domingo, 30 de septiembre de 2018

Peregrinos en el río



¡Hola peregrin@s!

Juanma tuvo la idea. A mí me pareció genial. Isabel tenía otros compromisos: ayudar a su hermano a pintar la casa del pueblo en Sanabria...

Juanma me propuso ¿Qué tal acercarnos un fin de semana a Asturias a hacer el descenso en canoa de algún río? Ya sabéis que para este tipo de cosas no hay que convencerme mucho... Dicho y hecho.

Entre el jueves 27 y el domingo 30 de septiembre de 2018 Juanma y yo hemos estado alojados en un hotel rural de Colombres (Asturias), muy cerquita del límite con Cantabria, con el propósito de hacer el descenso del río Deva, limítrofe entre Asturias y Cantabria. El hotel es también albergue de peregrinos ya que está situado en medio del Camino del Norte, por donde (previsiblemente, porque aún no lo hemos planificado) pasaremos el año que viene.

Durante este fin de semana hemos estado en lugares muy relacionados con el Camino de Santiago. Ya veréis... Os lo contamos a continuación.

JUEVES 27 DE SEPTIEMBRE — VIAJE DESDE MADRID

El jueves por la tarde salimos en el coche de Juanma desde Madrid hacia Asturias. El tiempo acompañará en todo el fin de semana. Por el camino hicimos una parada intermedia para tomarnos unos cafés en un lugar muy conocido y emblemático del Camino de Santiago: Frómista. ¿Os suena?

Frómista fue final del Camino Francés de 2008 y comienzo del Camino Francés de 2009. Estuvimos tomando los cafés justo en el hotel donde nos alojamos aquellas veces, frente a la iglesia de San Martín.

COLOMBRES

Hemos llegado a las nueve de la noche a Colombres, pueblecito asturiano de paso del Camino de Santiago del Norte. Nuestra habitación es chulísima, huele a madera, tiene una terraza que mira a la entrada del hotel, por donde pasa el Camino, y hemos visto una lechuza que estaba posada en los barrotes de la terraza y que, al notar nuestra presencia, ha salido disparada perdiéndose en la oscuridad del cercano bosque.

Colombres es un pueblo pequeñito. Es más grande la cercana Unquera, a 3 kilómetros, a orillas del Deva pero en el lado cántabro, por donde también pasa el Camino del Norte. En Colombres hemos encontrado un mesón abierto donde cenar y nos hemos acordado de la peregrina Isabel, a la que hemos llamado durante la cena.

La cena la hemos empezado en la terraza del local pero, como hacía algo de fresco, hemos acabado por meternos dentro del establecimiento.

Nuestra idea es acercarnos mañana a Unquera, desde nos remontarán en coche hasta Panes y ahí cogeremos una canoa para descender por el río hasta Unquera, ya en la desembocadura, con una duración prevista para la travesía de entre tres y cuatro horas aproximadamente.

VIERNES 28 — EL DESCENSO DEL DEVA


Tras desayunar en el hotel rural, nos dirigimos a Unquera, a las oficinas de DevaTur, donde nos toman los datos y nos acercan en furgoneta hasta Panes. Allí nos espera nuestra canoa con la que realizaremos el descenso del río Deva hasta su desembocadura en Unquera.

Será una buena ocasión para probar mi cámara Go-Pro, que llevaré adaptada al casco...

¡Impresionante la experiencia, qué os voy a contar! Descendimos el río en unas cuatro horas, entre las once de la mañana y las tres de la tarde, incluido un pequeño parón en un meandro para comer el pícnic que nos habían preparado nuestros amigos de DevaTur.

En las siguientes imágenes podéis ver algunos momentos de nuestro poco ortodoxo estilo piragüistico...
















