sábado, 7 de mayo de 2016

CS2016 — Etapa 7 (Camino de Compostela)



¡Hola peregrin@s!

¡Ya tenemos otro Camino en la buchaca! ¡El Primitivo! Sí, ayer llegamos a Santiago y culminamos la última etapa del Camino, una corta etapa de 20 kilómetros. Esta noche os escribo ya desde Madrid para contaros lo que fue la última y muy lluviosa (como hace cinco años) etapa del Camino.

Así transcurrió todo...

Hoy va a ser día de ponchos...

En seguida nos damos cuenta de que hoy va a tocar ponerse el poncho desde el principio. El paisaje que vemos a las ocho de la mañana desde la ventana de nuestra pensión de Pedrouzo es claro: está lloviendo y no tiene ninguna pinta de que la cosa vaya a mejorar en horas.

Resignados a nuestra suerte iniciamos por última vez en este Camino toda la serie de rutinas de repaso de heridas, aplicación de mejunjes, aseo, etc. Aún llevamos en la garganta, y en la voz, el sabor y las consecuencias de los pelotazos de anoche...

La pasada noche dejamos pagada la habitación de la pensión ya que a esta hora aún no hay nadie en recepción y la cafetería está cerrada. Por eso nos vamos a otra cafetería próxima a desayunar y a sellar las credenciales. Debe ser el único establecimiento abierto a esta hora porque está verdaderamente abarrotado de peregrinos para desayunar. El agua que está cayendo afuera también ayuda a que el local esté lleno.

Inicio lluvioso de etapa

Tras el desayuno, a ponerse los ponchos y empezar la etapa. Nos ponemos en marcha a las nueve y cuarto de la mañana tras colocarnos los ponchos por primera vez en este año.

En seguida nos internamos por el bosque, en una tónica parecida a la de la jornada de ayer con una notable presencia de peregrinos nuevamente.

En estos kilómetros de húmedo paseo por el bosque coincidimos con una peregrina argentina, a la que no vimos en etapas anteriores, y con la que estuvimos caminando alrededor de media hora. Ella continuaba hasta Finisterre.


Alrededores de Santiago

A las diez y media de la mañana alcanzamos el mojón que anuncia la entrada en el municipio de Santiago, en las proximidades de las instalaciones aeroportuarias. ¡Qué recuerdos de la otra vez que pasamos por aquí con Laura y Toñín y las peregrinas suecas que nos hicieron una foto mientras les cantábamos el Chiquitita del grupo sueco Abba.

Un poquito más adelante alcanzamos los pequeños núcleos urbanos de San Paio y Labacolla, prácticamente en la mitad de etapa de hoy. Son las once de la mañana.

Y antes de enfilar el ascenso al Monte do Gozo hacemos una pequeña parada en Casa Amancio, repleta de peregrinos, para avituallarnos un poco junto al bonito hórreo que tienen en su patio interior y sellar las credenciales, como ya habíamos hecho minutos antes en alguna iglesia de San Paio.


En el Monte de Gozo... 5 años después

En la subida al Monte de Gozo nos encontramos con unos conocidos de la etapa anterior... El grupo de peregrinos gaditanos de ayer caminaba delante de nosotros sin que nos vieran. Así que me acerqué sigilosamente a ellos y, dándole una palmadita en la espalda, le dije al peregrino cachondón que conocí el día anterior: —¡Qué pasa, maricón! Jajajajas, menuda risotada de todos tras la sorpresa inicial...

Continuamos la marcha y justo a la una de la tarde llegamos al Monte do Gozo, por segunda vez tras cinco años. En esta ocasión no dormiremos aquí sino que continuaremos directamente hacia Santiago.

Nos hicimos fotos junto al monumento principal pero no fuimos capaces de acertar con el Monumento al Peregrino que hay en algún lugar del monte pero que no supimos encontrar... ¡Otra vez será!

Ya estamos a menos de 5 kilómetros de Santiago...


En Santiago... 5 años después... otra vez con lluvia

Y como la vez anterior, hace cinco años, tras el fuerte descenso desde el Monte do Gozo, alcanzamos Santiago entrando por el barrio de San Lázaro.

