miércoles, 30 de junio de 2021

CS2021 — Etapa 5 (Camino de Ribadeo)


¡Hola peregrin@s! Es casi medianoche cuando os escribimos desde el parador de turismo de Ribadeo, junto a la ría que forma la desembocadura del río Eo, en Lugo, donde hemos concluido esta maratoniana etapa del CS2021. Han sido algo más de 33 km que se nos han acabado haciendo larguísimos... En parte porque nos hemos entretenido un poquito más de la cuenta en alguna playa... El caso es que hemos llegado aquí casi a las nueve de la noche, cuando empezaba a caer la tarde... nunca, en ningún Camino, hemos acabado tan tarde una etapa. Al menos nos hemos despachado a gusto cenando en el parador...

Bueno, os dejamos con el relato de la jornada antes de meternos en el sobre...

Comienza la jornada más larga

La noche ha transcurrido tranquila en nuestro hotel de Navia. Los sobresaltos habituales entre ronquido y ronquido, y poco más... Aquí no hay gaviotas, o al menos no se las oye como en Cudillero. Nos levantamos hacia las siete de la mañana y a las ocho, más o menos, ya estamos con nuestras mochilas preparadas para dejarlas en la recepción para que se las lleve Correos. El hotel es pequeño y está bien... pero no sirve desayunos. Así que, tras sellar en el hotel, nos acercamos a una cafetería próxima a la que ya le habíamos echado el ojo ayer durante el paseo de antes de la cena.

Hoy nos espera la etapa más larga de este CS2021, poco más de 33 km, y el día parece que estará algo fresco y con nubes, pero sin lluvia. A estas alturas de Camino parece que aguantamos el tipo bastante bien. El botiquín apenas se resiente salvo el habitual consumo de tiritas y apósitos. Los mejunjes milagrosos están cumpliendo muy bien con su trabajo. Desayunamos plácidamente en la cafetería, que tenía bastante gente para las afluencias a las que estábamos acostumbrados en los días anteriores. A las nueve menos cuarto salimos de la cafetería enfilando el puente que cruza la ría de Navia para iniciar la etapa...

¡Arranca la etapa!

Hoy la etapa empieza y concluye con puentes... Iniciamos la etapa cruzando el puente sobre la ría de Navia minutos antes de las 9 h. Y la concluiremos cruzando otro puente, esta vez sobre la desembocadura del río Eo, para entrar en Ribadeo. Cuántos inicios de etapa hemos realizado cruzando algún puente simbólico... Así, de entrada, me acuerdo de lugares como Unquera y Ribadesella en el Camino del Norte, Zubiri y Puente la Reina en el Camino Francés, o Viana do Castelo y Pontevedra en el Camino Portugués... en los que la etapa arrancaba cruzando un puente más o menos importante.



Aldeas y cruces de Santiago

Como ya viene siendo penosamente habitual en nosotros, comenzamos la etapa con subidas. Conforme ascendemos, vamos dejando cada vez más atrás las vistas de Navia y su ría. El cielo está muy nublado, pero el sol hace tímidos intentos por cobrar protagonismo...

En estos primeros kilómetros de etapa atravesamos aldeas y poblaciones pequeñas, como Jarrio y Cartavio, alternando tramos de monte y otros de campo abierto, unos y otros dominados por el color verde del entorno... y el rojo de las cruces de Santiago que van salpicando el Camino. Las ha construido Jesús Trabadelo, un artista local de El Franco, un pueblo que cruzaremos más adelante.


Todavía nos persiguen las hortensias que no hemos dejado de ver desde la primera etapa. Están por todas partes dando un variopinto colorido al entorno.

Hacia las 10.30 h, a la altura del pueblo de Cartovio, en el km 7 de la etapa, concluye este tramo inicial de ascenso y el Camino se inclina hacia abajo. En algún momento la señalización resulta confusa y nos lleva hacia la carretera. Por aquí vemos a un trío de peregrinas algo despistadas. Pero en seguida, las omnipresentes flechas amarillas nos confirman el itinerario correcto.


Avituallamiento en La Caridad

A las 11.30 h llegamos a la población de La Caridad (km 11 de etapa), donde muchos itinerarios oficiales darían por concluida la etapa de ayer (en vez de hacerlo en Navia, como nosotros). Nos parece una buena hora para hacer un descanso en la terraza de un bar y tomarnos unos Aquarius con un pincho de riquísima empanada. Además, beberse un buen trago de agua fresca, aunque se te caiga la mitad por fuera y se guarree toda la camisa, tampoco es una mala idea jejeje...

Tras sellar las credenciales en el bar, a las 12 h retomamos la marcha cruzando el pueblo de la Caridad...


