lunes, 29 de abril de 2019

CS2019 — Etapa 3 (Camino de Llanes)


¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde este precioso hotel de Llanes donde estamos alojados, nada menos que un antiguo convento del siglo XVII. Aquí hemos concluido la tercera etapa de este CS2019 —la primera de las etapas serias—, con 25 kilómetros desde Unquera.

La etapa se nos ha dado bastante bien aunque la parte final, con un rodeo increíble para entrar en Llanes, nos ha descolocado un poco. El día ha sido soleado y la etapa ha discurrido, en gran parte, pegada al mar —demasiado por momentos— con unas vistas espectaculares de la costa desde lo alto de los acantilados... Aquí va el relato de la jornada de hoy...

Desayuno con corbatas e inicio de etapa

Las etapas empiezan a alargarse y nosotros tratamos de compensarlo madrugando un poco más. Pensando más en las etapas que vienen que en la de hoy, hemos adelantado casi una hora el toque de diana. A las 7 de la mañana ha sonado hoy el despertador en nuestro hostal de Unquera. Y a las ocho menos cuarto ya estábamos en la cafetería del hostal para desayunarnos unas buenas corbatas y selar nuestras credenciales por primera vez en esta jornada.

Nuestro hostal de Unquera, como habréis visto en las imágenes de ayer, está a orillas del río Deva, cerca de su desembocadura, en la ría de Tina Mayor.

Tras nuestro último desayuno en Cantabria, recogemos nuestros bártulos y salimos del hostal en dirección al cercano puente sobre el Deva, que nos llevará a Asturias. Son las ocho y media y comienza así la tercera etapa de este Camino.

Entramos en Asturias

En pocos minutos pasamos a la otra orilla. ¡Estamos ya en Asturias!

Y con Asturias regresan las cuestas... El itinerario sigue una pista empedrada y empinadísima. En pocos minutos ya estamos en medio del campo, y el puente del río Deva que acabábamos de cruzar ya queda abajo, a nuestra espalda. En la parte alta de la pista empedrada hay una pequeña capilla con un señor que te coge por banda y aprovecha para soltarte un rollo con la idea de que le dejes una pequeña propina en un platito, cosa que hicimos.

Unos cientos de metros más adelante, tras rematar la pista empedrada pero ahora en fase de descenso, llegamos al pueblo de Colombres. Al igual que Unquera, este pueblo también nos trae entrañables recuerdos a Juanma y a mí ya que aquí estuvimos alojados el fin de semana de nuestra aventura del pasado otoño cuando hicimos el descenso del río Deva (podéis acceder al relato correspondiente pinchando en ese enlace). Nos alojamos, en concreto, en un complejo rural pintado de azul que incluye apartamentos rurales y albergue.


En este complejo rural queríamos habernos alojado al final de la etapa 2 del CS2019 (en vez de en Unquera), pero no pudimos hacerlo porque estaba completo. Ahora entendemos por qué: cuando entramos a sellar en el albergue nuestras credenciales comprobamos que estaba lleno de chavales de un campamento juvenil. Tras poner nuestros sellos, los chicos fueron muy amables pues nos advirtieron de que nos dejábamos olvidado el bastón de Isabel.

El pueblo de Colombres se caracteriza por su arquitectura indiana y, además, desde 1987 acoge el Archivo de Indianos. Tras Colombres nos dirigimos al cercano pueblo de La Franca, hacia donde hay que seguir un rato por el arcén de la carretera. Esta zona también le trae recuerdos a Juanma de otra estancia reciente que hizo con su familia.

Poco a poco nos vamos alejando de la carretera para circular por carretiles de tierra próximos a la vía del tren. El recorrido se va acercando paulatinamente a la costa...



De paseo por los acantilados

Poco antes de las once de la mañana vemos peregrinos por delante nuestro que, dejando a un lado el itinerario oficial, cruzan la vía del tren, entran en el campo saltando una pequeña valla para el ganado y continúan el recorrido pero andando por el borde mismo de la costa... ¡por lo alto de los acantilados! Nosotros, hacemos lo mismo... Está claro que la elección ha sido más que acertada...


Así pasamos la siguiente hora... haciendo el Camino por encima de los acantilados, jugándonos un poco el pellejo en más de una ocasión, sorteando rocas... a veces, escalándolas literalmente, y saltando tres, cuatro, cinco y más vallas para el ganado que íbamos encontrando por delante hasta que fue literalmente imposible continuar por ese camino y tuvimos que desviarnos nuevamente hacia el recorrido oficial: unos cientos de metros más hacia el interior. Las vistas y los sonidos del mar que vamos percibiendo en este día tan luminoso son... sencillamente, ¡impresionantes!