La ciudad del Santo nos volvió a recibir nuevamente con agua... mucha agua. El momento más lluvioso de la etapa coincidió con nuestra llegada a la ciudad. A las dos de la tarde hacíamos presencia en la plaza de Cervantes de la capital compostelana.

Y poco después deambulábamos triunfalmente por el Obradoiro. ¡Prueba superada! Lástima que la Catedral no estuviera vestida con sus mejores galas ya que una de las torres está con andamios.

Por momentos la lluvia arreciaba pero eso no nos importaba para darnos el paseo que bien nos habíamos ganado. Incluso tuvimos el detalle de hacerles un par de fotos junto a la Catedral, en medio del chaparrón, a un par de peregrinas que no encontraban a nadie que les sacase la foto en cuestión.

Sabemos el esfuerzo y la ilusión que supone llegar hasta el Obradoiro y plasmar ese momento en una foto, y no podíamos dejar que estas chicas se quedasen sin su merecido recuerdo.



Cola para recoger la Compostela

Y tras el chaparrón, a por las compostelas. Este año han cambiado el emplazamiento de la Oficina del Peregrino, el lugar donde se recogen. Ahora está en un lugar situado por detrás del Parador y hay que atravesar unas medidas de seguridad muy molestas.

Nos registran las mochilas antes de entrar en el edificio. Con la lluvia y los ponchos puestos os podéis imaginar lo tremendamente incómodo que nos resulta esto. Nos lleva un par de minutos hacerlo. Y lo peor, la enorme cola de este año. Cerca de dos horas en la cola para recoger ¡por fin! las compostelas, casi a las cuatro de la tarde.

Almuerzo vespertino en Santiago

Ya con las compostelas en la mochila nos dirigimos a un bar cercano a comer cualquier cosa. A esas horas las cocinas suelen estar cerradas, pero tuvimos suerte. Unas raciones, unas cervecitas, unas tartas de Santiago, unos cafés... y nuestras dos compostelas como testigos de excepción.

Tras la tardía comida, nos acercamos a nuestro hostal, pasadas las cinco de la tarde, que ya conocemos del Camino Portugués, a descansar un rato.

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Tarde noche en la ciudad del Apóstol

Os podéis imaginar que la tarde y la noche en la ciudad compostelana fueron una continuación de la fiesta de nuestra llegada a la ciudad, que además, celebraba la Fiesta de la Asunción.

Paseo y compras por la ciudad, tapeo por los bares de la calle del Franco, pelotazos nocturnos en la Plaza de la Quintana...

Un digno colofón a este Camino.





El regreso a Madrid tras ver el botafumeiro en la Catedral

Y al día siguiente, más compras por la ciudad con nuestras nuevas camisetas del peregrino, visita a la catedral, con Misa del Peregrino y botafumeiro incluidos, y luego a la estación del tren para regresar a Madrid. Aún tuvimos tiempo de comer en la propia estación antes de nuestro regreso.

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Por cierto, qué preciosos los paisajes gallegos desde el tren.



A nuestra vuelta, en la estación de Chamartín, Olga, Laura y Toñín, y los peques, esperándonos en el andén. Otro año de vuelta a casa tras nuestro duro peregrinar.

Cerramos este blog del Camino Primitivo, además de con el habitual montaje fotográfico de la etapa, con un montaje musical de todo el Camino Primitivo 2015-2016, desde Oviedo a Santiago, con la música de El hombre y la tierra, omnipresente en este Camino...

El año que viene todo apunta a Finisterre, el Camino del Fin del Mundo (como le llamaban los romanos). Ya veremos... De momento...

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de China Crisis "Christian")

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El vídeo del Camino de Santiago Primitivo 2015-2016
(música de Antón García Abril "El hombre y la tierra")

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jueves, 5 de mayo de 2016

CS2016 — Etapa 6 (Camino de Pedrouzo)



¡Hola peregrinos!

Esta noche os escribimos desde Pedrouzo, a tan solo 20 kilómetros de Santiago. Hoy hemos recorrido otra etapa corta, 19 km, todos ellos en horario matutino y el tiempo ha sido fresco y nublado. Ha llovido un poquito por la tarde, pero ya aquí, en Pedrouzo. Mañana pinta lluvia, pero bueno, a ver cómo se da.