La bifurcación del día

A partir de La Caridad el Camino sigue un trazado especialmente bonito, con tramos de bosque que incluyen el cruce del río Porcía por un pequeño puente y el paso junto a casas decoradas con muy buen gusto en las aldeas de El Franco (km 16) y Porcía (km 17). Una vez rebasada esta última localidad, nos topamos con un cruce donde el Camino se bifurca: elegimos ir lo más cerca posible del mar, por Tapia de Casariego.


¡Abducidos!

El camino hacia Tapia de Casariego nos llevará directamente al mar, que ya vemos en el horizonte a partir de las dos de la tarde. Pero también seguimos viendo hortensias por aquí... hortensias por allá... Y claro, con tantas hortensias... acabaron por rodearnos y abducirnos... jajaja...


Ya tenemos aquí la foto simpática del Camino, que a punto nos estuvo de costar un buen revolcón tanto a la peregrina Isabel como a mí... Y es porque la planta de las hortensias se halla sobre una especie de agujero o pequeña hondanada donde es difícil mantener el equilibrio... Y encima en plena Semana del Orgullo, la foto esa...

Bueno, el caso es que nos reímos mucho haciendo las fotos y también nos entretuvimos un buen rato con ellas. Son las dos y media de la tarde en este momento, y nos encontramos en el kilómetro 19 de etapa, a unos 2 km de Tapia de Casariego, el lugar elegido para comer... ¡y con playa!

Las últimas playas del Camino del Norte

Justo a las tres de la tarde sellamos las credenciales en el albergue de Tapia de Casariego, a la entrada del pueblo, y con un bonito mirador frente al mar. Se trata de un pueblo turístico dotado de excelentes playas y situado a 12 km del final de la etapa de hoy.

Tras dar un par de vueltas por el pueblo, a las 15.30 h encontramos un sitio donde comer sin que haya que esperar cola: se trata de una cervecería céntrica. Nos pedimos aquí unos sándwiches y hamburguesas para no entretenernos demasiado, ya que aún nos restan tres horas de caminata para acabar la etapa.

Algo antes de las cuatro y media de la tarde, retomamos la marcha cruzando el pueblo y saliendo de él por el paseo marítimo... Después pasamos junto a un camping... luego unos maizales. ¡Qué vistas! ¡Qué playas!



Tras salir de Tapia la señalización era confusa... Más bien, por seguir la estela de las playas, nos apartamos del Camino y nos costó volver a retomarlo... Tuvimos que preguntar un par de veces pero, al final, encontramos las flechas amarillas. El Camino va paralelo a la línea de costa, por una zona de vegetación baja, a un par de cientos de metros del mar. Parece dar un rodeo para llevarnos de nuevo a más playas... La verdad es que a estas alturas de etapa íbamos bastante cansados y la peregrina Isabel no pudo resistir la tentación de mojarse los pies en la playa de Penarronda, la última que veremos en este Camino del Norte, y una de las más bonitas. Junto a la playa una pequeña capilla era testigo de nuestra presencia.



La verdad es que con tanta playa nos hemos entretenido muchísimo y, lo que es peor, se nos ha hecho muy tarde. Son las 19.20 h cuando dejamos la playa y aún nos quedan 4 km para llegar a Ribadeo.

Llegada a Ribadeo y cena en el parador

Los últimos kilómetros de etapa son más bien feúchos porque siguen la carretera nacional. A las 8 de la tarde ya tenemos Ribadeo a la vista. En seguida llegamos al puente sobre el río Eo, que comunica Asturias con Galicia. Aquí las vistas vuelven a ser espectaculares... A un lado, Asturias, con los pueblecitos de Figueras y Castropol. Frente a ellos, a la derecha de nuestra panorámica, Ribadeo, que nos está esperando... Cruzamos el puente y hacemos entrada en la población gallega a las ocho y media de la tarde descendiendo un sinfín de escalones...

Cansados, sudados, con auténtico aspecto de peregrinos mugrientos... pasamos junto a las animadas terrazas de verano de la zona portuaria cuyos comensales nos miran con incredulidad por ver peregrinos aquí y a esta hora... Nos dirigimos hacia un curioso ascensor que nos lleva a la parte alta de la ciudad, donde se encuentra nuestro hermoso parador, a pocos metros del ayuntamiento. Nada menos que a las 20.50 h, casi anocheciendo, hacemos entrada en el parador de Ribadeo, dando así por concluida esta maratoniana etapa, la más larga de esta edición del Camino.