Una vez retomado el itinerario oficial el recorrido sigue algunos kilómetros por una pista que pasa cerca de algunas aldeas y que tampoco se aleja demasiado del mar. De hecho, pasamos rodeando alguna que otra pequeña playa como la de Buelna. Tenemos en mente aprovechar alguno de estos pueblecitos para hacer una parada.



Receso y... ¡en busca de los bufones!

A las 12.45 h, en la mitad de la etapa de hoy, hacemos una parada para tomarnos un refrigerio en un mesón del pueblo de Pendueles. Estuvimos hablando con el encargado que nos dijo que esta etapa era la más bonita de todo el Camino del Norte, y en particular, la parte final. Nos dio algún consejo de por dónde entrar en Llanes para evitar dar un rodeo innecesario.

Media hora más tarde, tras sellar nuestras credenciales en el local, reanudamos la marcha por un sendero costero algo monótono que pasa junto a un camping. El mar se pierde de vista por momentos hasta que, casi a las tres de la tarde, llegamos hasta los bufones de Arenillas.

 
Los bufones son grietas a modo de chimeneas abiertas en la costa que están conectadas con simas marinas; por esas grietas el agua salada penetra a presión formando surtidores de agua pulverizada que pueden alcanzar más de 20 metros de altura cuando hay temporal. En la foto que os adjunto, del diario El Comercio, podeís ver estos bufones en un día de fuerte oleaje.

Tras los bufones el Camino se mete, tan solo unos pocos cientos de metros más adelante, en una zona de monte donde destaca un bonito mirador sobre el río Pirón. Son las tres y veinte de la tarde y nos faltan poco más de 7 km para acabar la etapa. Las piernas ya empiezan a pesar a estas alturas de etapa.



El mirador de los miradores

El siguiente hito de la jornada es el pueblo de Andrín, que nos recibe a las cuatro de la tarde. Sobre este pueblo se alza un imponente mirador pero no nos resulta fácil dar con él ya que el itinerario se pierde entre las calles del pueblo.

Finalmente, preguntando a una vecina, nos orientamos y ascendemos por la carretera hasta encontrar el espectacular mirador de la Ballota, con vistas hacia dos playas, el islote de Castro entre ambas, y la ciudad de Llanes al fondo. ¡Qué preciosidad de sitio! No me extraña que haya sido elegido como lugar de rodaje para alguna pelicula española. ¿Sabéis cuál? Seguro que en los "comentarios", al final de este artículo, alguien se anima a poner el nombre de esa peli... Si no, lo haré yo.





Llegada a Llanes tras rodeo bestial

Son las cuatro y media de la tarde y nos quedan solo cinco kilómetros y medio hasta Llanes. Ahora surgen dos posibilidades: bajar por la carretera directo a Llanes, que es lo que nos recomendó el encargado del sitio donde comimos, o seguir por el itinerario oficial que da un rodeo por la montaña. Tras ciertas dudas, decididos hacer esto último.

Lo malo es que ese supuesto rodeo resultó ser un rodeazo, y encima cuesta arriba y con suelo pedregoso. No entendíamos que estando Llanes abajo, no parábamos de ascender. Al menos las vistas eran bonitas aunque llevábamos los pies molidos. Tras bordear  un campo de golf interminable, comenzamos a descender después de más de una hora de sendero.

Abajo llegamos a una zona boscosa con una ermita, la del Cristo del Camino, que supongo que es la causa de semejante despropósito de rodeo. Son las 17.45 h.

Esta ermita y una simpática oca que encontramos algo más adelante fue lo más noticiable de esta parte final de la etapa.

Por fin, hacia las seis de la tarde empezamos a caminar por las calles de Llanes y veinte minutos después alcanzamos nuestro hotel, en el mismo centro de la villa. ¡Etapa concluida!

Como al final de cada etapa, la mochila de Isabel ya nos está esperando en nuestro destino.

El pueblo se nota con cierta animación. Para llegar hasta aquí hemos visto gente en las terrazas de los bares porque el tiempo acompaña... pero nosotros lo que más agradecemos es acomodarnos en nuestra habitación triple... descalzarnos... relajarnos un poco... y luego meternos una buena ducha con agua calentita pues estamos algo machacados porque el final de etapa se nos ha hecho largo. Hoy no hay tiempo para siestas... Y me temo que los días que vienen, tampoco.


Paseo y cena

A las ocho y pico de la tarde salimos a dar nuestro habitual paseo vespertino. Cae la tarde y, con la brisa del mar, la temperatura desciende un poco. Nuestro paseo por esta hermosa villa marinera se centra en la zona portuaria primero y luego en el casco interior que rodea la bonita iglesia. ¡Menudas vistas desde el puerto al atardecer!