UNQUERA Y SAN VICENTE DE LA BARQUERA

Ya de vuelta en tierra firme, aprovechamos nuestra estancia en Unquera para comer en una terraza y degustar, como postre, sus famosas corbatas. Por la tarde realizamos una pequeña excursión a San Vicente de la Barquera, también lugar de paso del Camino del Norte, donde visitamos la hermosísima playa del Merón y el casco viejo de la villa por donde, probablemente, pasaremos el año que viene peregrinando.

Al caer la tarde regresamos a Colombres y aquí nos cerveceamos y cenamos en un restaurante mexicano, muy animado, próximo a nuestro hotel rural mientras planificábamos la jornada turística de mañana. El encargado del establecimiento nos explicó cosas sobre los ingredientes picantes de la comida mexicana y, en particular, sobre una botellita de salsa picante que vimos en la barra del local y que llevaba impresa una calavera y un letrerito de "NO TOCAR - PELIGRO DE MUERTE". Ufff.

SÁBADO 29 — TURISMO COSTERO Y DE MONTAÑA

El sábado lo dedicamos a recorrer lugares turísticos de la mitad oriental de Asturias.

Empezamos por la costa. Nuestro primer destino fue Llanes, donde se celebraba una carrera de rallies.

También es lugar de paso del Camino del Norte al igual que Ribadesella, nuestro destino siguiente, donde degustamos unos riquísimos pastelitos típicos de la zona.

A las dos de la tarde nos dirigimos a Cangas de Onís, para comer allí, iniciando así nuestro regreso a Colombres, pero por el interior. Nos dimos un paseo por el pueblo y subimos a lo más alto del Puente Romano.

Por la tarde hubo tiempo de acercarse a los miradores del pico Naranjo de Bulnes, el Urruellu de los asturianos, para divisar unas espectaculares panorámicas de esta gran mole de piedra.



Antes de volver a nuestra zona de Colombres y Unquera hicimos una pequeña parada en Panes. Y la cena, en Unquera, regada de sidra en el interior del local en cuya terraza habíamos comido ayer. Se trata de un sitio singular, con dos grandes toneles dentro de los cuales hay mesas dispuestas como comedor. Aquí presenciamos el sosísimo empate a cero entre el Madrid y el Atleti en la liga.



Y después, a nuestro hotel. La jornada ha resutado estupenda.

DOMINGO 30 — REGRESO A MADRID

Y como lo bueno siempre se acaba, nos tocó volver a Madrid el domingo. No sin antes tomarnos nuestro último desayuno rural en el hotel azul de Colombres, con café, tostadas y zumos. En la doble foto inferior podéis ver nuestro alojamiento. En la parte de la izquierda, el albergue, con el comedor en el piso inferior acristalado. En la parte de la derecha, nuestro hotel con nuestra habitación la primera que se aprecia con la persiana subida y la terracita de madera.


Y ya de vuelta a Madrid, aún hubo tiempo para hacer una parada en Medina del Campo para saludar a Isabel la Católica.

El pueblo estaba muy animado, con mercadillo en la plaza Mayor. En esta plaza nos costó encontrar un sitio libre donde comer pero al fin lo hicimos antes de nuestro regreso a la capital.

Nos vemos en unos meses en... ¿el Camino del Norte? Ya veremos... ¡Buen Camino!


OTROS CAMINOS:

Camino Inglés 2018 (CS2018)
Camino a Finisterre 2017 (CS2017)
Camino Primitivo 2016 (CS2016)
Camino Primitivo 2015 (CS2015)
Camino Portugués 2013 (CS2013)
Camino Aragonés 2012 (CS2012)
Camino Francés 2011 (CS2011)
Camino Francés 2010 (CS2010)
Camino Francés 2009 (CS2009)
Camino Francés 2008 (CS2008)
Camino Francés 2007 (CS2007)
Peregrinos en la nieve




sábado, 5 de mayo de 2018

CS2018 — Etapa 6 (Camino de Compostela)



¡Hola peregrin@s!

