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sábado, 5 de mayo de 2018

CS2018 — Etapa 6 (Camino de Compostela)



¡Hola peregrin@s!

Esta noche os escribo ya desde Madrid, adonde hemos llegado esta tarde tras completar ayer la última etapa del Camino Inglés. Para la peregrina Isabel fue su primera compostela. Para Juanma y para mí, la cuarta (caminos Francés, Portugués, Primitivo e Inglés). A continuación tenéis el relato de nuestras últimas horas de Camino.

Comienza la última jornada del Camino

Amanece soleada esta mañana de viernes, última jornada del Camino Inglés. Aunque la etapa de hoy es corta, 16,5 km hasta Santiago, arrancamos con más celeridad que otras veces. Tras desayunar en nuestro hotel de Sigüeiro, a las 9.20 horas ya estamos cruzando el puente sobre el río Tambre que nos saca de la ciudad.

Comienza la sexta y última etapa de esta edición del Camino Inglés.

Tras salir de Sigüeiro los primeros kilómetros transcurren por carreteras vecinales junto a sembrados. Típico paisaje del interior gallego. Además, la presencia de peregrinos es más notoria que en las etapas anteriores. Poco a poco vamos dirigiéndonos hacia un tramo mucho más arbolado.



El bosque encantado

De nuevo nos encontramos ante otra etapa que apenas si atraviesa alguna pequeña aldea intermedia. A la hora de recorrido caminamos por una senda arbolada que se va internando en algo parecido a un bosque. Poco después llegamos al lugar de Agualada, donde un hotel asoma a nuestra izquierda.

Aprovechamos para entrar, tomarnos unos cafés, degustar nuestra primera tarta de Santiago del Camino y sellar por primera vez hoy las credenciales.


Poco antes de mediodía reanudamos la marcha siguiendo el sendero por el bosque. Un letrero colgado de un árbol nos avisa de que se trata de un bosque encantado y que hay una bruja por el lugar. Unos pasos después conseguimos verla...

Poco a poco vamos saliendo del bosque encantado y entrando en una zona bastante menos apetecible... El camino discurre hacia el polígono industrial del Tambre primero... y hacia el cementerio de Santiago después.

A la una de la tarde ya tenemos a tiro la ciudad del Apóstol. Estaremos a unos tres kilómetros de la Catedral... ¡Ya casi lo tenemos!

Llegada a Santiago

A partir de este punto vamos entrando poco a poco en la ciudad compostelana, cruzando sus rúas más características y pasando junto algunos de sus monumentos.

Según avanzamos por las calles de Santiago, multitud de recuerdos de anteriores visitas nos vienen a la cabeza hasta que al fin, poco antes de las 13.50 horas, entramos en la plaza del Obradorio. La Catedral delante de nosotros una vez más. ¡Qué gustazo! ¡Otro Camino más concluido!

Por cierto que la Catedral ofrece un mejor aspecto que la última vez. Aunque aún tiene andamios, han quitado unos cuantos y la parte central de la fachada del Obradoiro está despejada y muy blanquita.




La hora de comer

Una vez más, repetimos alojamiento en Santiago: el hostal Alameda, junto al casco viejo y al lado mismo de la Alameda. Repetimos también habitación: otra vez la triple del año pasado. Tras dejar nuestras cosas en el hotel nos acercamos a un mesón del casco viejo para comer, ya muy relajados y con los deberes hechos. Bueno, casi hechos, ya que nos queda recoger las compostelas.


Como podéis ver, no nos privamos de nada en la comida. Estamos en Santiago y aquí saben bien cómo matar el hambre. Vieiras, filetes, banderillas, albariño y, por supuesto, de postre una buena tarta de Santiago regada con orujo del país.



Otra compostela más

Por la tarde nos acercamos a la Oficina del Peregrino a recoger las compostelas. ¡Casi tres horas de cola! Parece mentira que haya que esperar todo ese tiempo para que te estampen un sello y escriban tu nombre en latín en un papel que ya tienen preimpreso. Aunque cada vez hay más personal atendiendo, seguro que hay algua forma mejor de hacer esto. De hecho hubo peregrinos que renunciaron a su bien ganada compostela porque no podían esperar tanto. En fn, es lo que hay.


A la salida nos estaba esperando mi queridísima prima María José, residente y guía turística en Santiago, a la que había avisado de nuestra presencia.