A las nueve y media de la noche nos metemos en un mesón muy animado del casco viejo para cenar a base de productos de la tierra regados con vino blanco. Aunque cansados, el momento de la cena denota siempre cierta euforia y para nada se nos notan las decenas de kilómetros que ya llevamos acumulados en los pies... El botiquín va a tener trabajo esta noche y mañana por la mañana pero ahora somos ajenos a eso... Se cierra así esta inolvidable primera jornada por tierras asturianas del Camino del Norte... Bueno, a nosotros aún nos queda una sesión de cartitas en la habitación. Hoy seguro que más breve que otros días...

La etapa de mañana

Pues así se ha desarrollado esta tercera etapa del Camino... Poco a poco se va incrementando el número de kilómetros de cada etapa. Pero a partir de mañana... viene lo bueno. Las tres etapas que siguen, o sea, las etapas cuarta, quinta y sexta del CS2019 tienen 29, 29 y 38 kilómetros respectivamente. Cualquiera de ellas podría ser etapa reina de cualquier Camino pero aquí nos las vamos a encontrar las tres seguiditas... Una detrás de otra. Auténtico rompepiernas...

El consuelo son los bellos paisajes que nos encontraremos seguro... Y mañana con final en una de las localidades más icónicas de Asturias: Ribadesella, a 29 km de aquí. Esperamos celebrar nuestra llegada con unas buenas sidras. ¿Cómo se nos dará el primero de estos tres etapones? Pues ya sabéis... Para eso hay que esperar a... ¡Mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Blondie "Union City Blue")
 


domingo, 28 de abril de 2019

CS2019 — Etapa 2 (Camino de Unquera)


¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde el pequeño pueblo cántabro de Unquera, cerca de la desembocadura del río Deva. En la otra orilla del río se encuentra ya Asturias. Hasta aquí nos ha traído esta segunda etapa del CS2019: 14,4 kilómetros con pequeños desniveles. La jornada ha discurrido con un tiempo agradable y soleado, aunque a última hora de la tarde hacía algo de fresquito en el pueblo. Menos mal que las corbatas, esos hojaldres típicos de Unquera, ayudan a calentar el cuerpo.

Mientras antes de irnos a dormir echamos las últimas partiditas de cartas —el juego del chinchón, en el que Juanma sigue sin levantar cabeza—, os dejamos con el relato de la jornada de hoy...

Así empieza la jornada...

De nuevo estamos ante una etapa de las cortas así que el despertador lo ponemos, como siempre, a las ocho menos cuarto de la mañana. La peregrina Isabel ya está levantada desde unos minutos antes para bajar su mochila a la recepción de nuestro hotel de San Vicente de la Barquera. Hoy es domingo y, curiosamente, hay jornada electoral. En su día ya tomamos nuestras precauciones solicitando el voto por correo para evitar estar en una mesa electoral en el día de hoy.


Parece que todos hemos salido bien parados de la etapa de ayer de modo que el botiquín apenas si ha tenido que utilizarse para poner alguna tirita en algún pie y poco más. A las nueve ya estamos preparados los tres y nos dirigimos, en primer lugar, a desayunar al mismo sitio donde estuvimos la pasada noche. Café, zumos y bollería abundante. Ahora ya estamos preparados para andar lo que nos pongan...

...Y así comienza la etapa de hoy

Son las 9.45 horas cuando iniciamos la marcha por las calles de San Vicente de la Barquera. Y el pueblo no se anda con historias. Fue cruzar la plaza que veis en la foto de la izquierda y... ¡para arriba! A subir un monumental cuestón, que combina rampas asfaltadas y escaleras, hasta llegar con la lengua fuera a la parte alta de la villa por donde ayer estuvimos paseando.

En un pispás ya estamos en las urbanizaciones de la parte alta del pueblo. Son las diez de la mañana.




Atrás quedan San Vicente y el mar

El Camino cruza la ría de San Vicente y va rodeando la villa mientras nos alejamos de ella y del mar. Aun así, el paisaje nos premia con bonitas vistas del pueblo en las que destaca la presencia de la imponente iglesia. Poco a poco vamos perdiendo de vista el mar y adentrándonos en los ondulados paisajes de la cornisa cantábrica.


Conforme avanza la jornada vamos descubriendo verdes valles salpicados de animalitos con las cumbres nevadas de los Picos de Europa como telón de fondo. Coincidimos con algún que otro peregrino, todos extranjeros. Estamos en medio de una soleada jornada campera.



Parada en Serdio: sello, refrescos y caballos

Desde que hemos salido de la zona de San Vicente apenas si hemos visto una pequeña aldea con su iglesia. Cerca del mediodía entramos en el municipio de Val de San Vicente, concretamente en la aldea de Estrada donde destaca su torre medieval, que está cubierta por andamios. Cerca de ella hay una posada rural que permanece cerrada.



