sábado, 3 de julio de 2021

CS2021 — Etapa 7 (Camino de Mondoñedo)


¡Hola peregrin@s!

Esta noche ya os escribo desde Madrid, adonde hemos llegado esta tarde en tren tras completar otro Camino más. El año que viene llegaremos a Santiago, terminando así el Camino del Norte que iniciamos en 2019 desde Comillas, en Cantabria. Ayer recorrimos la última etapa, un verdadero paseo de poco más de 8 kilómetros entre Lourenzá y Mondoñedo.

Os dejo con el último relato del CS2021, el de la última etapa y el regreso a Madrid... ¡Buen Camino!

Comienza la última jornada...

Hoy tenemos una cómoda etapa de 8,5 km por delante hasta Mondoñedo, que pondrá el punto y final a esta edición del Camino. Pero seguimos levantándonos a las siete y cuarto de la mañana por aquello de dejar las mochilas preparadas a las ocho para que las recoja el cartero. Esta vez nos las dejará en la oficina de correos de Mondoñedo ya que nuestro hotel está en Lugo, adonde iremos en taxi. El día está nuboso y fresco, pero sin lluvia. Desayunamos con pasteles y café en nuestra casa rural de Lourenzá antes de partir, a las 8.45 h, para dar inicio a esta última etapa.

En nuestra marcha, pasamos nuevamente por delante del monasterio de San Salvador de Lourenzá, donde nos entretenemos un rato haciendo fotos y disfrutando del entorno. Hoy vamos sin prisa porque en Mondoñedo tomaremos un taxi hacia Lugo: la opción de coger el autobús en Mondoñedo la hemos descartado porque sale a las 12 h y, aunque podríamos llegar a tiempo, tendríamos que caminar a ritmo marcial y sin tiempo de visitar el pueblo. Nos fijamos de nuevo en esa torre que parece que le falta al monasterio. ¿Sería así como lo querían construir o se quedaron sin presupuesto para hacer dos torres? Probablemente nunca lo sepamos...

Damos por iniciada la etapa abandonando el pueblo a las nueve y cuarto de la mañana por una de las calles que desembocan en el monasterio y que va hacia el cementerio. Hay una cuesta algo empinada pero, a estas alturas de Camino, ya no nos vamos a asustar por ninguna pendiente.

Poco a poco la silueta del monasterio va quedando atrás y nos vamos alejando del pueblo. La mañana está agradable para caminar, algo fresca quizás, y el cielo presenta muchas nubes. Como ya es tradición en los días que visitamos Lugo, Juanma y yo llevamos las camisetas del pulpo.


La etapa-paseo de hoy...

En la etapa-paseo de hoy solo hay pequeñas aldeas como únicas referencias intermedias. El camino discurre por senderos boscosos por los que es una delicia andar. La primera de las aldeas que nos encontramos es Arroxo, a 2,5 km de Lorenzá, y no es más que un pequeño conjunto de casas dispersas con algún que otro perro pesado ladrando, algunas ovejillas curiosas y vacas observadoras.


A falta de otros peregrinos, por el Camino nos cruzamos con una señora mayor con la que estuvimos departiendo unos minutos. La mujer nos expresó su alegría de volver a ver peregrinos por la zona, tras los duros meses de pandemia y confinamientos.

Más adelante atravesamos otra aldea, Grove, que al menos cuenta con una curiosa iglesia. Desde aquí se sube hasta otra aldea algo mayor, San Pedro da Torre, en el kilómetro 5 de etapa, con fuente y capilla, desde donde ya se divisa Mondoñedo. Más adelante descendemos hasta la carretera que nos llevará directamente a Mondoñedo.



El final del Camino 2021 en Mondoñedo

Los últimos kilómetros del CS2021 se hacen siguiendo la larga recta de la carretera, por la acera, con la vista de la catedral de Mondoñedo al fondo. Entramos en esta ciudad episcopal justo al mediodía. Pasamos junto a la estación de autobuses en el preciso momento en que el supuesto autobús que nos podría llevar a Lugo dejaba la estación. Y a las 12.20 h ya estábamos frente a la catedral de Mondoñedo, pequeñita pero preciosa. ¡Etapa concluida! ¡Camino concluido!