Las vistas desde el parador son sencillamente espectaculares, de escándalo, con la coqueta población asturiana de Castropol justo enfrente. Recogemos las mochilas... sellamos las credenciales... nos acomodamos en nuestra amplia habitación triple junto al mar... descansamos un ratito... y a las 22.30 h bajamos a cenar a la cafetería del parador porque estamos tan fundidos que no tenemos ganas de salir de aquí. Nos tomamos unos bocatas y sándwiches, con algún copazo después.



Poco antes de medianoche, nos recogemos en la habitación... sin perder la ocasión de observar la panorámica nocturna de la ría con Castropol al fondo. Zzzzzz zzzz zzzz.


La etapa de mañana

Y este ha sido el relato de esta intensa jornada de hoy. Mañana tenemos otra etapa larga, 29,5 km por el interior de la provincia de Lugo hasta el pueblo de Lourenzá (Lorenzana en castellano), donde hay un bonito monasterio. Ya no veremos más el mar en este Camino del Norte pues, a partir de Ribadeo, el recorrido va completamente por el interior... ¡una pena! Tengo curiosidad por conocer nuestro alojamiento de mañana, ya que se trata de una casa rural con pastelería... Mmmm... ¡Fijo que cae algo! Pero antes está el desayuno en el parador... seguro que aquí también cae algo... jejeje...

¿Cómo se nos dará esta primera etapa de interior en mucho tiempo? ¿Nos inflaremos a pasteles en la casa rural y no tendremos cuerpo para andar al día siguiente? Pues ya sabéis... esas cosas y muchas otras, las conoceréis... ¡mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Beautiful World "In the beginning")




martes, 29 de junio de 2021

CS2021 — Etapa 4 (Camino de Navia)


¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde la pequeña villa de Navia, donde pasaremos nuestra última noche en Asturias de este CS2021 antes de llegar, mañana, a tierras gallegas. Hasta aquí nos ha traído el Camino en una etapa corta (18,5 km), con tiempo fresco y soleado, que nos hemos complicado innecesariamente al perdernos y dar un rodeo absurdo. En fin... Aquí os dejamos con el relato de la jornada...

Un nuevo día

Arranca el día y por la ventana se ven un montón de paraguas en Luarca... ¡Noooo! No está lloviendo, lo que pasa es que nuestro hotel está en una estrecha calle adornada con paraguas morados y transparentes y, desde luego, llama la atención esa vista desde la ventana de la habitación.

Es tan estrecho el hotel que dejamos las mochilas, para que se las lleve el cartero de Correos, en un pequeño rellano de la escalera que desciende desde las habitaciones hasta el comedor y la salida a la calle, porque parece que no hay otro sitio mejor... Aunque ayer os comenté que aún no funciona el servicio de restaurante, sí que sirven, en cambio, desayunos... Y eso es lo que hicimos a partir de las 8 de la mañana. Nuestro desayuno habitual antes de iniciar la etapa. Como de costumbre, en el desayuno repasamos las características de la etapa que tenemos por delante que, en principio, no parece demasiado complicada... A las 8.45 h abandonamos definitivamente el hotel...

Empieza la etapa... con una buena subida

Pues sí. No hay nada mejor para arrancar los motores que empezar el día con un buen subidón. Y eso es lo que nos toca hacer, ya que si ayer hubo un fuerte descenso para entrar en Luarca, hoy nos toca otra fuerte pendiente, en este caso de subida, para salir de ella.


El ascenso concluye en un mirador junto a la pequeña capilla de San Roque, barroca de finales del s. XVII. El premio que obtenemos... Las mejores vistas de Luarca, ¡impresionantes! Toda la villa a nuestros pies.



Paseo entre campo y vacas

Tras la cuesta de Luarca avanzamos por un terreno llano, verdísimo, con vacas y otros simpáticos animalillos acompañándonos, y con la visión del mar en el horizonte. Pasamos cerca de varias aldeas y casas dispersas hasta llegar a la altura de la pequeña población de Otur (km 6), en la que no llegamos a entrar pero sí sellar en el albergue que hay en las afueras. Conversamos un ratito con la mujer que lo atiende, que nos explica que la etapa de hoy es muy cómoda hasta Navia. El día, además, acompaña. El tiempo está fresco y soleado. Poco antes de las once nos topamos con el espejo de todos los Caminos, para hacernos el típico selfie que tanto entusiasma a nuestra legión de seguidores...

¡Nos hemos perdido!

