viernes, 1 de mayo de 2009

CS2009 — Etapa 7 (Camino de Villadangos del Páramo)




¡Hola peregrin@s! Esta noche os escribimos desde el pequeño pueblo de Villadangos del Páramo, final de la penúltima etapa de la edición de 2009 del Camino (CS2009). Han sido 22 kilómetros de etapa más o menos llana, con bastante sol pero con temperatura fresca a la sombra. Hemos batido el récord de sellos en una etapa: hasta 4 veces hemos estampado hoy nuestra credencial, buena muestra de la cantidad de pueblos que hemos atravesado. Mañana llegaremos a Astorga y nos despediremos hasta el año que viene. Bueno, así ha sido la etapa de hoy...


Salida de León por San Marcos

A la hora habitual, algo antes de las ocho de la mañana, toca diana en nuestra habitación. El mismo ritual de siempre: duchas rápidas, mejunjes para los pies (Juanma ya tiene una pequeña ampollita en un dedo del pie), a vestirse a toda leche y a bajar a la puerta del hostal para reunirse con los demás. En esta ocasión no disponemos de cafetería en el hostal, de modo que nos bajamos con todo el equipaje ya preparado para desayunar por el camino.

Se nota que hoy es festivo: estamos a 1 de mayo y hay muy poca gente por las calles en esta soleada, pero algo fresca, mañana. Vamos recorriendo poco a poco las céntricas calles de la capital leonesa, cruzándonos de vez en cuando con otros peregrinos y con los últimos restos vivientes de la ajetreada noche de ayer. También hay algún coche con sindicalistas preparando el 1 de mayo.

Entramos en una cafetería céntrica para desayunar y, viendo que tienen torrijas, decido romper unilateralmente la monotonía de los desayunos con tostadas. Si ayer por la tarde probé en León una de las peores torrijas que he comido nunca, hoy he salido de dudas: desde luego, ésta ha sido la peor que he probado nunca. ¡Puajj, qué asco! Es que ni siquiera sabía a torrija. Qué mala pata... Ya me parecía a mí que no tenían muy buena pinta...

Enseguida llegamos al esplendoroso Parador Hostal de San Marcos, con la esperanza (en mi caso) de arreglar en su cafetería mi desaguisado con el desayuno, pero... ¡mala suerte!, la cafetería del Parador aún no había abierto. Eso sí, al menos aprovechamos la ocasión para hacernos alguna foto por aquí y enfilar ya la salida de la ciudad de León, siguiendo la pista de las vieiras de bronce que están clavadas en el suelo. Por cierto, que justo a la salida de León por el Parador, antes de cruzar el río Bernesga, había gente jugando a los bolos leoneses, que me recordaron mucho al juego de la petanca. Toñín estuvo informándose de las reglas con algún lugareño.


Los primeros pueblos del día

Los primeros pueblos del día van llegando casi sin darte cuenta. Parecen más bien barrios de León que pueblos independientes. Al primero de ellos, Trobajo del Camino, a casi 5 kilómetros de León, se accede tras cruzar un paso elevado sobre la línea ferroviaria. Apenas tiene una ermita y poco más. Estamos todavía en un entorno urbano. Por aquí vamos viendo grupitos de peregrinos con los que aún no habíamos coincidido.

El Camino discurre entre naves industriales y cerca de una carretera transitadísima: imaginaros el paisaje. Tres kilómetros más adelante llegamos a La Virgen del Camino, donde se halla el santuario con la patrona de León. Se trata de un edificio de corte moderno situado junto a un gran parque que tiene unas puertas de piedra a cada lado. Cerca de aquí está el aeropuerto de León y algún que otro club de vuelo (y de otro tipo...).


Llega el páramo...

Tras estos paradisíacos paisajes, el Camino deja la población de La Virgen del Camino e inicia un tramo de páramo que nos llevará hasta el final de la etapa. Hay dos pequeños pueblos intermedios desde aquí. El primero de ellos, Valverde de la Virgen, 4 kilómetros después de La Virgen del Camino (qué lío de nombres con virgen y camino), lo ves en un pis-pás. Típico pueblo atravesado por una carretera nacional, con una curiosa ermita coronada por varias cigüeñas.

Justo antes de entrar en este pueblo habíamos visitado un precioso albergue de peregrinos, lleno de flores y regentado por una extranjera (quizá alemana, por su aspecto) que vivía allí... ¡vaya casita! Aquí sellamos las credenciales con un curioso sello adhesivo en lugar del habitual tampón.
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Enseguida llegamos al siguiente pueblo, San Miguel del Camino, tres kilómetros después. En la misma entrada del pueblo estaba la casa de Agapito, un amabilísimo señor que en el exterior del portal de su casa, junto al Camino, había colocado una mesa con comida, sello para poner en la credencial e información de utilidad como, por ejemplo, dónde podíamos encontrar una fuente de agua.

Junto a su casa tenía un jardín con una simpática imagen de un peregrino. El hombre nos observaba discretamente desde la ventana de su casa y, por supuesto, le dimos las gracias por su amabilidad y así lo reflejamos en un libro de firmas que tenía en la mesita.