Un poco más adelante llegamos al pueblo de Serdio, con iglesia y bar. En este último hacemos un pequeño receso, nos tomamos unos refrescos y sellamos por primera (y, a la postre, única) vez hoy las credenciales. Reanudada la marcha, tan solo unos metros después, nos aguardan unos simpáticos caballos. Un vecino nos deja una bolsa con pan duro para que se lo demos a los equinos.

Los pobres son muy mansos y se dejan tocar... o más bien sobar y resobar... porque menuda lata que les dimos...




Los últimos kilómetros de hoy

A lo largo de la hora siguiente caminamos por pistas asfaltadas junto a verdes prados. En uno de estos vemos una cabrita recién nacida: vio la luz tan solo media hora antes de nuestro paso, según nos cuenta el dueño. Un poco más adelante cruzamos la ría de Tina Menor, en la localidad de Pesués, en la desembocadura del río Nansa. A orillas de este río divisamos un impresionante morlaco tumbado sobre la hierba... que cualquiera se atreve a bajar a decirle algo a semejante bicho...


A partir de esta zona comienza una senda boscosa de tres kilómetros, paralela a la vía del tren, que nos llevará hasta el final de la etapa de hoy.


Llegada a Unquera

Por fin, unos minutos antes de las tres de la tarde, la senda boscosa del tren desemboca en la carretera general por cuya acera llegamos a Unquera. A la entrada del pueblo está justamente la tienda de alquiler de canoas que nos trae entrañables recuerdos a Juanma y a mí. Aquí comenzó nuestra aventura del pasado otoño cuando hicimos el descenso del río Deva (podéis acceder al relato correspondiente pinchando en ese enlace).

Más adelante, las tiendas de las riquísimas corbatas de Unquera y de las no menos buenas palmeras gigantes nos indican que ya hemos llegado a nuestro destino. ¡Etapa concluida! Y sin contratiempos, que no es poco. A partir de mañana, las etapas empiezan a alargarse...




Rápidamente dejamos las cosas en el hotel, que está pegadito al río Deva. Aquí tenemos dos habitaciones, una doble para los dos peregrinos, y otra individual para la peregrina. Para variar, las habitaciones están arriba del todo. Como Juanma y yo estuvimos recientemente en esta zona, tenemos muy claro dónde ir a comer a continuación...

El pueblo de Unquera ha crecido en torno a la carretera general: a uno y otro lado de la misma están los comercios de productos típicos y el restaurante donde nos detenemos a comer, Los Toneles AsturCántabros, un lugar que combina las cocinas cántabra y asturiana, ya que Asturias está a solo cien metros, cruzando el puente sobre el río.

Se trata de un sitio singular, con dos grandes toneles dentro de los cuales hay mesas dispuestas como comedor. Aquí sirven tablas de embutidos y quesos impresionantes, carnes muy buenas y postres caseros elaboradísimos, y los camareros visten trajes regionales. Como ya eran casi las cuatro de la tarde fuimos prácticos y nos pedimos unos platos sencillos regados con la sidra que sale de un peculiar surtidor que te ponen en la mesa. Podéis ver su funcionamiento en el vídeo que sigue. El postre y los cafés nos los tomamos justo en el local de enfrente, donde venden las mejores corbatas de Unquera. ¿Os imaginais lo que pedimos? ... ¡Premio!



Película, paseo y cena

¿Recordáis el año pasado cuando, antes de iniciar la primera etapa del Camino Inglés, hicimos un visionado del vídeo de Camino del año anterior en nuestra habitación del Parador de Ferrol? Pues nos gustó tanto la experiencia que este año decidimos repetirla. Ya lo teníamos hablado desde Madrid y el lugar elegido para ver el vídeo del año pasado ha sido precisamente este, Unquera, por ser una etapa corta y en un pueblo pequeño donde no hay muchas cosas que ver a ritmo de peatón.

Así que, por la tarde, después de la comida, nos pusimos cómodos para ver el vídeo y recordar las maravillosas vivencias del año pasado...

Y aprovechando que los tres estábamos con el pijama se nos ocurrió hacernos la típica foto de pijamas metidos en la cama (en este caso, en la cama de la peregrina). Veía que por momentos Juanma se me arrimaba un poco, de ahí la cara de felicidad con la que aparece en la foto, pero a duras penas conseguí contenerle.. jajajaja...

Tras el visionado de la peli salimos a dar un paseo por el pueblo: básicamente seguir la carretera hasta la estación de ferrocarril del FEVE, que está frente a la tienda de canoas, y vuelta al centro, o sea, a la zona del puente y los comercios. A las nueve de la noche regresamos al restaurante Los Toneles donde dimos buena cuenta de unas tablas de quesos y embutidos con, en mi caso, una original torrija como postre.

