martes, 21 de septiembre de 2010

CS2010 — Etapa 3 (Camino de Villafranca del Bierzo)




¡Hola peregrin@s!

¡Vaya etapita la de hoy! ¡Menudo rompepiernas! Después del trajín que ya traíamos de los días anteriores hoy nos hemos metido para el cuerpo 31 kilometritos hasta llegar a esta preciosa villa berciana: Villafranca del Bierzo. Hemos cenado hace un rato en una terraza de la Plaza Mayor y estamos a punto de irnos a dormir. Hoy tenemos habitación triple para los chicos y, con lo destrozados que estamos, a buen seguro que toca noche de serruchos. Bueno, pues la etapa de hoy, en la que solamente hemos caminado los chicos, ha sido así...


Salida de Molinaseca

A las ocho y media de la mañana, con más puntualidad de la habitual, hemos bajado a desayunar al hall de la preciosa casa rural de Molinaseca: tostadas, zumos, etc. bajo la atenta mirada de la dueña. Hoy Laura no anda: ella llevará el coche adelantado (coche de apoyo), de modo que hoy no habrá líos de cambios de coches, al menos hasta el final de la etapa. Pasadas las nueve de la mañana nos despedimos de este pueblo tan encantador dejando atrás el crucero que preside su Calle Real.

El primer tramo de recorrido, de poco más de 4 km, nos lleva al pequeño pueblo de Campo, adonde llegamos —casi sin enterarnos— a las diez de la mañana, tras pasar por una zona de campos de cultivo. En este pueblo vemos la indicación de una fuente romana pero nos quedamos con las ganas de verla ya que, al parecer, hay que desviarse del Camino. Proseguimos hacia Ponferrada, que se divisa a lo lejos.


Ponferrada y alrededores

Prácticamente, nada más abandonar Molinaseca, Ponferrada se percibe en el horizonte. Desde el pueblo de Campo se enfila un largo camino de tierra que poco a poco te va acercando a la capital del Bierzo. A las 10.30h entramos en los barrios periféricos de Ponferrada cruzando un puente de piedra sobre el río Boeza. Diez minutos después ya estábamos en el castillo templario, símbolo de la ciudad, a orillas del río Sil. El día es espléndido y luce un sol radiante.

Vamos recorriendo las céntricas calles ponferradinas, pasamos por delante del Ayuntamiento y sellamos nuestras credenciales en la cercana Oficina de Turismo. Ponferrada la vemos como un gran núcleo urbano que tenemos que cruzar de un extremo a otro. Hoy es martes, día laboral, y se nota en el bullicio de las calles, los colegios con los niños en el patio a la hora del recreo... ¡Qué a gusto se está de vacaciones!


Llevamos más de una hora andando desde que llegamos a Ponferrada y todavía no tenemos la sensación de dejar atrás del todo la ciudad. Continuamente vamos atravesando diversos barrios y nos llama la atención uno de ellos: un núcleo urbano diseñado por Endesa como colonia obrera. Estamos en el llamado barrio de la Compostilla, donde hay una bonita capilla con un crucero.


Pero, ¿dónde está el coche de apoyo?

Enseguida llegamos al pueblo de Columbrianos, en el que destaca una pequeña ermita, y 3 km después entramos en Fuentes Nuevas, que tiene una hermosa iglesia y un crucero con una fuente. Es la una de la tarde... y sin noticias del coche de apoyo. El calor apretaba por momentos y a Toñín se le notaba algo incómodo con la mochila: "cuando llegue el coche de apoyo, creo que voy a dejar la mochila..." decía. "Pero, ¿dónde estarán estas mujeres?" se preguntaba otro. "Seguro que están de compras en Ponferrada, viendo bolsos, zapatos y otros complementos...", aseveraba un tercero. El caso es que cada vez nos sentíamos más abandonados por el coche... ¿de apoyo?


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La hora de comer

A las dos de la tarde llegamos a Camponaraya, que nos pareció el sitio idóneo para reponer fuerzas a base de unos suculentos bocadillos y unas buenas jarrazas de cerveza con limón bien frías. Empezábamos a estar algo deshidratados porque el calor cada vez era más intenso y la etapa empezaba a hacérsenos un poco larga.