Ella estuvo un ratito con nosotros y nos comentó que cada vez hay más peregrinos, que las esperas para recoger las compostelas cada vez son mayores (para recoger nuestra primera compostela, en 2011, solo esperamos diez minutos) y que hay un montón de caminos. Creo que dijo que había ochenta y tantos caminos organizados como tales. Pues no nos queda ni nada...

Santiago de noche

Pasear por Santiago siempre es una gozada, por muchas veces que hayas estado aquí. Esas calles, esas gentes, esos sonidos, esos ambientes...

Antes de cenar en otro mesón típico de la ciudad aún hubo tiempo para acudir a la Catedral, oír la Misa del peregrino y pasear por las rúas compostelanas al anochecer. ¡Qué ambientazo!

En la cena, por supuesto, cayeron más raciones típicas. Y tras la cena, nos apeteció rendirle una última visita a la Catedral. Si de día es bonita, de noche impresiona más si cabe... Lástima los andamios...

Y luego, al hotel a recogerse. Mañana nos volvemos para casa.


Regreso a Madrid

Antes de tomar el tren que nos devolvía a la capital realizamos una visita al casco viejo de Santiago para hacer las habituales compras de recuerdos y alguna que otra tarta compostelana para nuestra querida y paciente gente de Madrid.


Y a primera hora de la tarde, la vuelta en tren. A las ocho y cuarto ya estábamos en Madrid. Otro viaje, cargado de vivencias, aventuras y emociones, que se acaba. El año que viene, probablemente más. ¿Dónde? El Camino del Norte parece que va ganando opciones pero tampoco puede descartarse el Camino Sanabrés. La respuesta, dentro de un año.

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Art of Noise "Moments in Love")



sábado, 7 de mayo de 2016

CS2016 — Etapa 7 (Camino de Compostela)



¡Hola peregrin@s!

¡Ya tenemos otro Camino en la buchaca! ¡El Primitivo! Sí, ayer llegamos a Santiago y culminamos la última etapa del Camino, una corta etapa de 20 kilómetros. Esta noche os escribo ya desde Madrid para contaros lo que fue la última y muy lluviosa (como hace cinco años) etapa del Camino.

Así transcurrió todo...

Hoy va a ser día de ponchos...

En seguida nos damos cuenta de que hoy va a tocar ponerse el poncho desde el principio. El paisaje que vemos a las ocho de la mañana desde la ventana de nuestra pensión de Pedrouzo es claro: está lloviendo y no tiene ninguna pinta de que la cosa vaya a mejorar en horas.

Resignados a nuestra suerte iniciamos por última vez en este Camino toda la serie de rutinas de repaso de heridas, aplicación de mejunjes, aseo, etc. Aún llevamos en la garganta, y en la voz, el sabor y las consecuencias de los pelotazos de anoche...

La pasada noche dejamos pagada la habitación de la pensión ya que a esta hora aún no hay nadie en recepción y la cafetería está cerrada. Por eso nos vamos a otra cafetería próxima a desayunar y a sellar las credenciales. Debe ser el único establecimiento abierto a esta hora porque está verdaderamente abarrotado de peregrinos para desayunar. El agua que está cayendo afuera también ayuda a que el local esté lleno.

Inicio lluvioso de etapa

Tras el desayuno, a ponerse los ponchos y empezar la etapa. Nos ponemos en marcha a las nueve y cuarto de la mañana tras colocarnos los ponchos por primera vez en este año.

En seguida nos internamos por el bosque, en una tónica parecida a la de la jornada de ayer con una notable presencia de peregrinos nuevamente.

En estos kilómetros de húmedo paseo por el bosque coincidimos con una peregrina argentina, a la que no vimos en etapas anteriores, y con la que estuvimos caminando alrededor de media hora. Ella continuaba hasta Finisterre.


Alrededores de Santiago

A las diez y media de la mañana alcanzamos el mojón que anuncia la entrada en el municipio de Santiago, en las proximidades de las instalaciones aeroportuarias. ¡Qué recuerdos de la otra vez que pasamos por aquí con Laura y Toñín y las peregrinas suecas que nos hicieron una foto mientras les cantábamos el Chiquitita del grupo sueco Abba.

Un poquito más adelante alcanzamos los pequeños núcleos urbanos de San Paio y Labacolla, prácticamente en la mitad de etapa de hoy. Son las once de la mañana.