Esta noche os escribo ya desde Madrid, adonde hemos llegado esta tarde tras completar ayer la última etapa del Camino Inglés. Para la peregrina Isabel fue su primera compostela. Para Juanma y para mí, la cuarta (caminos Francés, Portugués, Primitivo e Inglés). A continuación tenéis el relato de nuestras últimas horas de Camino.

Comienza la última jornada del Camino

Amanece soleada esta mañana de viernes, última jornada del Camino Inglés. Aunque la etapa de hoy es corta, 16,5 km hasta Santiago, arrancamos con más celeridad que otras veces. Tras desayunar en nuestro hotel de Sigüeiro, a las 9.20 horas ya estamos cruzando el puente sobre el río Tambre que nos saca de la ciudad.

Comienza la sexta y última etapa de esta edición del Camino Inglés.

Tras salir de Sigüeiro los primeros kilómetros transcurren por carreteras vecinales junto a sembrados. Típico paisaje del interior gallego. Además, la presencia de peregrinos es más notoria que en las etapas anteriores. Poco a poco vamos dirigiéndonos hacia un tramo mucho más arbolado.



El bosque encantado

De nuevo nos encontramos ante otra etapa que apenas si atraviesa alguna pequeña aldea intermedia. A la hora de recorrido caminamos por una senda arbolada que se va internando en algo parecido a un bosque. Poco después llegamos al lugar de Agualada, donde un hotel asoma a nuestra izquierda.

Aprovechamos para entrar, tomarnos unos cafés, degustar nuestra primera tarta de Santiago del Camino y sellar por primera vez hoy las credenciales.


Poco antes de mediodía reanudamos la marcha siguiendo el sendero por el bosque. Un letrero colgado de un árbol nos avisa de que se trata de un bosque encantado y que hay una bruja por el lugar. Unos pasos después conseguimos verla...

Poco a poco vamos saliendo del bosque encantado y entrando en una zona bastante menos apetecible... El camino discurre hacia el polígono industrial del Tambre primero... y hacia el cementerio de Santiago después.

A la una de la tarde ya tenemos a tiro la ciudad del Apóstol. Estaremos a unos tres kilómetros de la Catedral... ¡Ya casi lo tenemos!

Llegada a Santiago

A partir de este punto vamos entrando poco a poco en la ciudad compostelana, cruzando sus rúas más características y pasando junto algunos de sus monumentos.

Según avanzamos por las calles de Santiago, multitud de recuerdos de anteriores visitas nos vienen a la cabeza hasta que al fin, poco antes de las 13.50 horas, entramos en la plaza del Obradorio. La Catedral delante de nosotros una vez más. ¡Qué gustazo! ¡Otro Camino más concluido!

Por cierto que la Catedral ofrece un mejor aspecto que la última vez. Aunque aún tiene andamios, han quitado unos cuantos y la parte central de la fachada del Obradoiro está despejada y muy blanquita.




La hora de comer

Una vez más, repetimos alojamiento en Santiago: el hostal Alameda, junto al casco viejo y al lado mismo de la Alameda. Repetimos también habitación: otra vez la triple del año pasado. Tras dejar nuestras cosas en el hotel nos acercamos a un mesón del casco viejo para comer, ya muy relajados y con los deberes hechos. Bueno, casi hechos, ya que nos queda recoger las compostelas.


Como podéis ver, no nos privamos de nada en la comida. Estamos en Santiago y aquí saben bien cómo matar el hambre. Vieiras, filetes, banderillas, albariño y, por supuesto, de postre una buena tarta de Santiago regada con orujo del país.



Otra compostela más

Por la tarde nos acercamos a la Oficina del Peregrino a recoger las compostelas. ¡Casi tres horas de cola! Parece mentira que haya que esperar todo ese tiempo para que te estampen un sello y escriban tu nombre en latín en un papel que ya tienen preimpreso. Aunque cada vez hay más personal atendiendo, seguro que hay algua forma mejor de hacer esto. De hecho hubo peregrinos que renunciaron a su bien ganada compostela porque no podían esperar tanto. En fn, es lo que hay.