Todo iba demasiado bien... hasta que la hemos liado. ¡Nos hemos perdido! Todo por culpa del mojón que veis en la foto. Aparentemente, para salvar la autovía se va por el camino de la derecha dejando el mojón a la izquierda. Y eso hicimos, pero el recorrido se mete entonces por una pista de tierra en medio del monte que parece volver hacia Luarca. Al cabo de un cuarto de hora nos entraron las dudas, avancé yo un poco más, no lo vi claro, y retrocedimos hasta el cruce tomando el otro camino. ¡Craso error! El camino de la izquierda va por debajo del viaducto de la autovía y acaba perdiéndose en tierra de nadie... De nuevo, vuelta atrás a retomar el camino inicial que era el verdadero Camino. Esto nos ha costado una hora de retraso. Para evitar que a otros les pase lo mismo, con una piedra pinté una flecha señalando el sentido correcto sobre el mojón.

Comida en Villapedre

Confiábamos en llegar a Navia a tiempo para comer allí pero el error en el cruce del mojón nos obliga a hacerlo por el camino. Será en el pequeño pueblo de Villapedre, en un bar de carretera que hay poco antes del kilómetro 12 de etapa. Son las 13.30 h cuando llegamos a él y nos tomamos unos buenos bocatas con unas jarritas de cerveza bien frías. Aprovechamos la ocasión para sellar las credenciales. Seguimos sin ver peregrinos por el Camino pero al menos en el bar coincidimos con lugareños que dan un poco de vida al entorno.

Algo antes de las tres de la tarde reanudamos la marcha, pasando junto a la iglesia del pueblo y cruzando zonas de hierbas altas que recordaban un poco las de Castrojeriz, en el Camino Francés, cuando, caminando con Laura y Toñín, Los 4 peregrinos nos hicimos algunas de las fotos más emblemáticas del Camino.


Piñera: iglesia, tienda, albergue y sello

Apenas un kilómetro y medio más adelante está el pueblo de Piñera, donde sobresale su espectacular iglesia, asentada en un entorno privilegiado.

En este pueblo, la peregrina Isabel compró algo de fruta en una tienda y coincidimos con varios peregrinos, algunos de ellos haciendo el Camino en bici. Además, sellamos nuevamente las credenciales en el albergue, que está instalado en el edificio de una antigua escuela. Resulta curioso que, en una etapa corta como la de hoy, hayamos sellado ya tres veces la credencial y que todos los sellos correspondan a lugares intermedios de paso del Camino.



El final de la etapa de hoy

Los últimos 5 km de etapa discurrieron en un entorno bucólico, salvo algún tramo embarrado, donde no faltó algún ternerito (cucho, como le llaman en Galicia) propenso a dar tiernos y pringosos lametones en las manos... o donde pille...



Por fin divisamos Navia, población a la que accedemos siguiendo el antiguo Camino Real. A las 17.30 h llegamos a nuestro hotel, en el centro mismo de la villa, y muy cercano a la ría. Otra etapa concluida.

Ya en el hotel comprobamos que las mochilas han llegado sin novedad y nos dirigimos a las habitaciones: una doble para Juanma y para mí, y otra individual para la peregrina. Y hoy habrá fotos de todos en la cama... jejeje... Si queréis verlas, os remito al vídeo del montaje musical... A ver si acertáis de quién es cada pie que se ve en él...

Tarde-noche en Navia

A las 20.30 h salimos a dar el habitual paseo por la villa. Parece un pueblo que ha vivido tiempos mejores... Nos detenemos especialmente en las vistas a la ría, observando el puente por donde pasaremos mañana para abandonar Navia.


La iglesia de Navia, Santa María de la Barca, es bonita... la típica iglesia asturiana puntiaguda; y, como curiosidad, deciros que a las horas en punto suena el himno asturiano, Asturias patria querida. ¡Para que nadie se olvide de dónde estamos!

Fue oír la melodía de las nueve de la noche y entrarnos ganas de cenar y de echarnos unas sidrinas. No hubo que buscar mucho ya que había una sidrería cerca con buen aspecto... No nos equivocamos con la elección... calamares de pota... queso de Pría... chipirones encebollados... sidrita... ¡¡¡Mmmmm!!!



La etapa de mañana

Y así transcurrió la jornada de hoy. Mañana entramos en Galicia, en la que será la etapa reina de esta edición del Camino, 33 km, un pelín más larga que la etapa con final en Cadavedo. Tenemos los alicientes de que habrá playas por el camino y de nuestro alojamiento: nada menos que el Parador Nacional de Ribadeo... pero, ¡hay que ganárselo!

¿Podremos bañarnos en el mar o, al menos, mojarnos los pies en la etapa de mañana? ¿Nos dará tiempo a disfrutar de las instalaciones del Parador? Esas cosas y muchas otras, ya sabéis... ¡mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Antón García Abril "El gran matador")



lunes, 28 de junio de 2021

CS2021 — Etapa 3 (Camino de Luarca)


¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde el corazón de otra villa marinera asturiana, Luarca, lugar donde hemos concluido esta tercera etapa del Camino, muy pasada por agua. No paró de llover hasta una hora antes de llegar a nuestro destino. Lo que iba a ser una etapa de paseo, con solo 16 km, se convirtió en una etapa dura por la lluvia y el barro. Aquí va el relato de la jornada...