Un poco antes de las tres de la tarde reanudamos la marcha. El siguiente pueblo es Cacabelos, a _ 6 km, y desde ahí todavía nos quedarán más de 7 km hasta el final de etapa. A la salida de Camponaraya sellamos nuestras credenciales en una cooperativa de vinos del Bierzo.



Por viñedos y campos de cultivo hacia Cacabelos

A partir de donde se encuentra esta cooperativa, el Camino transcurre por pistas de tierra en medio de viñedos y campos de cultivo, recordando un poco a paisajes similares en tierras riojanas. Este panorama nos acompañaría casi dos horas hasta que llegamos a Cacabelos.

En Cacabelos destacan sus dos grandes iglesias: la de Santa María y el Santuario de la Quinta Angustia (foto). La verdad es que la etapa de hoy ya podía calificarse de bastante dura a estas alturas así que apovechamos para tomarnos unos refrescos en un bar de este pueblo.

En las dos iglesias de Cacabelos nos insistieron en que debíamos de sellar porque se trataba de lugares emblemáticos, así que eso fue lo que hicimos: sellar dos veces en este pueblo. Es curioso, parece como si hubiera cierta competencia entre lugares de sellado por ver quién consigue sellar a mayor número de peregrinos.


Hacia Villafranca...

Los más de 7 km que restaban a Villafraca se nos hicieron interminables. Y eso que el paisaje era de lo más bonito, con la cercana compañía de los viñedos y de las montañas del Bierzo al fondo. Tuvimos algún que otro recuerdo para el coche de apoyo y ya hasta nos lo tomábamos a broma... ¡Coche de apoyo, llamando! ... ¡Coche de apoyo! ¡Coche de apoyo!

Estos últimos 7 km transcurrían, inicialmente, por el arcén de la carretera pero, en un momento dado, pasamos a un camino interior de tierra que ya no abandonamos hasta llegar a Villafranca. Supimos que nuestras mujeres nos estaban esperando ya en Villafranca. Nos dijeron que habían llevado al niño a un médico de Ponferrada porque tenía algo de tos y de allí se fueron a Villafranca (nosotros seguimos pensando que se fueron de compras...).


Villafranca del Bierzo

Por fin, a las siete de la tarde vemos la silueta de la Colegiata delante de nosotros. Todavía tuvimos que padecer el polvo que nos levantó un todo terreno cuando entrábamos por la pista de tierra de acceso a la villa. ¡GRRRR!

El panorama nada más entrar en Villafranca era algo desolador: peregrinos con vendas por todos lados, heridas por aquí y por allá, alguno cojeando... Se nota que el recorrido hasta aquí es muy duro. A poco de llegar sellamos de nuevo las credenciales ¡por quinta vez hoy! en el albergue de peregrinos donde Toñín aprovechó para comprar una nueva credencial al tener casi agotado el espacio disponible para nuevos sellos.


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Nuestro hotel se halla en la otra punta de la villa y conseguimos localizarlo, no sin algún que otro problemilla de orientación... ¡Para mirar mapas y planos estábamos nosotros! Cuando por fin llegamos, en mi caso, la jornada aún no había concluido. Tras ducharme rápidamente, acompañé a Laura a recoger mi coche que se había quedado en Molinaseca. Ya empezaba a anochecer, de modo que no fue tarea fácil encontrar en Ponferrada la carretera a Molinaseca. Ya con los dos coches, dejamos el mío como coche adelantado en el final de la etapa de mañana (llana y cortita), Ambasmestas, y nos volvimos con el coche de Laura. Después, paseo nocturno de todos por Villafranca, por esa típica Calle del Agua, y cena en la preciosa Plaza Mayor de esta villa. Y ahora me voy a dormir, a ver si me dejan estos dos. Yo, de momento, cero ampollas y cero problemas físicos. Los demás, salvo alguna pequeña tirita, tampoco demasiados problemas. Mañana, una etapita llana de transición de 17 km antes de acometer la dura subida al Cebreiro. Ya os contaré. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Maurice Jarre — BSO "Lawrence de Arabia")

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