los primeros días... Os vais a reír (eso esperamos, al menos). Pronto pondremos cosas del CS2011, pues nos vamos después de Semana Santa, entre abril y mayo, y con un nuevo peregrino: Isidro.

¡Buen Camino!

NARRACIONES DE LAS ETAPAS DEL CS2010:

Etapa 0 (Camino de Astorga) — S 18 de septiembre
Etapa 1 (Camino de Rabanal del Camino) — D 19 de septiembre
Etapa 2 (Camino de Molinaseca) — L 20 de septiembre
Etapa 3 (Camino de Villafranca del Bierzo) — M 21 de septiembre
Etapa 4 (Camino de Ambasmestas) — X 22 de septiembre
Etapa 5 (Camino de O Cebreiro) — J 23 de septiembre

sábado, 5 de marzo de 2011

Preparando el CS2011


¡Hola peregrin@s!
.
Ya estamos preparando lo que será el año de la llegada a Santiago: el Camino 2011 (CS2011). Y para conseguirlo, hemos incorporado a un fichaje en el mercado de invierno: se trata de Isidro, al que ya hemos bautizado con el primer entrenamiento y las primeras birrillas...
.
El pasado 27 de febrero, domingo, hemos realizado el primer entrenamiento de la temporada, ya como Los 5 peregrinos, en la Dehesa de la Villa. Hace unos días fuimos a la Asociación de Amigos del Camino en Madrid a renovar las credenciales, y a que Isidro cogiese la suya por primera vez.
.
Con respecto al CS2011, deciros que este año recuperaremos las fechas habituales de finales de abril y principios de mayo para realizar el recorrido, totalmente gallego este año (lo mejor siempre viene al final), y que ya tenemos casi todo reservado. Ya os contaremos... Hay un sitio en el que se nos está resistiendo especialmente el alojamiento, pero que al final caerá, por supuesto. Además repetiremos todos los que fuimos al CS2010, incluidos el pequeño pelegrín y los dos coches de apoyo.
.
¡Hasta muy pronto! ¡Buen Camino!