sábado, 30 de abril de 2011

CS2011 — Etapa 1 (Camino de Sarria)




¡Hola peregrin@s! Hoy hemos completado la primera etapa del CS2011. La verdad es que el recorrido ha sido un plácido paseo matinal en un entorno bucólico y delicioso, con unos paisajes verdísimos preciosos. La etapa de hoy era cortita y hemos aprovechado para visitar previamente el monasterio de Samos y para recorrer, una vez concluida la caminata del día, el casco viejo de Sarria. Ahí va el relato de cómo ha ido el día...

A las 7.45h han sonado los despertadores. Aunque hay previsiones de lluvias más o menos intensas e intermitentes para toda la semana, parece que, al menos por ahora, el día aguanta y en el cielo solamente se aprecia alguna que otra nube.

Hoy he compartido habitación con Juanma e Isidro. Por la noche, Los tres tenores hemos interpretado la famosa pieza "Ronquidos en si bemol para piano y orquesta, opus 23". Tras tan afanosa tarea nocturna, por la mañana ha habido que coordinarse bien en el uso del cuarto de baño y a la hora de ponerse los mejunjes en los pies con el fin de estar todos listos a las ocho y media, hora en que hemos quedado con el resto de la expedición abajo, en la cafetería, para desayunar.

A las ocho y media ya estamos en la cafetería, esperando al resto de peregrinos que no aparecen hasta un cuarto de hora después. Un grupo de jinetes espera también, junto a nosotros, a sus compañeros para salir al campo. Afuera están sus caballos.

En la cafetería, preside nuestra mesa un cuadro con una camiseta del Barça, algo que no es precisamente del agrado de alguno de los peregrinos (juajuajuas). Tras nuestro primer desayuno peregrino nos preparamos para salir. Como la etapa de hoy, de Samos a Sarria, es cortita (12,5 km) y no debería de llevarnos más allá de unas tres horas, vamos a intentar visitar el claustro del monasterio de Samos antes de partir, cosa que no se pudo hacer el año pasado.


Visita al monasterio de Samos


A las diez de la mañana nos ponemos en marcha hacia el monasterio de Samos. Junto a nuestro hotel hay una estatua de un peregrino con la que aprovechamos para hacernos alguna foto. También nos recreamos recorriendo el hermosísimo entorno del monasterio, donde destaca una capilla del siglo IX.

Son las diez y media y ¡por fin! conseguimos entrar en el interior del monasterio de Samos, no sin antes ofrecer una pequeña propinilla al monje encargado del mismo porque estamos fuera del horario de visitas. La verdad es que vale la pena visitar este monasterio. Su claustro, el mayor de España y segundo mayor de Europa (tras el de un monasterio alemán) bien merece dedicarle algún tiempo. Apenas diez minutos después de entrar el monje nos invita a salir ya que llega la hora de las visitas y no quiere que nos vean por allí.

Antes de marcharnos aprovechamos para estrenar nuestra credencial de peregrino con el primer sello del CS2011: el del propio monasterio que, por cierto, es uno de los más bonitos de todo el recorrido. El año pasado no pude ponerlo porque me quedé sin espacio en la credencial. Ahora sí, ya estamos preparados para iniciar oficialmente el CS2011 desde el mismo punto donde lo dejamos el año pasado: el monasterio de Samos.


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Y por fin... ¡Arranca la etapa de hoy!


Son las once de la mañana y en este mismo instante damos por iniciada la primera etapa del CS2011, que parte del mismo monasterio. Tenemos un recorrido de doce kilómetros y medio por delante, con un perfil casi llano y un suave descenso.

El Camino bordea el monasterio y nos lleva a una senda que transcurre junto al río Sarria. ¡Qué preciosidad de sitio! El verdor lo invade todo. Se trata de un auténtico paseo, casi parece uno de esos entrenamientos que nos marcábamos hace un mes por la Dehesa de la Villa. Junto al río, aprovechando los distintos remansos que ofrece, apreciamos varias áreas de descanso que, desde luego, no pueden estar colocadas en un lugar más idóneo.