De momento, aquí tenéis el relato de esta corta, tranquila y bonita etapa que hemos disfrutado hoy.

Inicio de la etapa

El día amanece nuboso, fresco y sin lluvia. Nuestra habitación del hotel mira al Camino y los golpes de los bordones de los peregrinos más madrugadores que pasan por la calle nos van despertando incluso antes de que suene el despertador.

Tras repasar nuestros castigados pies con nuestros mejunjes reparadores, bajamos al comedor de la pensión de Arzúa para desayunar, dejar la habitación y sellar las credenciales. A las 9.10 horas comenzamos la etapa que, en sus primeros metros, cruza la parte vieja de Arzúa. Al salir vemos a un par de peregrinas alemanas que coincidieron con nosotros en el albergue de San Román.

En estos primeros minutos de etapa callejeamos por Arzúa, pasamos junto a la iglesia de Santiago y poco a poco nos vamos despidiendo de la villa.

El día parece perfecto para caminar, con ligero fresquito acompañado de algunas nubes y una etapa más bien corta por delante.

Paseo por el bosque entre paisajes y chistes verdes

En seguida vamos dejando atrás el pueblo e internándonos en zonas de monte y bosque. El trasiego de peregrinos es continuo.

En un momento dado, coincidimos con un simpatiquísimo grupo de peregrinos gaditanos... más bien parecía que iban de romería. Se trataba de un par de familias que hacían el Camino con niños de no más de diez u once años. Los mayores no paraban de contar chistes (la mayoría, bastante verdes) y, sin duda, ponían una nota risueña en el itinerario. ¡Qué pasa, maricón! se decían entre ellos cada dos por tres (a modo de saludo)... jajajas.

Durante casi media hora fui caminando al lado de uno de ellos que me decía: —Si no sé ni adónde vamos... todo lo organiza ese de ahí, y no sé ni dónde nos toca dormir hoy. Juajuajuas, qué gente más cachonda.

Esta zona del Camino es especialmente bonita. Hasta el momento la etapa se está convirtiendo en un apacible paseo por el bosque salpicado por pequeñas aldeas. En una de ellas, Calzada, había un bar repleto de peregrinos. Estamos en el kilómetro 6 de la etapa y son las 10.30 horas.

Recuerdos de otros Caminos

En la jornada de hoy no hay grandes referencias intermedias. Un bar por aquí, otro por allá... Kilómetros de bosque entre medias. Tras la aldea de Calzada, alcanzamos las de Calle, en el kilómetro 8, y Salceda, en el 11.

En esta última aldea hay un bar de peregrinos muy curioso, donde ya entramos la otra vez que estuvimos por aquí. Se trata de la La Casa Verde, con aspecto hippie o alternativo, y una decoración cuando menos original, que nos recibió con una atronadora música heavy.

Aquí llegamos poco antes del mediodía, nos tomamos unos refrescos con un aperitivo y sellamos las credenciales.

Poco después el Camino te lleva a uno de esos lugares donde se te encoge un poquito el corazón. El recuerdo a un peregrino fallecido en el Camino, en este caso Guillermo Watt, que se quedó a menos de 30 kilómetros de abrazar al Santo.

Seguimos caminando en esta plácida mañana por otros pequeños núcleos de población como Ras, Brea o Mariña. Los bosques y los peregrinos siguen siendo el denominador común de la etapa.

Tres kilómetros antes de la meta de hoy, poco antes de la una de la tarde, alcanzamos la pequeña capilla de Santa Irene, cerrada para variar, aunque sí pudimos sellar las credenciales en el cercano albergue de peregrinos.

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Llegada a Pedrouzo

Poco a poco el día se va nublando más pero, de momento, el cielo aguanta sin lluvia. Algo después de la una y media alcanzamos la aldea de Rúa, a poco más de un kilómetro del final de etapa.

Los últimos metros de hoy transcurrieron, como la mayor parte de la jornada, entre bosques de eucaliptos hasta divisar nuestro objetivo de Pedrouzo.