Y tras la cena, unas cartitas (chinchones) en la habitación: Isabel y yo seguimos alternando las victorias, Juanma, de momento, ni las huele...

La etapa de mañana

Y así ha sido esta segunda etapa del Camino... Mañana la tercera y ya ninguna de las que quedan bajará de los veinte kilómetros... Concretamente, mañana 25 km hasta la población costera de Llanes. De las etapas siguientes, mejor no hablar porque sus longitudes dan miedo. De hecho, una de ellas será la más larga que hayamos andado nunca en nuestra historia del Camino...

Pero de momento, mañana regresamos al mar. Según hemos leído, la de mañana es una de las etapas más bonitas de todo el Camino del Norte... Veremos si es verdad. Pero eso os lo contaremos no hoy sino... ¡Mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de John Barry "BSO Bailando con lobos")



sábado, 27 de abril de 2019

CS2019 — Etapa 1 (Camino de San Vicente de la Barquera)



¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde la encantadora villa marinera de San Vicente de la Barquera. De nuevo estamos alojados en una habitación triple, esta vez en un céntrico hotel frente al mar. Aquí hemos concluido la primera etapa... ¡preciosa! del Camino del Norte. Solo han sido poco más de doce kilómetros, sin desniveles importantes, que han discurrido en todo momento muy cerca del mar.

La lástima ha sido la lluvia intermitente a lo largo de la mañana, y a veces también el viento, que aun así y todo, no han deslucido ni mucho menos el esplendor de los paisajes que hemos recorrido. A continuación tenéis el relato de lo que ha sido esta primera jornada del CS2019...

El despertar

A las ocho menos cuarto de la mañana suena el primer despertador del Camino. Primera noche de ronquidos agravada por unas almohadas duras como troncos.

Aunque la etapa de hoy es corta, es el momento de poner en marcha todas las rutinas de siempre: asearse por turnos, ponerse los mejunjes, preparar mochilas... La peregrina Isabel, además, ha de levantarse un poquito antes que los demás para dejar su mochila en recepción para que la recoja el servicio de Correos que se la trasladará hasta nuestro hotel de destino en San Vicente.

A las ocho y media abandonamos el hotel, sin desayunar,  no sin antes poner nuestro primer sello del día en nuestras credenciales. También hablamos con la encargada sobre el recorrido de esta primera etapa y ella nos recomienda seguir por la playa, como hace la mayoría de peregrinos, en vez de utilizar el itinerario oficial que va un poco más por el interior.

A la salida del hotel nos detenemos en apreciar a la luz del día su entorno, una zona verde con urbanizaciones. Además, vemos las numerosas flores que adornan la entrada del hotel y que desprendían tanto olor cuando llegamos anoche.



Así las cosas, a las 8.45 h nos dirigimos hacia el pueblo, donde iniciaremos oficialmente el Camino. Pero antes, parada obligatoria para desayunar ya que nuestro hotel no da desayunos. Resultó más que oportuna la presencia de una pastelería que hay justo a la entrada de Comillas, con productos típicos de Cantabria como sobaos, corbatas y palmeras gigantes, y en la que también sirven cafés. Nos despachamos a gusto. La verdad es que me quedé con ganas de cargar la mochila ahí mismo con alguno de esos productos pero, por una vez, mi conciencia supo detenerme a tiempo...

Comenzamos el Camino del Norte en Comillas

Ya bien desayunados, a las 9.30 h reanudamos la marcha. Estamos a un paso de la plaza con el Ayuntamiento antiguo y la iglesia de San Cristóbal, y decidimos que ese es un buen lugar para dar por iniciado el Camino 2019.

Tras el tradicional ritual de la grabación, por parte de Juanma, del inicio del Camino, nos ponemos en marcha. El albergue de peregrinos del pueblo está cerrado pero en el propio Ayuntamiento nos estampan en las credenciales el sello del albergue.

Recorremos un poco el casco viejo de esta bonita villa e Isabel aprovecha la ocasión para comprarse la vieira del peregrino en una tienda de recuerdos. En este primer paseo, nos llama la atención un curioso mural infantil con las otras "comillas" de Comillas.






Paseo turístico

Pero los monumentos más espectaculares de Comillas están fuera de la villa y no todos nos pillan de camino: la Universidad, el Palacio, El Capricho o el mismo cementerio gótico que pudimos contemplar anoche. Nos encaprichamos especialmente con poder ver El Capricho, que nos coge de camino, así que nos dirigimos hacia allí..