Nos damos algo de tiempo para recoger nuestras mochilas en la oficina de correos. Antes paseamos por el entorno de la catedral, justo cuando empieza a llover, y por su interior. Un cura de la catedral nos pone el último sello de este Camino, nada menos que el sello de la catedral de Mondoñedo, una de las siete capitales que formaban el antiguo Reino de Galicia.

Tras recoger las mochilas en la oficina de correos, nos instalamos en un mesón frente a la catedral, bajo el techo de los soportales, donde primero tomamos unas cervezas que acabamos enlazando con la comida: raciones y las típicas (y coloridas) tartas de Mondoñedo de postre. Junto a nosotros hay una parada de taxis pero cuando acabamos la comida ya no queda ninguno así que tenemos que llamarlo por teléfono. A las cuatro de la tarde, nos metemos en el taxi y abandonamos Mondoñedo... hasta el año que viene, en que iniciaremos el CS2022 desde aquí.



Tarde-noche en Lugo

El taxi de Mondoñedo nos dejó junto a nuestro hostal de Lugo minutos después de las 5 cinco de la tarde. Por el camino desde el taxi tuvimos ocasión de ver algunos de los sitios por donde pasaremos siguiendo el Camino del año que viene.

Nuestro hostal de Lugo es un viejo conocido ya que en él estuvimos alojados Juanma y yo un par de veces durante el Camino Primitivo. Está situado junto a la muralla romana, que puede verse desde nuestra habitación triple. Como ya sucedíó en Luarca, por la tarde jugaba la selección de Luis Enrique en la Eurocopa contra la de Suiza, clasificándose la primera para semifinales por penatis.

Mientras estaba el fútbol, la peregrina Isabel salió a dar una vuelta por el entorno de la muralla y hacia las 20.30 h ya salimos los tres para recorrer el centro de Lugo y cenar unas raciones con albariño en uno de sus numerosos y animados bares... Y también unos cócteles de despedida, de esos que te iluminan por dentro la copa, poco antes de medianoche en una terraza cercana a nuestro hostal. Mientras nos tomábamos nuestros copazos repasábamos con nostalgia algunos de los momentos más simpáticos de este Camino: hortensias, gaviotas, orgullo gay... Así terminaba la jornada de hoy.

Regreso a Madrid

El sábado, el día del regreso a Madrid. Hoy no hace falta madrugar tanto porque ya no hay que dejar las mochilas en ninguna recepción. Así que, a las 9.30 h nos acercamos a desayunar a una cafetería-pastelería cercana que Juanma y yo conocemos bien de anteriores ocasiones. Y, antes de marcharnos, compramos unas filloas espectaculares que acaban de colocar en el mostrador y que nos servirán como postre en el tren.

El tren hacia Madrid sale a las 10.50 h de modo que, tras el desayuno, recogemos nuestros bártulos en el hostal y nos dirigimos a la estación, comprando unos bocatas en un bar para el trayecto. El viaje es bonito al principio porque el tren cruza la Ribeira Sacra, yendo muy pegado al río Miño.


Poco después de las cuatro y media de la tarde llegamos a la estación madrileña de Chamartín, que nos recibe con unos 20 grados de temperatura más de los que hemos tenido a lo largo de toda esta semana jacobea. Ahora esto sí que se ha acabado... Pero nos queda el consuelo de que el año que viene habrá más...

¡Esto ha sido todo, amig@s! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Sacred Spirit "Tor-Cheney-Nahana")



jueves, 1 de julio de 2021

CS2021 — Etapa 6 (Camino de Lourenzá)


¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde nuestra habitación triple del hotel rural de Lourenzá (Lorenzana en castellano), pueblecito situado en el corazón de la provincia de Lugo y lugar donde ha finalizado esta penúltima etapa del CS2021. Tiene un monasterio chulísimo, que ninguno de nosotros conocía. Aquí ha concluido esta larga etapa de interior, de casi 30 km, con unas cuestas bestiales. Mañana acabaremos el Camino de este año en Mondoñedo pero dormiremos en Lugo capital para regresar a Madrid el sábado. Bueno, pues aquí va el relato de esta penúltima etapa que empieza, como no puede ser de otro modo, en el parador de Ribadeo... gozando de un suculento desayuno... pero vamos, suculento de verdad...