A la salida nos estaba esperando mi queridísima prima María José, residente y guía turística en Santiago, a la que había avisado de nuestra presencia.

Ella estuvo un ratito con nosotros y nos comentó que cada vez hay más peregrinos, que las esperas para recoger las compostelas cada vez son mayores (para recoger nuestra primera compostela, en 2011, solo esperamos diez minutos) y que hay un montón de caminos. Creo que dijo que había ochenta y tantos caminos organizados como tales. Pues no nos queda ni nada...

Santiago de noche

Pasear por Santiago siempre es una gozada, por muchas veces que hayas estado aquí. Esas calles, esas gentes, esos sonidos, esos ambientes...

Antes de cenar en otro mesón típico de la ciudad aún hubo tiempo para acudir a la Catedral, oír la misa del peregrino y pasear por las rúas compostelanas al anochecer. ¡Qué ambientazo!

En la cena, por supuesto, cayeron más raciones típicas. Y tras la cena, nos apeteció rendirle una última visita a la Catedral. Si de día es bonita, de noche impresiona más si cabe... Lástima los andamios...

Y luego, al hotel a recogerse. Mañana nos volvemos para casa.


Regreso a Madrid

Antes de tomar el tren que nos devolvía a la capital realizamos una visita al casco viejo de Santiago para hacer las habituales compras de recuerdos y alguna que otra tarta compostelana para nuestra querida y paciente gente de Madrid.


Y a primera hora de la tarde, la vuelta en tren. A las ocho y cuarto ya estábamos en Madrid. Otro viaje, cargado de vivencias, aventuras y emociones, que se acaba. El año que viene, probablemente más. ¿Dónde? El Camino del Norte parece que va ganando opciones pero tampoco puede descartarse el Camino Sanabrés. La respuesta, dentro de un año.

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Art of Noise "Moments in Love")



jueves, 3 de mayo de 2018

CS2018 — Etapa 5 (Camino de Sigüeiro)


¡Hola  peregrin@s! Esta noche os escribimos desde nuestro coqueto hotel a orillas del río Tambre, en la pequeña localidad de Sigüeiro, a poco más de 16 km de Santiago. Hoy hemos concluido aquí la penúltima etapa de este Camino Inglés, 25 kilómetros relativamente cómodos desde Mesón do Vento.

Ha sido un día tranquilo, soleado y con poblaciones intermedias muy pequeñas, como ayer. Bueno, ya casi olemos el final de este Camino asi que os dejamos con lo que ha sido el relato de la jornada de hoy.

Salida soleada desde Mesón do Vento

Tras una escalofriante noche de ronquidos y de bocinas de camiones, amanece en nuesto hotel de carretera en Mesón do Vento. La habitual inspección ocular desde la ventana del hotel nos indica que parece que el día de hoy será soleado.

Como de costumbre, a las nueve y media nos ponemos en marcha. El ritual habitual de echarse pócimas, ungüentos y comprobar alguna tirita precede al abandono del hotel, no sin antes sellar en él nuestras credenciales. La verdad es que el botiquín no está teniendo excesivo protagonismo en este viaje; tan solo alguna que otra tirita y poco más.

El camino no lo retomamos desde el final de etapa de ayer, Hospital de Bruma, sino desde el hotel en Mesón do Vento, a algo menos de dos kilómetros de Bruma. Desde aquí tomaremos una pequeña carretera local hasta incorporarnos de nuevo al itinerario oficial.

Al cuarto de hora de iniciar la marcha ya estamos en el recorrido oficial. Se inicia la quinta etapa de este Camino Inglés 2019.

Lo primero que nos llama la atención es que ya no vamos tan solos como en las etapas anteriores. Se aprecian a lo lejos pequeños grupos de peregrinos. Sin duda, la unión de las dos variantes del Camino antes de llegar a Bruma (los que vienen desde La Coruña y los procedentes, como nosotros, de Ferrol) ha hecho aumentar apreciablemente el número de peregrinos.