A las dos de la tarde ya pasábamos junto al particular cruceiro de Santiago de esta localidad y poco después entrábamos en nuestro hotel, el mismo de hace cinco años cuando estuvimos aquí, junto a la carretera general.

Nos acomodamos en seguida y bajamos a la cafetería del hotel a comernos unos platos combinados. El encargado nos explica varias cosas del Camino. Por ejemplo, que cada vez hay más peregrinos asiáticos, en particular japoneses, debido a una serie que han puesto en la televisión de ese país ambientada en el Camino.

También nos presentó una nueva línea de cervezas artesanales que han fabricado este año sobre el Camino. Tras la comida, regresamos a la habitación. La de este año es amplia con buenas vistas panorámicas del entorno. Otro día más con los deberes hechos a la hora de la siesta.


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Tarde de lluvia y fútbol

Por la tarde empezó a llover, y parece que estará así unas cuantas horas. Al pueblo seguían llegando peregrinos. Decidimos tomárnoslo con mucha calma y darnos un paseo.

Como no paraba de llover, acabamos por meternos en un bar, en el otro extremo del pueblo, o más bien, de la calle, porque este pueblo se extiende a lo largo de la carretera general. Allí vimos la eliminación del Villarreal con el Liverpool en la Europa League mientras nos tomábamos unas raciones típicas de la zona acompañadas por unas suculentas cervezas. Curiosamente, en el bar había más aficionados del equipo inglés que del español.



Noche de pelotazos

Al término del partido regresamos, con más lluvia, a nuestro hotel. Tras unos cafés introductorios, decidimos liarnos a pelotazos de Ballentines y Arehucas en la cafetería como si no hubiera un mañana... para ir empezando a celebrar el inminente final del Camino. El encargado se sumó a la fiesta y nos invitó (incluyendo otro pelotazo para él mismo) a una ronda adicional para garantizar el éxito de la celebración.



Entre pelotazo y pelotazo fuimos repasando los momentos más destacados, no ya solo de la jornada, sino de todo el recorrido que iniciamos un mes de abril de 2015 en Oviedo. Así las cosas, pasadas las once y pico de la noche, mientras ahí fuera no paraba de llover, nosotros decidimos poner el punto final a esta penúltima jornada del Camino Primitivo.

Mañana, el final del Camino Primitivo

Pues mañana, viernes, otro final del Camino. La vieja Compostela otra vez. En esta ocasión haremos noche directamente en Santiago, no como hace cinco años en que pernoctamos en el Monte do Gozo antes de visitar la capital de Galicia.

Mañana pondremos el punto final al Camino Primitivo. Y como suele ocurrir en las últimas etapas de cada año, todo eso no os lo contaremos mañana viernes... sino pasado, sábado, cuando hayamos regresado a Madrid en tren.

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Lana del Rey "West Coast")

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miércoles, 4 de mayo de 2016

CS2016 — Etapa 5 (Camino de Arzúa)



¡Hola peregrin@s!

Tras otra noche de Champions hoy os escribimos, por segunda vez, desde Arzúa, la capital del queso. Y digo por segunda vez porque esta misma etapa ya la recorrimos otro miércoles 4 de mayo, pero entonces de 2011, en nuestro Camino Francés.

Ha sido la etapa más corta de todo el Camino, solo 14 kilómetros, y se nos ha hecho muy cómoda. El calor empezó a apretar justo a nuestra llegada a Arzúa y hemos visto hoy más peregrinos que en los dos últimos años que llevamos de Camino.

La jornada ha transcurrido así...

Comienza la etapa

Llevamos los pies cargados de tiritas por la calurosa jornada de ayer. Pero hoy nos lo vamos a tomar con tranquilidad porque el recorrido es corto (solo 14 km) y, si no ocurre nada raro, llegaremos a nuestro destino, Arzúa, con tiempo suficiente para comer en nuestra ya conocida pensión Casa Teodora.

Así que, algo más tarde que otras veces, a las 9.15 horas, tras sellar nuestras credenciales en la recepción, dejamos el hotel de Melide y nos disponemos a afrontar la etapa de la jornada.