Descanso en San Miguel

Era la una y media de la tarde y pensamos que era un buen momento para tomar algún aperitivo y comer. En San Miguel del Camino hay varios mesones que están bien: entramos en uno precioso, de aspecto rústico, que se acabó llenando de gente. El sitio era más bien caro pero tenían un menú económico para peregrinos que estaba fenomenal. Previamente habíamos dado buena cuenta de unos vinitos de la zona... Y posteriormente dimos buena cuenta de otro tipo de bebidas más espirituosas...

Pero el mejor momento del día fue la media hora de plácida siestecita que nos echamos después, al calor del solecito de sobremesa, en el jardín aledaño al mesón. Por fin un rato de esparcimiento sin tener que pelearnos con el viento y el frío de días anteriores.


Villadangos del Páramo

Hasta Villadangos aún nos quedaba hora y media de páramo, desértico y sin apenas referencias. Esta última parte del trayecto de hoy se nos hizo bastante pesada, sobre todo a alguna que otra peregrina. La zona de Villadangos está plagada de grajos, con abundantes nidos en los árboles.

Por fin, tras atravesar un largo polígono industrial, llegamos a Villadangos del Páramo a las cinco de la tarde. Lo primero que nos encontramos es el albergue de peregrinos, donde sellamos (por tercera vez en el día de hoy) nuestras credenciales.

El pueblo parece bastante pequeño y poco animado. Enseguida encontramos nuestro hostal, en la carretera que atraviesa el pueblo, donde nos registramos y quedamos a las ocho de la tarde para dar nuestro paseo habitual.


La iglesia de Villadangos

Tras dos horas de siesta, descanso (sobre todo para los pies) y ducha refrescante, a las ocho de la tarde nos encontramos Los 4 peregrinos para dar un paseo por el pueblo. Hay poquísima animación por la calle y el Ayuntamiento, por ejemplo, está en obras. Apenas si se ve gente, ni siquiera peregrinos: quizás sea porque hayan decidido ir por un recorrido alternativo del Camino que lleva a Astorga, al parecer algo más atractivo, y que evita pasar por este pueblo. Lo único que parece llamativo es la iglesia. Había leído en internet que en su interior guarda un retablo precioso dedicado al Apóstol Santiago. Pero cuando llegamos, la iglesia estaba cerrada (cosa que nos ocurre a menudo).

Sin embargo, un señor del pueblo que vive junto a la iglesia nos vio y la abrió solamente para nosotros. Nos explicó, a modo de guía, lo que había dentro y su significado, y tuvo la amabilidad de hacerlo dos veces, la segunda de ellas tras esperar diez minutos a que Juanma y yo fuéramos corriendo al hostal para coger la cámara y filmar el momento. Para rematar la faena, nos estampó un bonito sello del pueblo en nuestra credencial peregrina. Indudablemente, la figura del Apóstol está muy presente en la historia y tradición de esta villa.



Tarde de cervezas y cena en el hostal

Tras la visita a la iglesia localizamos el único bar del pueblo con algo de ambiente (había, incluso, un grupo de varios jóvenes), donde disfrutamos de unas buenas jarras de cerveza bien fresquita mientras departíamos acerca de determinados momentos anecdóticos de este Camino que está a punto de concluir (en su edición de 2009). Durante estos últimos días, la peregrina Laura nos ha sugerido varias veces a Toñín y a mí que nos sobra algún kilito porque no paramos de comer (nos dijo que estamos poniéndonos muy gordos...), algo que me ha llegado a acomplejar: tendré que sustituir mis torrijas por otro bollo algo más ligero, jejeje.

La cena la hicimos en el hostal y fue sencilla (nuestros estómagos empiezan a no dar abasto... al final tendrá razón Laura). Mientras cenamos estuvimos viendo un programa de humor en televisión, lo que hizo que el ambiente fuese aún más relajado, si cabe. De paso, pedimos a nuestro hostal que nos preparasen unos bocadillos para la etapa de mañana. No nos debieron de entender muy bien porque la idea era recoger los bocatas mañana y lo que hicieron fue preparárnoslos en ese momento, de modo que para mañana tendremos pan algo durillo. Tampoco perdonamos nuestros pelotazos de esta noche en el propio comedor de nuestro hostal.


Y mañana, Astorga y fin del CS2009

Pues esto es todo lo que ocurrió hoy. Mañana tenemos la última de las etapas del CS2009 y, además, la más larga: 27 kilómetros incluyendo alguna que otra cuesta. Este año nos hemos acostumbrado a etapas más cortas así que ya veremos qué tal se nos da la de mañana. El tiempo parece que sigue mejorando y no me extrañaría encontrarnos con un día de bastante calor, sobre todo al sol. La crónica de la etapa de mañana y nuestro regreso del domingo a Madrid os lo contaré probablemente desde Madrid. Estad atentos al blog. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Secret Garden "Nocturne")

1 comentario:

Lotería nacional dijo...

Magnífico blog, enhorabuena por lo descriptivas que son todas las etapas y la información que da de todas ellas.