Hoy sí que hemos dormido como benditos...

Entre que la noche anterior con tanta gaviota en Cudillero no pudimos dormir bien y que ayer llegamos fundidos al final de la etapa, esta noche hemos dormido plácidamente en nuestro hotel de Cadavedo. Ni Juanma ni yo hemos escuchado ningún ronquido de lo fritos que estábamos... A las 7.30 h, el día amanece gris y lluvioso... Ya sabemos lo que nos espera hoy... A las 8 h bajamos a desayunar en el propio hotel, justo tras dejar las mochilas en la recepción, que está pegada a la barra de la cafetería. Y acto seguido, tras sellas las credenciales, a ponerse los ponchos para salir... pero no para iniciar la etapa...

Visita al acantilado

Nuestro hotel se halla sobre un acantilado. Siguiendo la carretera que nos trajo desde Cadavedo, se llegaría a la playa y también a la parte superior del acantilado. Son apenas unos cientos de metros. Queremos llegar hasta el acantilado donde está la pequeña ermita de la Regalina. La etapa es corta y podemos permitirnos este capricho.


Salimos a las 9.10 h, justo cuando llega el cartero a recoger nuestras mochilas. En 10 minutos ya estamos frente a la ermita. El entorno es muy chulo y nos recreamos otros diez minutos disfrutando de las hermosas vistas. Lástima que el tiempo no acompañe demasiado.  De hecho, la ermita nos sirvió de refugio temporal cuando la lluvia arreciaba por momentos. Mirando hacia el lado de la playa quedan los acantilados por encima de los cuales discurrió la dura etapa de ayer y que podéis ver en la foto, por detrás de la ermita.


Inicio de la etapa

Bueno, pues desde este paraje tan bonito iniciamos la tercera etapa de este Camino. Retrocederemos por la carretera, pasando nuevamente por delante del hotel hasta Cadavedo y, una vez allí, retomaremos el itinerario oficial siguiendo las sempiternas flechas amarillas...


Cada vez llueve más. A las diez de la mañana ya estamos cruzando las calles de Cadavedo, el pueblo del final de la etapa de ayer, pero que aún no habíamos pateado. El pueblo se asienta a lo largo de la carretera de modo que nos lleva cerca de un cuarto de hora cruzarlo de punta a punta. En 1954 fue declarado pueblo más bonito de Asturias. Pero con lo que llovía, la verdad es que no estábamos para apreciarlo demasiado... ¡Una pena!

A la salida del pueblo, en seguida nos metemos en el monte siguiendo sendas boscosas, a menudo embarradas o encharcadas. En una de ellas me pareció ver un zorro cruzando el sendero unos metros por delante de nosotros. Por supuesto no se veía ni un alma por el Camino, la tónica general de estos días. Solo se escuchaba el sonido de nuestras pisadas en el barro. Me sé de un peregrino que hubiera disfrutado especialmente por estos lugares... retozando en el barro y abriéndose camino entre los charcos...


Buscando un lugar donde tomar algo calentito 

La temperatura no es fría pero con la lluvia, el barro, los charcos y la humedad que se mete por todas partes, estamos echando de menos parar un momento a tomar algo calentito. A las 11.20 h alcanzamos la aldea de Querúas (km 5) donde el albergue está cerrado. Nos conformamos con fotografiar las bonitas hortensias de la entrada.

La lluvia no daba tregua y cualquier sitio que encontrábamos a cubierto era una buena excusa para detenernos un instante, aunque fuera bajo la autovía del Cantábrico. Llevábamos peces en las botas...

Al menos el recorrido era llano y alternaba tramos de senda boscosa con otros, en zonas más abiertas, que discurrían paralelos a la autovía. Pero seguíamos sin noticia de nada parecido a un bar donde parar un rato... Tan solo pequeñas aldeas y casas dispersas por el campo.

Por fin, el ansiado avituallamiento

Tras cruzar un puente sobre el río Esvo, muy cerca ya de su desembocadura, y siguiendo por la cuneta de la carretera nacional, vamos a parar a un hotel-albergue en el pueblo de Canero, prácticamente en la mitad de la etapa de hoy. Son las 12.15 h cuando entramos, nos tomamos unos cafés calientes y sellamos las credenciales. Estamos muy cerca de la playa de Cueva, una de las más bonitas de Cantabria, pero lamentablemente no la veremos porque el Camino sigue otro itinerario.