Entre borricos y dinosaurios

La etapa de hoy no tiene grandes referencias intermedias. A la media hora de caminata llegamos a la altura de la pequeña iglesia de San Pedro de Ardemil, con su correspondiente cruceiro. Estamos en el lugar conocido como Cabeza de Lobo, kilómetro 3 de la etapa.

Muy cerquita de aquí nos topamos con un prado por el que deambulaba un lindo borrico. Y justo al lado había una serie de curiosas esculturas: un santiago gigantesco, un dinosaurio... además de un hermoso hórreo. La verdad es que el lugar es bonito y el día acompaña.



Reanudamos la marcha por caminos vecinales y atravesando espesas (y preciosas) zonas de monte hasta desembocar, a las 11.20 horas en un pueblecito llamado A Rúa, en el que destaca su iglesia de San Paio. Nos encontramos ya en el kilómetro 7 de etapa.


Cada vez vemos más peregrinos por esta zona, entre ellos una familia de peregrinos andaluces: dos chicas, sus padres y algún hermano de estos últimos. Coincidiremos con ellos varias veces a lo largo de la etapa.

La parada de Felipe II

Nuestra siguiente referencia en la jornada de hoy se llama A Calle, otra pequeña aldea, situada en el kilómetro 12 de la etapa y donde tenemos previsto realizar el avituallamiento de media mañana de hoy. Antes de llegar a esta localidad, más caminos vecinales, más montes y más túneles de laureles por el bosque. A estas alturas de camino la peregrina Isabel ya nos ha bautizado como Peregrino Dormilón, Peregina Caracola y Peregrino Comilón, bueno mejor Peregrino Golosón. ¿Os imagináis quién es cada uno?

Por fin, a las 12.30 horas llegamos a la aldea de A Calle, donde entramos en un bar para tomarnos unos bocatas y unas bebidas; y también para sellar nuestras credenciales. Junto a este bar está la Casa Maldonado, cuyo dintel guarda una inscripción (que apenas se lee) que atestigua el paso y pernocta en esta aldea de Felipe II en 1554.



Una recta sin fin

La última parte de la etapa de hoy discurre por multitud de pistas y caminos vecinales, cruzando pequeñas aldeas, hasta desembocar en una recta interminable, paralela a la autovía. Prácticamente dos horas de recta junto a la autovía hasta alcanzar el polígono industrial de Sigüeiro. La verdad es que se nos acabó haciendo bastante pesado este tramo final de etapa.

En medio de este último trayecto aún hubo lugar para un parón en una pequeña zona de descanso junto a una fuente: la fonte da Santiña. Aquí, además de refrigerarnos un poco con el agua de la fuente, dimos buena cuenta de las almendritas que siempre lleva encima Isabel y de las también omnipresentes barritas energéticas de Juanma.

A partir de aquí, lo dicho. Recta y más recta hasta el polígono industrial de Sigüeiro, a tan solo dos kilómetros del final de la etapa de hoy. El paisaje ya es mucho más abierto que en otras partes de la etapa de hoy. Son las cuatro y diez de la tarde y el tiempo sigue soleado pero un pelín fresco.



Meta a orillas del Tambre

En cuanto dejamos atrás el polígono industrial damos la bienvenida a un bonito parque arbolado que marca el inicio de Sigüeiro. Nuestro hotel está al otro lado de esta pequeña población dormitorio de la ciudad de Santiago.

A la salida del parque está el edificio del Ayuntamiento que da paso al casco urbano de la pobación. Tras cruzarlo, a las 16.40 horas llegamos a nuestro pequeño y coqueto hotel junto al río Tambre. En la terraza del hotel, al lado mismo del río, vemos a algunas de las peregrinas con las que hemos coincidido en la etapa. Estaban tomándose unas jarritas de cerveza y, por qué no reconocerlo, nos entraron ganas a nosotros de hacer lo mismo.