Una etapa sin grandes desniveles, aunque en Galicia tampoco hay kilómetros llanos, que nos llevará hasta Arzúa a lo largo de 14 kilómetros.

Hacemos un alto en la puerta de San Roque de la iglesia de San Pedro (frente a Casa Ezequiel) antes de reanudar la marcha.

Al kilómetro recorrido, a las diez horas de esta soleada mañana, y acompañados por más peregrinos, nos topamos con la preciosa iglesia de Santa María de Melide, un templo románico del siglo XII, que nos despide de la población donde hemos pernoctado hoy no sin antes sellar nuevamente las credenciales.

Mañana de peregrinos

Tras la iglesia anterior, atravesamos el barrio de Carballal, que cuenta con un fotogénico lavadero, para luego recorrer un precioso tramo de bosque rodeados de eucaliptos y prados. En todo momento la presencia de peregrinos es más que notable. Se nota que estamos en la ruta del Camino Francés, que tiene mucha más concurrencia de peregrinos que el Camino Primitivo.

En seguida llegamos a la siguiente referencia importante de la jornada: son las once y ya estamos en la localidad de Boente y su iglesia de Santiago, que nos da la bienvenida al pueblo. Entramos en la iglesia y de nuevo sellamos las credenciales en el día de hoy. Aquí ya estuvimos hace cinco años y el recuerdo de la otra vez sigue presente en la visita de hoy...

Casi sin enterarnos ya llevamos unos seis kilómetros, o lo que es lo mismo, casi la mitad de la etapa de hoy.

Tras los pasos del Camino Francés

La segunda parte de la etapa es quizás la más bonita. Aunque hay alguna que otra molesta cuesta, el Camino se funde con la naturaleza y discurre por preciosos parajes: bosques, prados, pistas junto al río...

En todo momento vemos muchísimos peregrinos, tanto a pie como en bicicleta, e incluso niños. Hay un lugar especialmente bonito en medio del bosque, junto al río Boente, donde muchos peregrinos se paran para tomarse algún bocata.

Tres kilómetros antes de llegar a Arzúa está la última referencia importante de hoy, la población de Ribadiso da Baixo, con varios albergues (sellamos las credenciales en uno de ellos) y un bonito puente medieval. Antes de llegar al puente vimos una serpiente en medio del Camino que se escapó echando leches a nuestra presencia. Estamos en el kilómetro 11 de etapa: nos faltan tres para la meta y son las doce y media de la mañana.

Llegada a Arzúa

Desde Ribadiso hasta Arzúa el Camino sigue el arcén primero, y la acera después, de la carretera nacional. El calor ya es más que notorio y nos llama la atención un albergue que hay a la entrada de Arzúa con una serie de bancos alrededor de una pequeña piscina: vamos, una especie de mesa en la que te puedes remojar los pies mientras estás sentado... Un invento chulísimo, desde luego y que agradeceríamos en este momento porque llevamos los pies ardiendo por el calor...

Poco antes de la una y media de la tarde hacemos nuestra entrada en el centro de Arzúa, donde se sitúa Casa Teodora, nuestro alojamiento, el mismo de la otra vez y un lugar de referencia de la zona.

En esta ocasión hemos llegado antes que otras veces, con tiempo para asearnos primero y comer tranquilamente en el hotel. Por cierto, que aquí se come de miedo. Juanma lleva ya una ampolla de dimensiones considerables, así que, antes de bajar a comer, tuvimos que drenarla un poco a base de hilo y aguja...

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Tarde de paseo y noche de Champions en Casa Teodora

Por la tarde seguían llegando peregrinos al pueblo ya que muchos de los que vienen por el Camino Francés han iniciado la etapa en Palas de Rei, a más de 30 kilómetros. Con este calor, la etapa se les habrá hecho sumamente dura, tal como podemos ver al observar el aspecto con el que llegan.

La tarde nos la hemos tomado muy relajada, con un paseo por el pueblo, sellado de las credenciales en el albergue y visitas a la iglesia de Santiago y a la Capilla de la Madalena, en el centro de la villa, junto al monumento a la queixeira o mujer que hace quesos.