Desayuno en el parador

Ayer llegamos muy tarde a Ribadeo y apenas si pudimos disfrutar de las excelencias del parador de turismo. Hoy nos hemos levantado a las 7.15 h, con un día algo nublado y temperatura agradable en el exterior. Y la idea de meternos un señor desayuno que nos viene incluido con la habitación del parador... y pasear por su terraza con vistas a la ría y al pueblecito asturiano de Castropol, situado justo frente a nosotros.


Qué gozada de vistas y qué tranquilidad se respira a esta primera hora de la mañana en la terraza del parador. Las mochilas ya están en la recepción del hotel esperando al cartero y nosotros, antes de iniciar esta larga etapa de casi 30 kilómetros, nos tomamos un ratito de relax recreándonos con la vista de la ría. En Ribadeo abandonaremos el mar definitivamente en este Camino, pues a partir de aquí se adentra en el interior de la provincia de Lugo.


Paseo por Ribadeo

Hoy tenemos 30 kilómetros por delante en un día con muchas nubes y una agradable temperatura de unos 17 grados. El perfil de la etapa presenta unas buenas subidas, alguna de ellas bestial, y hay varias poblaciones intermedias, pero todas ellas muy pequeñas. Confiamos en encontrar algún bar abierto a mitad de etapa donde poder comer.

Así las cosas, a las 9.10 h dejamos el parador para dar una pequeña vuelta por Ribadeo, ya que ayer apenas si pudimos prestarle algo de atención por lo tarde que se nos hizo al llegar aquí. Nuestro destino es la plaza del ayuntamiento, a solo 200 metros del parador. El ayuntamiento está engalanado con la bandera arcoíris, para variar, y sellamos las credenciales en la oficina de turismo. Atención especial merece el edificio de los hermanos Moreno, en restauración, sin duda la edificación más llamativa de Ribadeo. Tras despedirnos de Ribadeo, iniciamos la marcha...

Inicio de la etapa

Tras tanto preámbulo de desayunos, visitas y paseos, por fin, algo antes de las nueve y media, damos inicio a esta etapa de hoy. Los primeros minutos de etapa los empleamos en recorrer las calles de Ribadeo que nos sacan de la villa. En seguida la tenemos a nuestras espaldas y, con ella, el mar. Ya no lo veremos más en este Camino del Norte. Atrás quedan preciosos lugares donde el mar adornó los paisajes que visitamos en este Camino del Norte... San Vicente de la Barquera, Llanes, Ribadesella, Gijón, Avilés, Cudillero, Luarca... y muchos otros... ¡Adiós, mar Cantábrico!


Los primeros kilómetros de etapa discurren en ligero ascenso por caminos y carreteras locales que cruzan montes de eucaliptos. No vemos a ningún peregrino, la tónica general de este Camino. Hoy estrenamos mes de julio, media España está agobiada de calor... y nosotros, hasta con algo de fresco, con temperaturas máximas siempre por debajo de los 20 grados a lo largo de todo el CS2021. A pesar de la marcha que ya llevamos en el cuerpo por las palizas de etapas que nos estamos metiendo en este Camino, vamos aguantando el tipo... Aunque el botiquín echa humo estos días...

Poco a poco nos vamos acercando a la primera referencia del día, el pueblo de Vilela, en el kilómetro 7 de etapa, que tiene bar y albergue de peregrinos... Pues los dos cerrados... ni sello, ni café. Al menos, a la entrada del pueblo hay un área de servicio donde hacemos un pequeño alto para beber agua. Son las 11 de la mañana.



En Vilela se inicia un tramo más o menos llano que pone final a la suave subida prolongada que llevábamos desde el inicio de etapa. Este tramo llano nos lleva hasta la localidad de A Ponte de Arante, en el kilómetro 11,5 de etapa, adonde llegamos a las 12.30 horas tras cruzar monte y más monte, con la imprevista aparición de algún simpático borrico...


La madre de todas las cuestas

En A Ponte de Arante empieza un cuestón brutal, sobre todo al principio, que es el remate para lo que llevamos de Camino. Más de una hora subiendo y esto no se acaba nunca... qué barbaridad. Por momentos parece que ya estamos arriba... pero, ¡nada! Hay que seguir subiendo. Por lo menos los paisajes son bonitos, primero con vistas a un valle... luego con vistas a otro valle y al monte... Así más de una hora... El último tramo ya sin agua y con la lengua fuera...