Como ya es un poco tarde para comer, tras registrarnos en el hotel y sellar por tercera vez hoy las credenciales, nos tomamos unas cervecitas bien frescas en la terraza frente al río aderezadas con algún aperitivo. Por cierto, que las habitaciones del hotel están muy bien: las tenemos justo al nivel de la calle, al lado mismo de la entrada y, desde ellas, tenemos el río a unos escasos veinte metros. Las habitaciones están superlimpias, bien equipadas y, además, están perfumadas y huelen muy bien.



Paseo por la tarde y cena (con cartas) en Sigüeiro

Tras acomodarnos en las habitaciones y dedicar algunas minutos al asueto tranquilo, a eso de las ocho de la tarde salimos a dar un paseo por el pueblo.

Regresamos al parque que cruzamos al entrar en el pueblo, y que está atravesado por un arroyo. Este paseo no empezó con buen pie... Sobre todo para la peregrina Isabel, que pisó una mierda... Jajajaja... A partir de aquí, escapábamos de ella como de la peste. Tuvo que volver a la habitación a limpiarse el calzado.

Tras esa incidencia regresamos a nuestro paseo, esta vez por el casco urbano. Cada dos por tres coincidíamos con otros peregrinos. Al final, nosotros acabamos en una cervecería para echarnos unas birritas. Cuando nos dejó el sol, se notaba cierto fresquito y buscamos una cafetería donde cenar platos combinados y raciones, ver la clasificación del At. Madrid para la final de la Europa League eliminando al Arsenal inglés y, por último, darle a Juanma la oportunidad de tener una digna revancha por su desastre de ayer jugando a las cartas. No la aprovechó. El pobre acabó poniéndonos los cafés mientras Isabel y yo luchábamos por ganar cada chinchón. Juanma, ¡habrá que esperar a otro Camino para ganarnos...! jejejeje. A las 11 de la noche regresamos al hotel como cierre de la jornada.



La etapa de mañana

Y mañana viernes última etapa de este Camino Inglés: 16,5 kilómetros hasta Santiago y otro Camino para la colección. Como en otros finales de Camino, estaremos todo el viernes en Santiago y regresaremos a Madrid en el tren de las 3 de la tarde del sábado por lo que el último relato de este Camino os lo escribiremos ya desde Madrid.

No parece que el de mañana vaya a ser un recorrido demasiado complicado pero siempre surge alguna cosa. En fin, ya sabéis, lo que pase... os lo contaremos... ¿mañana? ¡No! Esta vez será... ¡Pasado mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Bob Dylan "Knocking on heaven's door")



miércoles, 2 de mayo de 2018

CS2018 — Etapa 4 (Camino de Bruma)


¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde el lugar de Mesón do Vento, a dos kilómetros del albergue de Hospital de Bruma, donde ha concluido la etapa reina de este Camino Inglés. El día ha estado muy pasado por agua pero al menos nos hemos llevado la agradable sorpresa de que, con el cambio de trazado de la Xunta de Galicia, esta etapa se ha recortado en cuatro o cinco kilómetros respecto de la previsión inicial, sobre todo en la parte de mayor pendiente.

La etapa ha transcurrido por completo por los montes y bosques de la Galicia profunda. No hemos atravesado ni un solo pueblo o ciudad, solo pequeñas aldeas... Bueno, ahí va el relato de hoy...

Salida de Betanzos con madrugón

No ha parado de llover en toda la noche... Y además, con viento. Las ráfagas de aire y agua se estrellaban una y otra vez contra la ventana de la habitación en nuestro hotel de Betanzos, con lo que era difícil conciliar el sueño.

Y por si fuera poco, como se preveía una etapa larga, anoche acordamos levantarnos una hora antes con respecto al horario habitual.

Así que, con alguna que otra ojera, y bastantes caras de sueño por la tempestuosa noche pasada, nos ponemos en marcha a las ocho y media de la mañana, tras desayunar de bufé en el propio hotel de Betanzos.