Nuestro gozo en un pozo. El monumento diseñado por el arquitecto Antonio Gaudí abre demasiado tarde para nosotros así que tenemos que conformarnos con verlo desde detrás de una verja de la colindante cripta del Palacio del marqués de Comillas, una zona preciosa y espectacular y desde la que pueden contemplarse, a lo lejos, la Universidad de Comillas y el cementerio gótico.

Por aquí estuvimos disfrutando de todos estos monumentos, haciendo fotos... El día está nublado y algo fresco... Y casi sin darnos cuenta nos dan las diez y media... y aún no hemos recorrido ni medio kilómetro de la etapa de hoy. Aunque nos da pena dejar el lugar, tenemos que reanudar la marcha.



Estreno de ponchos

Tan solo unos minutos después de reanudar la marcha pasamos por delante del hotel donde hemos pernoctado hoy. El itinerario discurre por zonas residenciales rodeadas de vegetacion. El cielo cada vez está más gris y no hay que esperar mucho para ponerse los ponchos. Cae una llovizna más molesta que intensa pero que, poco a poco, te va calando.

El Camino pasa por delante del campo de fútibol del Comillas y se dirige hacia el parque natural de Oyambre, en la ría de la Rabia. Se intuye la cercana presencia del mar.

Por momentos la llovizna desaparece pero no nos fiamos. Seguimos con los ponchos puestos pero quitándonos, de vez en cuando, las capuchas.

Por cierto, que por aqui discurre también otro Camino: el Lebaniego, señalizado con cruces rojas... Lo veréis seguramente en algunas de las imágenes que os pongamos en estos días...

El parque nacional de Oyambre es nuestro primer contacto con el mar... Prados verdes, con vaquitas, patos...





Mañana de playas

A partir de aquí el Camino entra en otra dimensión... Nos quedamos boquiabiertos con la grandiosidad de los paisajes que nos vamos encontrando... Verdísimos prados que conducen a espectaculares playas situadas al pie de acantilados. Primero la playa de la Rabia, contigua a ella la extensa playa de Oyambre... Más adelante la de Merón, antesala del pueblo de San Vicente de la Barquera... Verdaderamente espectacular. Todo lo que escriba es poco para definir estos paisajes.. La verdad es que nos sentíamos un poco raros caminando  con las botas y los ponchos por estos finísimos arenales... Pero aun así, todo esto era... sencillamente... ¡Grandioso!







 


Llegada a San Vicente

Casi a las dos de la tarde llegamos a la entrada de la ría que da acceso a la villa de San Vicente de la Barquera, justo al final de la playa de Merón. San Vicente ya casi puede tocarse.

En este trayecto, al hacer una de las innumerables fotos de esta jornada, perdí una batería y el trípode de mi pequeña cámara de fotos. Este último lo pude recuperar pero no la batería a pesar de que tuve que deshacer el último medio kilómetro para buscarla, algo que nos retrasó un poquito la llegada de hoy.

Finalmente llegamos a nuestro hotel, en la entrada del pueblo, algo antes de las tres, con el tiempo justo para dejar nuestras cosas, sellar las credenciales y marcharnos a tomarnos unas suculentas raciones en un mesón cercano. Así concluía esta primera etapa del Camino que tan buenas sensaciones nos ha dejado. A la derecha podéis ver la panorámica que vemos desde nuestra habitación del hotel.



Paseo por San Vicente

Tras la siesta habitual y, como de costumbre, con Nadal en la tele en las tardes del Camino (aunque esta vez sorprendiéndonos pues perdió contra Thiem en las semifinales del Godó), a las siete de la tarde bajamos a darnos un paseo por el pueblo.

Nos dirigimos primero al casco viejo, situado en la parte alta de la villa, y por donde tendremos que pasar mañana para salir del pueblo.

En esta zona se alzan el castillo y la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. En esta última nos pusieron el último sello de la jornada.

Desde aquí se contemplan bonitas panorámicas de la ría de San Vicente, formada por la desembocadura de los ríos Escudo y Gandarilla, con el puente de la Maza al fondo. Por ese puente cruzamos a primera hora de la tarde para acceder al pueblo.



Ya de nuevo en la parte baja del pueblo, nos metemos en un sitio céntrico para tomarnos unas cervecitas primero y cenar después. Son las nueve de la noche. Pedimos rabas y croquetas que, sorprendentemente, dejaron bastante que desear pese a encontrarnos en la zona típica de las rabas.

Después nos acercamos a una cafetería, que cuenta con abundante pastelería también, para tomarnos los cafés acompañados de un merecido postre. Hay unos triángulos de yema buenísimos... Este sitio es candidato mañana a lugar de desayuno.

A las diez y media nos recogemos ya en nuestra habitación desde donde hago la foto de cierre de la jornada.