Tras casi media hora de parón, reanudamos la marcha que nuevamente vuelve a discurrir por sendas boscosas. Parece que la lluvia empieza a remitir y ahora descarga de manera intermitente.

Hacia Barcia

Alternamos tramos de camino y otros de asfalto por la carretera nacional, ahora en ligero ascenso, hasta llegar a un paraje cuando menos insólito: el Cementerio Moro de Barcia, en medio del bosque, donde se enterró a los caídos musulmanes en la Guerra Civil en Asturias. Son las 13.30 h y nos encontramos ya en el km 11 de etapa.


Y tan solo media hora después, ya sin lluvia, llegamos al bonito pueblo de Barcia, última referencia antes de Luarca, a poco más de 3 km del fin de la etapa de hoy. En este pueblo destaca su iglesia de San Sebastián pero casi nos llamó más la atención la bonita casa que veis a la izquierda, que nos recordó a muchas otras que llevamos viendo desde que iniciamos el Camino del Norte.

Fin de etapa en Luarca

En 45 minutos recorremos los 3 km de descenso hasta Luarca, final de etapa de hoy. Son las 14.50 h cuando entramos por la parte alta del pueblo y las vistas son espectaculares, con toda la villa a nuestros pies... las casitas, el puerto, el faro, la playa al fondo...

Conocemos la localización de nuestro hotel de cuando Juanma y yo estuvimos por esta zona haciendo el descenso del Sella, de modo que no nos resulta difícil llegar a él. La calle donde se encuentra está adornada con unos simpáticos paraguas de color morado.

Ya en el hotel, sellamos las credenciales, recogemos nuestras mochilas y las llevamos a las habitaciones, de nuevo una doble para Juanma y para mí, y una individual para la peregrina Isabel. La idea es comer en el hotel pero no resulta posible porque acaban de reabrir tras la pandemia y el servicio de restauración aún no funciona. Pero el encargado nos recomienda un cercano restaurante donde, literalmente, nos hemos puesto las botas con fabadas y potes de la tierra. De postre yo me pedí un espectacular arroz con leche, el postre típico asturiano. ¡Menuda comilona! Ahora sí que hemos entrado todos en calor.



Tarde-noche en Luarca

Después de la comida, regreso a las habitaciones del hotel para siestear y ver el partido de la Eurocopa de la selección de Luis Enrique contra Croacia (5-3, tras prórroga). Hubo una peregrina que hizo una foto a traición en la habitación para inmortalizar el momento. Mi venganza se servirá fría, un poquito más adelante, si seguís leyendo este artículo...

Tras el éxito de la selección de Luis Enrique, salimos a dar un paseo por la villa, a eso de las nueve de la noche.

Tuvimos ocasión de dar una vuelta por el puerto y de hacer algunas fotos antes de detenernos a cenar unas raciones en una terraza regadas con... ¡sidra! La primera del Camino de este año. También conocimos el rival de la selección de Luis Enrique en la Eurocopa: será Suiza que, sorprendentemente, se ha cargado a la todopoderosa Francia en la tanda de penaltis.


Mujeres y teléfonos móviles

Como os dije antes, la venganza se sirve fría, jejeje... Antes de la cena, le dejo el móvil a la peregrina Isabel para que nos saque una foto a Juanma y a mí en una pasarela del puerto. Tardamos un par de minutos en colocarnos. Aparentemente, la foto salió bien, la tenéis a la derecha... Pero cuando examino a fondo los archivos del móvil, me encuentro con 18 vídeos que he agrupado en el vídeo siguiente... ¡Jajaja! ¿Cómo lo has hecho peregrina?


La etapa de mañana

Bueno, pues tras la anécdota de la foto que resultó ser una sucesión de vídeos de lo más original (aún no me explico a qué tecla le ha podido dar la peregrina), ya tenemos en mente la etapa de mañana, corta pero menos que la de hoy, serán 18,5 km, y con un perfil más irregular. El destino, otra villa marinera asturiana, Navia, donde pernoctaremos por última vez antes de entrar en Galicia. Esperamos una mejoría del tiempo.

¿Qué tal se nos dará? ¿Habrá alguna sorpresa en la etapa? Pues eso, os lo contaremos, no hoy sino... ¡mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Public Images Ltd. "The order of death")





domingo, 27 de junio de 2021

CS2021 — Etapa 2 (Camino de Cadavedo)


¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde un pequeño hotel rural situado en lo alto de un acantilado, en el pueblo asturiano de Cadavedo, tras completar una durísima etapa de 33 km desde Cudillero. Hemos llegado con las rodillas al límite de subir y bajar tantas cuestas, pero ya estamos aquí. Otra etapa completada... con sol y fresco, y en algún momento un pelín de lluvia.