Hace una mañana de perros, con tiempo frío y ventoso y una lluvia intermitente. Vamos, las "mejores" condiciones para acometer la etapa reina de este Camino Inglés: 28,5 kilómetros hasta Hospital de Bruma, un albergue de peregrinos situado en medio del monte en el municipio coruñés de Ordes.

Los primeros kilómetros transcurren por pequeñas pistas rurales asfaltadas y lo único destacable de este tramo es el pequeño puente de piedra de As Cascas, sobre el río Mendo, que cruzamos justo a la salida de Betanzos. En algún momento la lluvia daba algún respiro, pero por poco tiempo. Los ponchos eran indumentaria obligatoria en la etapa de hoy.



Por tierras de Abegondo

Las pistas asfaltadas se convirtieron en caminos de tierra por el monte una hora después de salir de Betanzos. Hacia el kilómetro 8 de etapa, a las 10.30 horas, llegamos a la aldea de San Estevo de Cos, en el municipo de Abegondo, el mismo donde el Dépor tiene su ciudad deportiva (que no llegamos a ver). En la aldea destaca su bonita iglesia.

Apenas si se ve un alma por estas tierras. Tan solo algún grupito de peregrinos que nos siguen a cierta distancia. Entre ellos, un trío de peregrinas.

Ahora el camino alterna tramos de arcén de la carretera con otros de monte de eucaliptos.





Tentempié en un mesón medieval

Por fin, a las 11.45 horas llegamos a Presedo, kilómetro 12 de la etapa, lugar donde se encuentra un precioso mesón con decoración medieval. Se llama Xente no Camiño y es nuestra única opción para avituallarnos hasta el final de etapa. La aprovechamos bien. Estuvimos nada menos que una hora aquí. Nos pusieron dos sellos en la credencial: el del propio local y el de la cercana iglesia. Además, nos tomamos bollos y bocatas (tamaño XL) y encargamos otros para el camino.

Este lugar es una maravilla, la decoración y el ambiente son preciosos y aquí coincidimos, por primera vez en mucho tiempo, con más peregrinos. Sin duda, el mejor momento del día que aprovechamos para enviar mensajes a nuestros amigos de Madrid.



Hablamos un poquito con la encargada del mesón. Sus bizcochos son muy apreciados en la zona y, sobre todo entre los peregrinos. Nos comentó que la Xunta de Galicia ha rehabilitado esta etapa del Camino, recortándola en algo más de cuatro kilometros y suavizando notablemente su perfil.

De nuevo nos lanzamos al monte

A las 12.45 h reanudamos la marcha. Sin duda, ese alto en el camino nos cambió la cara. Y también al tiempo, porque ya no llovía. Seguíamos alternando tramos a pie de carretera con otros de monte. En media hora escasa alcanzamos otra aldea, Santa Eulalia de Leiro, con su iglesia, y un hermoso caballo "custodiándola". Es prácticamente una repetición del paisaje que nos estamos encontrando a lo largo de la jornada.

A partir de aquí, el trazado de la etapa nos tiene un poco perdidos porque no se parece demasiado a la hoja de ruta prevista. Así, a las dos de la tarde, llegamos a un pequeño embalse con el que no contábamos, el embalse de Beche, donde había una pequeña zona recreativa.

Poco a poco el tiempo se iba estropeando, aunque aún no llovía. Pasadas las tres de la tarde estábamos buscando un buen lugar donde comernos los bocatas de embutido que nos habían preparado en el mesón. Como nos hallábamos en un tramo de arcén de la carretera no se nos ocurrió un sitio mejor que una pequeña parada de autobús que, al menos, estaba a cubierto.

La peregrina Isabel prefirió quedarse justo enfrente, al lado de los contenedores de basura... Creo que Juanma y yo elegimos mejor.

Mientras procedíamos a despachar nuestros suculentos bocatas el viento iba arreciando, cada vez más acompañado de agua. Así que, en cuanto terminamos de comer, nos pusimos los ponchos para acometer la que iba a ser la última hora de etapa.