En el pueblo observamos la presencia de muchísimos jóvenes peregrinos italianos que vienen con un viaje organizado.

También hemos podido ver a algunos de los peregrinos con los que coincidimos en el albergue de San Román.

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Por la noche, otro partido de Champions, en esta ocasión a ver al Madrid, que ganó 1-0 al Manchester City y se clasificó para la final contra el Atleti. Con unas buenas raciones de queso de Arzúa y de embutidos, aderezadas con unas Estrella de Galicia fresquitas, el partido supo aún mejor.

La etapa de mañana

Bueno, pues ya estamos de nuevo en la habitación del hotel. Nos quedan ya solo dos etapas cortas y aparentemente sencillas. La de mañana tiene 19 kilómetros y nos dejará en Pedrouzo, una pequeña localidad a tan solo 20 km de Santiago.

De nuevo seguiremos los pasos del Camino Francés que ya recorrimos en 2011. Ya nos queda poquito para terminar. Mañana os lo contamos.

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de James Horner — BSO "Braveheart")

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martes, 3 de mayo de 2016

CS2016 — Etapa 4 (Camino de Melide)



¡Hola peregrin@s!

Esta noche os escribimos desde Melide, la capital del pulpo, ya en la provincia de La Coruña, adonde hemos llegado tras una larga y calurosa etapa de 28 kilómetros y justo cinco años después de llegar aquí por primera vez. Entonces fue también otro 3 de mayo, pero de 2011 y siguiendo un recorrido distinto: el del Camino Francés. A partir de este lugar, ya coinciden los Caminos Primitivo y Francés hasta Santiago.

Hoy sí que hemos pasado calor de verdad, sobre todo por la tarde, y ya llevamos los dedos de los pies repletos de tiritas. La etapa se nos ha acabado haciendo muy larga, nos falló el sitio que llevábamos pensado para comer y, al final, acabamos haciéndolo casi dos horas después del plan previsto.

Bueno, no me enrollo más y ahí va el relato de la etapa de hoy.

Empieza la etapa

La mañana empezó en nuestro coqueto albergue de San Román. La habitación ya la habíamos pagado ayer y los hospitaleros, que no llegan hasta el mediodía, dejaron la cocina preparada para que todos los peregrinos nos pudiésemos preparar el desayuno al gusto, en plan selfservice.

Hoy me he puesto por la mañana la tercera tirita en los dedos de los pies y la ampolla de Juanma sigue engordando... La jornada se presenta larga y con mucho sol...

Así las cosas, a las nueve y cuarto arrancamos la etapa del día. Casi 28 kilómetros que nos llevarán hasta Melide, con cambio de provincia incluido.

Poco a poco todos los peregrinos vamos saliendo del albergue. Hay dos itinerarios posibles que se unen unos kilómetros más adelante en el pueblo de Ponte Ferreira. Nosotros elegimos la variante llamada "calzada romana", que es algo más corta y que, pese a su nombre, no pasa por ninguna calzada romana.

El trío de peregrinos rusos elige la otra variante y ya no los volveremos a ver en todo el Camino. El resto de peregrinos eligen, en su mayor parte, nuestro itinerario y los iremos viendo de forma intermitente a lo largo de la etapa.

Mañana bucólica

Los kilómetros de la mañana discurren por un sinfín de verdes prados y pequeñas aldeas. A la hora de caminata, en uno de estos prados vivimos una simpática anécdota al grabar a un grupo de vacas. De repente, un ternero se asustó y provocó una pequeña estampida... jajaja... cómo corrían las condenadas...



Estos idílicos primeros kilómetros nos llevaron hasta el bonito enclave de Ponte Ferreira, precioso lugar con un pequeño puente de aspecto romano y en el que se unen las dos alternativas de Camino que comentaba antes.

Aquí nos dan las once de la mañana y ya nos encontramos en el kilómetro 7 de la etapa. En este lugar había bastantes peregrinos a los que se incorporó un importante grupo de vacas que llegaron en comitiva escoltadas por varios aldeanos. El panorama no podía ser más bucólico.