Os dejamos con el relato de esta segunda etapa del CS2021.

Sin pegar ojo toda la noche...

Empieza la jornada. A las 7.30 h. Como nos temíamos ayer en Cudillero a la hora de acostarse, las gaviotas no han parado de graznar. Y además ha estado lloviendo toda la noche. Imposible pegar ojo... Todavía pienso que sigo soñando con escenas de la película Los pájaros de Alfred Hitchcock. ¡Menudo concierto gaviotáceo! Estas, ¿no duermen nunca? Ni siquiera he podido oír el serrucho de Juanma con el escándalo que armaban... ¡¡¡GRRRR!!!


Desayuno e inicio de etapa

A las ocho ya estamos en la recepción del hotel dejando las mochilas para que se las lleve Correos y luego pasamos al pequeño comedor anexo a desayunar. Llegó antes el cartero de Correos a recoger nuestras mochilas que nuestro desayuno de cafés, zumos y tostadas con mermelada. El encargado hacía las veces de recepcionista del hotel, de cocinero y de camarero... y claro, le faltaba tiempo para todo... Por fin, algo antes de las nueve de la mañana, abandonamos nuestro coqueto hotel de Cudillero para iniciar esta etapa de hoy, un auténtico rompepiernas de 33 km hasta Cadavedo.

Nos lo tomamos con calma antes de abandonar Cudillero, foto por aquí, foto por allá. La verdad es que da pena marcharse de aquí. Al final, comenzamos a ascender la carretera que nos devolverá al Camino, que dejamos ayer para visitar Cudillero.



Los primeros kilómetros hacia Soto de Luiña

El día está soleado y la temperatura es agradable para caminar, 13 °C. A la hora de marcha, hacia las 10 h, ya nos habíamos reencontrado con el Camino que habíamos dejado en El Pito para desviarnos a Cudillero. Los paisajes son verdísimos, con el impresionante azul del cielo y del mar que se funden en un todo en el horizonte. A un lado vemos el trazado de la autovía del Cantábrico y a otro, la estrecha línea férrea del FEVE. Poco a poco nos acercamos a la primera referencia del día, Soto de Luiña.


Alcanzamos el pueblo de Soto de Luiña, en las inmediaciones del cabo Vidío, al son de las campanadas de la iglesia de Santa María que anunciaban las doce. En esta iglesia sellamos por primera vez hoy las credenciales al concluir la misa que se estaba celebrando. En estos momentos habíamos completado los primeros 9 km de la etapa.


Empieza lo "bueno"... subimos, bajamos, subimos, bajamos... así hasta la hora de comer

A partir de Soto de Luiña, se inicia un fuerte ascenso hasta un cruce donde se elige si ir por la costa o seguir por el interior. Nosotros optamos por el recorrido que va por la costa que, en realidad, es una sucesión de kilómetros de subidas y bajadas impresionantes, llenos de piedras, y en los que, como mucho, el mar se ve a lo lejos...

Este tramo recordaba a alguno de los peores del Camino Primitivo cuando tan pronto estabas en un alto sobre un río como al momento bajabas a cruzarlo por fuertes pendientes pedregosas... Pues eso, kilómetros y kilómetros subiendo por fuertes desniveles para, a continuación, bajarlos hasta llegar a un arroyo que había que cruzar pisando con cuidado unas piedras resbaladizas... Y vuelta a empezar.

Con cada nueva cuesta las rodillas sufrían más y más... Yo las llevaba ya al límite y, por primera vez en muchos Caminos de Santiago, estaba pasando por un momento delicado ya que temía romperme literalmente.

Con este panorama, cada vez que cruzábamos un pueblo suponía un momento de cierto alivio ya que al menos ahí no había cuestas... Así, atravesamos los pueblos de Novellana (km 15), a las 13.45 h, y Castañeras (km 18), a las 14.40 h. Habíamos pensado comer en este último pero no vimos ningún bar. Seguimos bajando y subiendo cuestas hasta llegar a Santa Marina a las 15 h (km 20), pero aquí el bar está cerrado porque quienes lo atienden están en un bautizo. Aun así, una lugareña del pueblo nos dio agua y nos recomendó otro bar para comer, un poco más adelante, en Ballota.

Tras comernos algunas de las barritas energéticas que siempre lleva Juanma, decidimos ir hasta Ballota por la cuneta de la carretera, en lugar de por el Camino propiamente, para ahorrarnos más pendientes. Llegamos a este bar, más que machacados, a las 16.10 h, justo cuando se puso a llover. El tiempo ya estaba avisando desde hacía rato de que estaba cambiando. En este bar nos recuperamos bastante bien a base de Aquarius y bocatas. Nos dijeron que lo peor de la etapa ya lo habíamos pasado. Así que a las 17 h, tras sellar las credenciales en el bar, retomamos la marcha con las pilas completamente recargadas, dejando la carretera y siguiendo de nuevo por el itinerario oficial del Camino.