La etapa de mañana

Y así ha transcurrido la etapa de hoy. Mañana, otra etapa corta, la más pequeña de las que nos quedan... 14 kilómetros y pico hasta Unquera, población situada a orillas del río Deva y que a Juanma y a mí nos traerá recuerdos fluviales de nuestra reciente estancia, en el pasado otoño, por esos lares.

Aunque estamos cerca de la costa, la de mañana será una etapa de interior pues el mar lo dejaremos a nuestra salida de San Vicente y ya no lo veremos en todo el día. Pero seguro que los paisajes seguirán acompañando. ¿Qué tal se nos dará? Pues ya sabéis, eso... os lo contaremos... ¡Mañana! ¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Los Pekenikes "Cerca de las estrellas")



viernes, 26 de abril de 2019

CS2019 — Etapa 0 (Camino de Comillas)



¡Hola peregrin@s! Aquí estoy con los peregrinos Juanma e Isabel para contaros lo que será el relato de un nuevo Camino: en esta ocasión, uno de los grandes. Nada menos que el Camino del Norte.

Mañana sábado, partimos desde Comillas (Cantabria) para llegar el viernes que viene a la población asturiana de Avilés. Serán 170 km de caminata distribuidos en siete etapas (algunas de ellas largas y duras, como veréis). Nuestro regreso a Madrid tendrá lugar al día siguiente. Este año será el primero de los tres que emplearemos para llegar a Santiago en 2021, coincidiendo con el Año Santo. En el gráfico de arriba tenéis el recorrido completo del Camino del Norte y, entre las flechas, el tramo que haremos este año.

Ya casi es medianoche, estamos a punto de irnos a dormir en nuestra habitación triple del coqueto hotel de Comillas donde estamos alojados, y al que hemos llegado esta misma noche... Así ha trascurrido la jornada de hoy...

Autobús a Comillas

Nuestro autobús hacia Comillas sale de la madrileña estación del intercambiador de Avenida de América a las cuatro y media de la tarde y está previsto que llegue a su destino a las diez y media de la noche.

He quedado con Juanma e Isabel a las 15.45 h en la cercana cafetería de Hontanares repitiendo los mismos escenarios que en 2007, cuando Los 4 peregrinos nos dirigíamos a Logroño a iniciar nuestro segundo año de peregrinación.

Juanma y yo nos sincronizamos perfectamente pues llegamos a la cafetería a la vez. Nos tomamos unos cafés mientras a los pocos minutos apareció nuestra amiga peregrina. Ya los tres reunidos, cruzamos la calle para acceder a la estación. Hubo que esperar hasta cinco minutos antes de la hora de salida para entrar en el autocar. Por cierto, el recorrido del autobús finaliza en San Vicente de la Barquera, lugar donde terminaremos mañana la primera etapa del Camino.

El autobús salió puntual, a las 16.30 horas. Como es costumbre, en el momento de la salida repartí entre mis compañeros peregrin@s los cuadernillos de ruta de este Camino (Juanma, ¡no me lo pierdas como haces siempre...!, al menos que te dure un par de etapas... jejeje).

Hoy es el cumpleaños de una amiga nuestra, Esther, a la que felicitamos por WhatsApp durante el trayecto.

También intercambiamos mensajes con otros amigos por el móvil, entre ellos los peregrinos Laura y Toñín, que añoran sin duda, desde sus puestos de trabajo, sus andanzas en el Camino mientras nosotros les vamos describiendo nuestras vivencias.

Tras una parada para tomar un tentempié en Burgos, a media tarde, el autocar retoma su marcha. El paisaje va cambiando a partir de ahora y, conforme nos internamos en la región cantábrica, los colores verdes y los perfiles más abruptos se hacen predominantes. El autocar va dejando pasajeros en los pueblos cántabros de modo que, ya antes de las diez de la noche, solo quedamos nosotros tres y el conductor.

El bus nos deja... ¡junto al cementerio en medio de la noche!

Por fin, poco después de las diez, casi media hora antes de lo previsto, el autocar nos deja justo a la salida del pueblo de Comillas en medio de la noche. No se ve un pijo. Solo las luces del cercano cementerio gótico iluminan nuestra presencia. Sin saber hacia dónde queda nuestro hotel, ya que el chófer no conocía el pueblo, caminamos unos minutos sin rumbo en medio de un escenario de lo más lúgubre. Parece el decorado perfecto para rodar una película de miedo.


Finalmente, recurrimos al GPS del móvil para localizar nuestro hotel, en una urbanización también a las afueras del pueblo. Está rodeado de árboles y flores que desprenden un intenso aroma. Muy bonito todo aunque, por la falta de luz, es más intuición que otra cosa. La encargada nos recomienda varias opciones de lugares para cenar y, como eran ya las diez y media pasadas, dejamos todo en la habitación y nos dirigimos al pueblo. Por cierto, que el hotel está en el mismo recorrido del Camino, por lo que mañana pasaremos por aquí peregrinando.