San Xurxo de Augas Santas

Continúa el paseo por el arcén de la carretera provincial, junto a bosques de eucaliptos, pinares y algún que otro árbol autóctono, atravesando pequeñas aldeas o pasando junto a ellas.

Prácticamente al mediodía alcanzamos el kilómetro 11 de etapa, la aldea de San Xurxo de Augas Santas (o sea, San Jorge de Aguas Santas), y justo en la entrada de la población hay un merendero con una fuente y una estatua del Apóstol. Un lugar muy bonito en medio de la vegetación. Y una buena ocasión para beber y refrescarnos con agua muy muy fresca.

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Abandonamos la provincia de Lugo...

Tras San Xurxo hay una bajada inicial para, a continuación, comenzar la larga subida que nos llevará a la provincia de La Coruña. Por el medio los lugares de As Seixas, Casacamiño y Hospital de As Seixas, todos ellos de la parroquia de Merlán, en el concello de Palas de Rei; la capital de este último ya la visitamos en el Camino Francés de 2011.

Tras detenernos un momento junto a la iglesia románica de San Salvador, en Merlán, poco antes de la una de la tarde llegamos a la aldea de As Seixas, en plena ascensión hasta el límite provincial, en el kilómetro 13 de etapa. Aquí hay un bar donde podríamos haber comido, pero como nos pareció pronto, decidimos esperar hasta Casacamiño, casi 2 kilómetros más adelante, donde hay otro bar.

A la salida de As Seixas nos topamos con un simpático burro al que ofrecí una flor amarilla... El pollino no dudó en acercarse y comérsela... Qué mirada tan humana la del lindo borrico. Creo que aquí surgió una pequeña historia de amor...

El calor empieza a hacerse más patente... Continúa la ascensión por un camino que cada vez presenta menos vegetación. Media hora después del pueblo anterior, a las 13.20 h alcanzamos la casa rural de Casacamiño (km 15 de la etapa), donde pensábamos comer, pero lo único que podemos hacer es sellar las credenciales (por primera vez hoy) ya que es el día de descanso del personal. Está cerrada para todo lo demás. Nuestro gozo en un pozo ya que el siguiente bar está nada menos que diez kilómetros más adelante, a solo cinco de Melide.

Seguimos ascendiendo y, tras atravesar el último indicio de vida humana de la provincia de Lugo, una pequeña aldea perdida en medio de la nada llamada Hospital de As Seixas, con un curioso mojón arcoíris, enfilamos una zona ventosa completamente deshabitada de matojos y monte bajo en medio de la sierra del Careón. En su punto más alto, en la cota 700 metros, cruzamos el límite provincial y nos internamos en la provincia de La Coruña. Son las dos de la tarde. Estamos en el kilómetro 17 de la etapa.



...Y entramos en la provincia de La Coruña

Tras entrar en la provincia de La Coruña, el Camino se empina... pero ahora hacia abajo. El sol aprieta, los pies ya van doloridos y ni mucho menos resulta relajante la bajada por la abrasante pista asfaltada ya que los pies están para pocas bromas.

Todavía nos queda hora y media de recorrido hasta el bar donde pensamos comer hoy, en el kilómetro 22 de la etapa. El fuerte descenso nos permite divisar en la lontananza la meta de la etapa de hoy, Melide. Pero todavía queda mucho para ganársela.

La bajada atraviesa una pequeña aldea, Vilouriz, en el kilómetro 19 (dos y media de la tarde), para la que hay que tomar una congostra que nos da una pequeña tregua de tanta pista asfaltada. En esta aldea destaca la iglesia de Santiago y algún bonito hórreo. La verdad es que en estos momentos no estábamos para apreciar mucho el paisaje.

El almuerzo de hoy

Tras regresar de nuevo a nuestro querido asfalto, ¡por fin!, casi a las tres y media de la tarde llegamos al pueblo de Irago de Arriba, donde el bar Carburo se convierte en nuestra auténtica tabla de salvación. Desde aquí restan cinco kilómetros para concluir la etapa.

Sudados, acalorados, cansados... nos acomodamos en la terracita exterior del bar para tomarnos unos refrescos y disfrutar de unos platos combinados que nos supieron a gloria. En el interior del bar el ambiente era aún más caluroso ya que había una humareda (por el tabaco) impresionante, con gente dándole al juego. Vicio, puro vicio jejeje...