Relax junto al mar

Al abandonar el bar, ya sin lluvia aunque con algo de viento, éramos otros... Llevábamos pilas nuevas y se notaba. Además, el Camino pareció agradecer nuestro esfuerzo porque en seguida nos obsequió, tras un descenso, con una playa muy pedregosa situada entre acantilados. La costa que teníamos enfrente (la que se ve detrás de la peregrina Isabel en la foto triple de abajo) corresponde a la de Cadavedo, nuestro final de etapa de hoy. A la derecha, una costa de acantilados hacia el cabo Vidío. Fue un momento para relajarse unos minutos, olvidando las penas pasadas para llegar hasta aquí, y recreándonos con las vistas y con el sonido del mar.




El final de la etapa

Desde la playa aún nos restaban 8 km para nuestro destino. Pero esta parte ya no resultó tan dura como la de antes de comer. Tras una fuerte subida desde la playa, iniciamos un nuevo descenso bordeando la línea de costa en todo momento con unas vistas espectaculares.

El sube-baja, tónica general de esta etapa, continuó hasta el último momento. La peregrina Isabel llegaba con la reserva puesta y Juanma y yo tampoco íbamos muy sobrados.

Un simpático anuncio de masajes para el peregrino, un par de kilómetros antes de entrar en Cadavedo, hizo que nos detuviéramos un rato: anunciaba servicios de masajes de "mantenimiento de piernas (30 min)", de "puesta a punto del peregrino (60 min)" y otro que se llamaba "camina sobre las nubes (90 min)" que solo con pensar en él más de uno se ponía cachondo...

Al fin, tras una última y mortífera subida, para variar, alcanzamos Cadavedo, en lo alto de un acantilado. A la salida del pueblo, yendo hacia el mar, está nuestro bonito hotel rural con un destacado cartel de cerveza "Estrella de Galicia" que actúa a modo de faro para ayudar a localizar el hotel desde lejos. Son las 19.30 h. La etapa ha concluido.


Tarde y noche en Cadavedo

Nada más llegar al hotel comprobamos con agrado que nuestras mochilas nos estaban esperando ya. Acabamos tan fundidos la etapa de hoy que, tras registrarnos y acomodarnos en el alojamiento, pocas ganas teníamos de recorrer los 300 metros que separan el hotel del pueblo para dar un paseo por este último. Ya lo veremos mañana cuando lo atravesemos para hacer la etapa.

En el vídeo anterior habéis podido ver la habitación que comparto con Juanma. De nuevo, la peregrina dispone de una para ella sola, sin roncadores cerca... no como yo... que tengo que escuchar a uno al lado jajaja... Desde la ventana puede apreciarse algo parecido a un gallinero... espero que el gallo se comporte mejor que las gaviotas de esta noche en Cudillero. Y como la habitación está frente al mar Cantábrico, en lo alto del acantilado, imaginaros las corrientes de aire que hay en la habitación. Hay que tener cuidado cada vez que se abre una ventana.

A las nueve nos hemos bajado a la terraza exterior del alojamiento para despacharnos unas estrellitas de Galicia bien frías con las vistas, al fondo, de los acantilados que acabábamos de atravesar. Hubo ocasión de hablar telefónicamente con la pareja peregrina, Laura y Toñín, que siguen todas nuestras peripecias vía WhatsApp.

Y casi sin solución de continuidad, nos metimos dentro del hotel, solo cruzar la puerta, para cenar unas raciones en su cafetería. Estábamos para muy pocos trotes más... Las cuestas de hoy nos han dejado baldados...  Y por cierto, desde que hemos llegado a Asturias, aún no hemos probado la sidra... ¡Cachis!


La etapa de mañana

Mañana tenemos una de las etapas más cortas de este Camino, 16 km casi llanos hasta otra localidad muy marinera, Luarca. Tan solo la última etapa, con final en Mondoñedo, es más corta. Pero las previsiones meteorológicas no son halagüeñas y parece que nos tocará un día de ponchos. Aun así, confiamos en llegar a nuestro destino con tiempo suficiente para comer allí.

¿Cómo se nos dará la etapa de mañana? ¿Afrontaremos bien la lluvia? ¿Nos calaremos? ¿Podremos catar al fin una sidra en Asturias? Como siempre, estas cosas... y muchas otras... no os las vamos a contar hoy sino... ¡Mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Nino Rota "BSO Romeo y Julieta")