Cena en Comillas

El pueblo está a solo cinco minutos andando desde el hotel. A las once menos cuarto nos metemos en uno de los pocos sitios que parecen abiertos y la elección se demostró acertada. Se trata de un mesón donde tomamos varias raciones, entre ellas una cecina gratinada al horno deliciosa, especialidad de la casa, con unas cervezas fresquitas y el omnipresente Aquarius de limón de la peregrina.

De vuelta a nuestro hotel, en medio de la oscuridad, se adivinan iluminados, a lo lejos, algunos de los monumentos de Comillas; en particular, el Palacio del marqués de Comillas y El Capricho de Gaudí. Seguro que mañana, a la luz del día, los podemos ver mejor y más de cerca.



La etapa de mañana

Pues ya estamos listos e ilusionados para comenzar mañana la primera etapa de este duro Camino: tan solo 12 km hasta la villa marina de San Vicente de la Barquera, cuna de algún cantante tostón de cuyo nombre prefiero no acordarme. Será la etapa más corta de este año y discurre, prácticamente llana, bordeando el litoral. La de mañana promete ser una jornada de apacible paseo junto al mar. Cruzaremos algunas de las playas más bonitas y espectaculares de toda Cantabria.

Pero eso os lo contaremos... ¿Hoy? No... ¡Mañana! Como ya es habitual en las vísperas de inicio del Camino, o sea, en lo que llamamos "etapas cero", os dejamos con el vídeo donde aparece el resumen fotográfico que os hacemos con imágenes de las etapas que están por venir y fondo musical de Alan Parsons. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico del CS2019
(música de Alan Parsons Project "Sirius")

miércoles, 24 de abril de 2019

El Camino del Norte, primer año


¡Hola peregrin@s!

Os escribimos en puertas de iniciar un nuevo Camino. En esta ocasión se trata, nada menos, que de... ¡el Camino del Norte! Nuestra idea es llegar en tres años a Santiago. Este primer año haremos el recorrido desde Comillas (Cantabria), hasta Avilés (Asturias), repartido en 7 etapas y 170 km. El año siguiente llegaremos hasta la costa de Lugo y el tercer año acabaremos, en año santo, en la ciudad del Apóstol.



Como podéis ver en la imagen superior, el Camino del Norte empieza, en realidad, en Irún, junto a la frontera francesa. Para poder llegar en año santo a Santiago lo hemos reducido del modo que veis, comenzando en Comillas.

Ya está todo reservado, tenemos las credenciales listas y hemos realizado más entrenamientos que nunca (uno en la Dehesa de la Villa y el resto en El Pardo). Nos hemos puesto morados a torrijas en los desayunos de los entrenamientos y también el día que fuimos a recoger las credenciales.



Entre los alojamientos de este año figura un albergue de peregrinos y hay una etapa de 38 kilómetros precedida por dos etapas de 29. La cosa va a ser verdaderamente dura pero no era fácil reducir el kilometraje de las etapas sin utilizar más días.

CAMINO DEL NORTE 2019

Algunos de los sitios por donde pasaremos este año ya los visitamos hace unos meses cuando Juanma y yo hicimos el descenso del Deva. El plan previsto para este año es el siguiente:

El viernes 26 de abril viajamos en autobús hacia Comillas. Nuestro bus sale a las 16.30 horas desde el intercambiador de Avenida de América y llegaremos a las 22.20 horas a Comillas. Andaremos los siete días siguientes según este itinerario:

ETAPA 1. Sábado 27 de abril. Comillas — San Vicente de la Barquera (12 km).

ETAPA 2. Domingo 28 de abril. San Vicente de la Barquera — Unquera (14 km).

ETAPA 3. Lunes 29 de abril. Unquera — Llanes (25 km).

ETAPA 4. Martes 30 de abril. Llanes — Ribadesella (29 km).

ETAPA 5. Miércoles 1 de mayo. Ribadesella — Priesca (29 km).

ETAPA 6. Jueves 2 de mayo. Priesca — Gijón (¡38 km!, nunca hemos andado tanto en un día).

ETAPA 7. Viernes 3 de mayo. Gijón — Avilés (23 km).

Y el sábado 4 de mayo, por la tarde, regresamos a Madrid en autobús desde Avilés.

¡Ufff! Vaya tres etapitas entre Llanes y Gijón. Nunca hemos andado más de 32-33 kilómetros en un día. A ver cómo se nos da. La etapa con final en Gijón la haremos sin mochilas para intentar suavizarla algo, pero aun así... Ufff... Ya os lo contaremos... si regresamos vivos de esta...

¡Buen Camino!