Por cierto, que incluso desde la terraza del bar seguíamos viendo vacas y más vacas. Hoy ha sido la etapa de las vacas... También vimos conductores de máquinas agrícolas que pararon a comer a nuestro bar, tras realizar complicadas maniobras para aparcarlas. Seguimos en la Galicia profunda...

Os hemos puesto un vídeo corto de nuestra llegada a la terraza del bar donde pueden apreciarse las caras que traemos...

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Con mucho calor, llegamos a Melide

Pasadas las cuatro de la tarde retomamos la marcha y media hora más tarde estábamos cruzando el río Furelos, el que riega estas tierras. Aún nos quedaba alrededor de una larga e interminable hora hasta comenzar a hacer la entrada en la población de Melide. Incluso tuvimos ocasión de apreciar cómo un ave rapaz estaba devorando algún bicho que acababa de cazar en medio de un sembrado.

Con muchísimo calor a las 17.40 horas cruzamos la zona céntrica de Melide, donde sellamos hasta en tres lugares diferentes: en el albergue de peregrinos (a la entrada del pueblo), en la iglesia y en el museo. La otra vez que estuvimos por aquí, hace cinco años, tuvimos muchísimos problemas para estampar un sello: hoy, en un momento, han caído tres.

Finalmente, a las seis de la tarde entramos y nos registramos en nuestro céntrico hotel melidense. Curiosamente, en el mismo hotel vemos alguna mochila que nos resulta familiar: uno de los peregrinos alemanes que coincidieron con nosotros en el albergue está alojado también aquí. Aunque no lo hemos visto desde que salimos desde San Román. Prácticamente, desde Ponte Ferreira no hemos visto peregrinos hasta llegar aquí. Eso sí, en Melide hemos visto hoy más peregrinos que en todo lo que llevamos de semana; no hay que olvidar que aquí coinciden los Caminos Francés y Primitivo.

En el hotel nos hemos llevado la agradable sorpresa de que tiene ascensor aunque, eso sí, lo debieron de diseñar los enanitos de Blancanieves. No os imagináis lo que es meterse en el ascensor con las mochilas. En el vídeo del hotel os hemos puesto una pequeña escena al respecto.

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Pulpo en Casa Ezequiel y noche de Champions

Como os podéis imaginar, tras una dura jornada como esta, se agradece un buen rato de descanso con ducha. Eso es lo que hemos hecho al llegar a nuestra habitación. Respetando escrupulosamente los turnos establecidos, nos hemos ido duchando y echando unas reparadoras siestecitas hasta alrededor de las ocho de la tarde.

Después de esa hora, nos hemos acercado a Casa Ezequiel, como la otra vez que estuvimos por aquí, a meternos un buen pulpo con Ribeiro. Esta noche hay jornada de Champions y preferimos cenar primero y ver el partido después, ya más relajado.

El lugar elegido para ver el Bayern-Atlético fue otro bar cercano. Aunque el Atleti perdió por 2-1, ese resultado le sirvió para clasificarse. A través de los whatsapps hemos estado intercambiando mensajes futboleros con nuestros amigos atléticos que se quedaron en Madrid, entre ellos el peregrino Toñín.

A ritmo de pelotazos de whisky, celebramos la clasificación atlética aunque, a decir verdad, los pelotazos hubieran caído igual si lo hubieran eliminado... Tras una dura jornada como la de hoy, creo que nos los hemos ganado. Y después del partido, hora de recogerse. A las once, ya de nuevo en el hotel porque hoy hay sueño.

La etapa de mañana

Y para contrarrestar la larga etapa de hoy, mañana la más corta, una etapa llana de solo 14 kilómetros hasta Arzúa, la capital del queso, adonde previsiblemente llegaremos para la hora de comer. Habrá que tener cuidado de nuevo con el calor y ver cómo evolucionan nuestros maltrechos pies. Ahora... ¡a descansar! Mañana os lo contamos.

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de John Barry "BSO Midnight cowboy")

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