Las poblaciones intermedias entre Samos y Sarria no son más que pequeñas aldeas que a veces pasan casi desapercibidas. El Camino discurre por sendas junto al río o por medio del bosque, con algún tramo de campo más abierto donde se detecta la presencia de vacas y ovejas. También nos llaman la atención los mayos o árboles con esas flores amarillas típicas de este mes.

El único sello en ruta de la jornada lo ponemos en una taberna de la pequeña aldea de Aguiada, pasada la una de la tarde. Para entonces ya nos hemos quedado divididos en dos grupos: Isidro y Laura, que han metido el turbo, van por delante y hemos perdido contacto visual con ellos aproximadamente desde las doce. Atrás nos hemos quedado Juanma, Toñín y yo. Pocos peregrinos más vemos hoy.

Justo tras atravesar la aldea de Aguiada empiezan a caer las primeras gotas... ¡Horror! ¡A ponerse los ponchos! Por fortuna la cosa no ha ido a mayores, se trata de una pequeña nube pasajera y un rato después nos quitamos los ponchos. Casi sin enterarnos, ya tenemos a la vista el pueblo de Sarria, final de la etapa de hoy. Isidro y Laura van diez minutos por delante y nos esperan en la Oficina de Turismo, adonde llegamos los demás a las dos y media de la tarde. Aprovechamos para sellar nuevamente nuestra credencial allí y para darles un simbólico tirón de orejas a los peregrinos adelantados para que no corran tanto.

El coche de apoyo adelantado (el mío) está aparcado justo al lado de la puerta de nuestro hotel, en una calle que está parcialmente en obras. Como son casi las tres de la tarde y hay que recoger a Tori y al peque, que se han quedado en el hotel de Samos, acordamos comer en el hotel de Sarria. Toñín y yo vamos con el coche a recoger a los expedicionarios de Samos mientras el resto de peregrinos van cogiendo mesa y mirando los menús en el hotel de Sarria. Mientras vamos con el coche, Juanma y Laura nos leen por teléfono desde el resturante del hotel los menús y Toñín y yo vamos eligiendo los platos... ¡Aquí está todo calculado para no perder ni un minuto!

Una vez recogida a Tori y al pequeño Jose en Samos, regresamos, ya con los dos coches, a Sarria. Vemos que el tiempo ha cambiado radicalmente. A nuestra vuelta, llueve torrencialmente en Sarria. Cogemos los paraguas de los coches y, como buenamente podemos, a la carrera, llegamos al restaurante donde nos unimos al resto del grupo. Aunque son casi las cuatro de esta oscura tarde y aparecemos empapados, una buena comida y un buen brindis por el final de nuestra primera etapa como Los 4+1 peregrinos, pusieron una bonita guinda a esta primera jornada jacobea.


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El paseo de la tarde-noche por Sarria


En el hotel de Sarria, de corte moderno, nos acomodamos en tres habitaciones: Juanma y yo en una, Isidro en otra, y el resto de la expedición en la tercera. En seguida cesó la lluvia y mientras dejábamos tiempo para atender siestas y otras imperiosas necesidades de los peregrinos, Toñín y yo acordamos preparar el movimiento de coches de apoyo de cara a la etapa de mañana. Las dos próximas etapas del CS2011 tienen más de 20 kilómetros, por lo que no será posible recorrer toda la etapa en horario de mañana: es preciso dejar un coche de apoyo adelantado en el pueblo donde vayamos a comer cada día. Pero el problema es que este año los pueblos intermedios son pequeñísimos, prácticamente diminutas aldeas, de modo que no es fácil elegir un sitio adecuado y menos sin conocerlo previamente. Finalmente nos decantamos por dejar mi coche, como coche adelantado, en la pequeña aldea de Mercadoiro, a 5 kilómetros del final de la etapa de mañana donde, al parecer, hay un sitio donde se puede comer.