En la parte alta de la subida, la pendiente se va haciendo menor, cosa que se agradece. Por fin, poco antes de las dos de la tarde, en un tramo de tierra y algo de barro, el camino comienza a descender ligeramente. Nos dirigimos hacia dos pequeños pueblos, uno frente al otro, separados kilómetro y medio: Villamartín Pequeño primero, con fuente que agradecimos más que Lawrence de Arabia cuando se topaba con un oasis, y Villamartín Grande después de otra empinadísima y corta cuesta, con un supuesto "punto de apoyo al peregrino" que, para nuestra decepción, también estaba cerrado. Son más de las dos de la tarde y se nos agotan las opciones de lugares donde comer.



El ansiado avituallamiento

A las tres de la tarde pasamos junto a la aldea de Gondán (km 22), con fuente y albergue, pero sin opción de comida: aquí solo comen las vacas por lo que se ve... Nos tememos muy seriamente que nos vamos a quedar sin comer hasta acabar la etapa. Solo nos queda una opción,  tres kilómetros más adelante, en el pequeño pueblo de San Xusto...

Y sí, en San Xusto, en el kilómetro 25 de la etapa, hay un bar abierto. Esta vez nuestro gozo no cayó en un pozo. Son las cuatro de la tarde y aunque están a punto de cerrar la cocina, nos sirven unos pinchos de tortilla de tamaño XL con Aquarius primero, y cervezas fresquitas después. También sellamos las credenciales. Quedan solo 4 km para acabar la etapa.


El final de la etapa

Poco antes de las cinco de la tarde, salimos de San Xusto, subiendo una buena cuesta, cómo no... Pero ya será la última de la etapa. Esta cuesta nos lleva a cruzar la enésima zona de monte de hoy, en algún momento acompañados por la sintonía de El hombre y la tierra y, por fin, algo antes de las seis divisamos el pueblo de Lourenzá, con su precioso monasterio benedictino de San Salvador, fundado en el siglo X. A alguna peregrina cansada se le hizo eterno el final de esta etapa...

A las seis y media de la tarde entramos en el pueblo y sellamos las credenciales en el albergue de peregrinos. Pasamos por la plaza del ayuntamiento, que está situado junto al monasterio. Y unos minutos después llegamos a nuestra casa rural, que es también pastelería. Nos esperan las mochilas, el sello en las credenciales... y también una ración de pasteles surtidos que, ya que estamos aquí, hay que aprovecharse de ello... ¡Etapa concluida!

La casa rural es chulísima: está rodeada de una zona ajardinada decorada con muy buen gusto y también hay algún que otro animalillo: conejos, tortugas, gallinas, ocas...




Paseo y cena en Lourenzá

A las nueve de la noche salimos a pasear por el pueblo y cenar. El pueblo es muy pequeño: todo gira en torno a la plaza donde están el ayuntamiento y el monasterio. Y por cierto, al monasterio es como si le faltase una torre... curioso...


Cenamos en un mesón del pueblo y, desde luego, acertamos con la elección. Nos tomamos unas raciones típicamente gallegas regadas con los tres principales vinos blancos de Galicia: Ribeiro, Albariño y Godello. Parecía un concurso de vinos. Regresamos a la casa rural a las once no sin antes admirar el monasterio iluminado en la noche. ¡Precioso!


La etapa de mañana

Y mañana la última etapa de este CS2021. Una etapita llana de 8,5 km hasta Mondoñedo, donde pondremos el punto y final a esta edición del Camino. Si la cosa va bien, en un par de horas la despachamos. Ya en Mondoñedo tomaremos un taxi hacia Lugo, donde tenemos el hotel, para desde allí regresar pasado mañana, sábado, a Madrid. Por eso, todo lo que pase mañana os lo contaremos, ya a nuestra vuelta, desde Madrid.

Nos está empezando a entrar morriña porque esto se acaba, pero aún nos queda el último día. Todo lo que pase en esta última jornada os lo contaremos... ¿mañana? Pues no, esta vez será... ¡pasado mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Wojciech Kilar "Love remembered"
(BSO Brams Stoker's Dracula))