Fin de etapa en Bruma y traslado al hotel

Tras reanudar la marcha nos tocó andar una media hora por el arcén de la carretera, con una lluvia molestísima y los coches pasándonos muy cerquita. Esto ya lo hemos vivido en otros momentos. La cara más fea del Camino, sin duda. Como no sabíamos en realidad cuánto nos faltaba para nuestro destino, por aquello del cambio del itinerario, lo llevábamos aún peor.

El último tramo hasta el Hospital de Bruma, aún con lluvia, fue más agradable ya que caminábamos nuevamente por el monte. Aquí coincidimos con un grupito de peregrinos que presagiaban que el final de etapa estaba cercano y animaban a Isabel, a la que se veía algo cansada.

Probablemente este grupito procedía del Camino Inglés que empieza en La Coruña ya que ambos ramales, el de La Coruña y el nuestro, el de Ferrol, se unen poco antes de llegar a Bruma en un lugar que no pudimos identificar.  De ahí el notable aumento de peregrinos en la parte final de la etapa.

Y, casi sin esperarlo, llegábamos al final de la etapa de hoy: a lo lejos se intuía un conjunto de casas y, entre ellas, el edificio del albergue. A las cuatro y media de la tarde, en medio de una fina lluvia, llegamos al albergue de peregrinos del Hospital de Bruma, final de la etapa de hoy. La mayoría de peregrinos, salvo apenas media docena que se quedan en el albergue, tenía su alojamiento a 2 km en Mesón do Vento, como nosotros. Así que, mientras llamamos al hotel y esperábamos a que nos recogieran, departimos unos minutos con el hospitalero de Bruma, que selló nuestras credenciales.

A las cinco de la tarde ya estábamos en nuestro hotel de Mesón do Vento, población que, en realidad, no es más que un cruce de caminos donde hay una gasolinera, un par de hoteles y poco más. La mayoría de peregrinos con los que hemos coincidido hoy, salvo los que duermen en el albergue, estamos repartidos entre esos dos hoteles. Mañana reanudaremos el Camino desde aquí mismo.



Tarde-noche de naipes en Mesón do Vento

Como cada vez llovía más afuera, y con frío, pues nos encontramos en un pequeño alto, no nos hemos movido de nuestro hotel de Mesón do Vento desde que llegamos. La habitación donde estamos tiene cuatro camas y nos hemos echado una bien merecida siestecita.

Luego hemos bajado a la cafetería del hotel donde hay una más que oportuna chimenea que está en pleno funcionamiento. Y hoy la tarde ha ido de naipes. Juanma nos ha enseñado a jugar al chinchón y, como suele pasar muchas veces, los discípulos han terminado por superar al maestro. Una vez ganaba Isabel, otra yo... Pero el pobre Juanma no tenía su tarde.

Así pasamos las horas hasta la cena. Hoy, platos combinados. Y en la tele, la otra semifinal de la Champions. El Liverpool jugará la final contra el Madrid tras eliminar a la Roma en un buen partido.

Y tras la cena, pelotazos y más cartas. Y Juanma tampoco mejoró sus prestaciones jugadoras en la sesión nocturna. Prometió revancha en la etapa de mañana, en Sigüeiro. Seguro que la habrá.



La etapa de mañana

Y mañana, la penúltima etapa: 25 kilómetros hasta Sigüeiro, una localidad a orillas del río Tambre que se encuentra ya a menos de 20 kilómetros de Santiago. Parece que el tiempo va a ir a mejor lo que queda de Camino.

¿Qué tal se nos dará el día? ¿Habrá osos o lobos en el recorrido? ¿Conseguirá desquitarse Juanma de las humillantes derrotas que ha recibido hoy jugando a las cartas? Pues ya sabéis, eso y otras cosas... os lo contaremos... ¡mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Lana Del Rey ft. The Weeknd "Lust For Life")