A las seis de la tarde Toñín y yo nos dirigimos con los dos coches hacia Mercadoiro para dejar en esta aldea mi coche que nos esperará hasta mañana. No nos resulta fácil dar con esta población, ya que hay que meterse por pistas muy estrechas, poco transitadas y muy mal señalizadas para llegar allí. Finalmente lo conseguimos y mi coche se queda en el aparcamiento del pequeño albergue con restaurante de esta población: por cierto, el lugar nos pareció muy bonito, medio escondido entre la vegetación. Aquí comeremos mañana y ya le hemos preguntado al encargado sobre platos, horarios, menús, etc. Espero que mañana podáis verlo en el blog.

Un poco antes de las ocho de la tarde ya estamos de vuelta. Toca dar un paseo por Sarria y buscar un buen lugar para cenar. No llueve pero las calles están mojadas. El casco viejo de Sarria se halla en la parte alta del pueblo... ¡Menudas cuestas! La empedrada calle Mayor recorre todo el casco viejo. Aquí está la iglesia de Santa Marina y, al final de la calle, el convento de la Magdalena, en la parte más alta del pueblo. Por aquí hay también un mirador con crucero y un montón de babosas y caracoles que han salido a la intemperie tras el paso de la lluvia.

En la iglesia de Santa Marina sellamos de nuevo nuestras credenciales. Nos indican que, para que nos den la compostela, es preciso sellar en cada etapa, al menos, dos veces. Sarria está a poco más de cien kilómetros de Santiago y es lugar de inicio del Camino para mucha gente. Quizás por eso, y por lo tarde que empezamos a andar esta mañana, hoy no hemos visto muchos peregrinos.

Son más de las nueve de la noche y va siendo hora de pensar en la cena. En la calle Mayor vemos varios mesones. Nos metemos en uno que nos parece especialmente animado, junto al Ayuntamiento. El sitio tiene paredes de piedra y ambiente rústico. Comimos bien y, además, Isidro, que en este viaje está demostrando tener muy buena labia, consiguió que los del establecimiento se estiraran y nos invitasen a unos orujitos.

Hoy, además, es tarde futbolera. Y viene con sorpresas. El Madrid perdió en casa contra el Zaragoza. El Barça perdió en los últimos minutos en San Sebastián. Y, mientras cenamos, da comienzo un Dépor-Atlético en el que rivalizamos (de buen rollo, por supuesto) Toñín y yo.

Tras la cena, regresamos al hotel. Laura, su madre y el peque se suben a la habituación pero el resto de peregrinos, con unos suculentos pelotazos, nos quedamos en la cafetería del hotel a ver los últimos minutos del partido. Para mi desgracia, el Atleti marca en esos minutos el único gol de tan triste partido, así que hubo algo de guasa en esta sorpresiva jornada futbolera. Un segundo pelotazo pudo apaciguar, al menos, los sinsabores de esta cruel derrota antes de recogernos definitivamente en nuestras habitaciones hasta mañana.


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Y mañana, a encontrarnos con el Miño en Portomarín

Mañana y pasado tenemos las únicas etapas con más de veinte kilómetros de recorrido. La de mañana concluye en Portomarín, junto al embalse de Belesar, sobre el río Miño, todavía en la provincia de Lugo. Como hemos dejado el coche de apoyo adelantado en un lugar intermedio de la etapa, habrá que hacer un doble movimiento de coches de apoyo y ya veremos qué tal se nos da porque los antecedentes en este sentido del año pasado no son muy halagüeños...

Hemos quedado, como hoy, a las ocho y media para desayunar. De momento, vamos a ver si podemos dormir un poco antes de que Juanma saque a afinar el serrucho. ¡Hasta mañana! ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Massive Attack "Teardrop")

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1 comentario:

Juanma dijo...

Fue una etapa relajada. Disfrutamos del bonito paisaje y no encontramos apenas peregrinos en el Camino.