Y antes de enfilar el ascenso al Monte do Gozo hacemos una pequeña parada en Casa Amancio, repleta de peregrinos, para avituallarnos un poco junto al bonito hórreo que tienen en su patio interior y sellar las credenciales, como ya habíamos hecho minutos antes en alguna iglesia de San Paio.


En el Monte de Gozo... 5 años después

En la subida al Monte de Gozo nos encontramos con unos conocidos de la etapa anterior... El grupo de peregrinos gaditanos de ayer caminaba delante de nosotros sin que nos vieran. Así que me acerqué sigilosamente a ellos y, dándole una palmadita en la espalda, le dije al peregrino cachondón que conocí el día anterior: —¡Qué pasa, maricón! Jajajajas, menuda risotada de todos tras la sorpresa inicial...

Continuamos la marcha y justo a la una de la tarde llegamos al Monte do Gozo, por segunda vez tras cinco años. En esta ocasión no dormiremos aquí sino que continuaremos directamente hacia Santiago.

Nos hicimos fotos junto al monumento principal pero no fuimos capaces de acertar con el Monumento al Peregrino que hay en algún lugar del monte pero que no supimos encontrar... ¡Otra vez será!

Ya estamos a menos de 5 kilómetros de Santiago...


En Santiago... 5 años después... otra vez con lluvia

Y como la vez anterior, hace cinco años, tras el fuerte descenso desde el Monte do Gozo, alcanzamos Santiago entrando por el barrio de San Lázaro.

La ciudad del Santo nos volvió a recibir nuevamente con agua... mucha agua. El momento más lluvioso de la etapa coincidió con nuestra llegada a la ciudad. A las dos de la tarde hacíamos presencia en la plaza de Cervantes de la capital compostelana.

Y poco después deambulábamos triunfalmente por el Obradoiro. ¡Prueba superada! Lástima que la Catedral no estuviera vestida con sus mejores galas ya que una de las torres está con andamios.

Por momentos la lluvia arreciaba pero eso no nos importaba para darnos el paseo que bien nos habíamos ganado. Incluso tuvimos el detalle de hacerles un par de fotos junto a la Catedral, en medio del chaparrón, a un par de peregrinas que no encontraban a nadie que les sacase la foto en cuestión.

Sabemos el esfuerzo y la ilusión que supone llegar hasta el Obradoiro y plasmar ese momento en una foto, y no podíamos dejar que estas chicas se quedasen sin su merecido recuerdo.



Cola para recoger la Compostela

Y tras el chaparrón, a por las compostelas. Este año han cambiado el emplazamiento de la Oficina del Peregrino, el lugar donde se recogen. Ahora está en un lugar situado por detrás del Parador y hay que atravesar unas medidas de seguridad muy molestas.

Nos registran las mochilas antes de entrar en el edificio. Con la lluvia y los ponchos puestos os podéis imaginar lo tremendamente incómodo que nos resulta esto. Nos lleva un par de minutos hacerlo. Y lo peor, la enorme cola de este año. Cerca de dos horas en la cola para recoger ¡por fin! las compostelas, casi a las cuatro de la tarde.

Almuerzo vespertino en Santiago

Ya con las compostelas en la mochila nos dirigimos a un bar cercano a comer cualquier cosa. A esas horas las cocinas suelen estar cerradas, pero tuvimos suerte. Unas raciones, unas cervecitas, unas tartas de Santiago, unos cafés... y nuestras dos compostelas como testigos de excepción.

Tras la tardía comida, nos acercamos a nuestro hostal, pasadas las cinco de la tarde, que ya conocemos del Camino Portugués, a descansar un rato.



Tarde noche en la ciudad del Apóstol

Os podéis imaginar que la tarde y la noche en la ciudad compostelana fueron una continuación de la fiesta de nuestra llegada a la ciudad, que además, celebraba la Fiesta de la Asunción.

Paseo y compras por la ciudad, tapeo por los bares de la calle del Franco, pelotazos nocturnos en la Plaza de la Quintana...

Un digno colofón a este Camino.





El regreso a Madrid tras ver el botafumeiro en la Catedral

Y al día siguiente, más compras por la ciudad con nuestras nuevas camisetas del peregrino, visita a la catedral, con Misa del Peregrino y botafumeiro incluidos, y luego a la estación del tren para regresar a Madrid. Aún tuvimos tiempo de comer en la propia estación antes de nuestro regreso.



Por cierto, qué preciosos los paisajes gallegos desde el tren.



A nuestra vuelta, en la estación de Chamartín, Olga, Laura y Toñín, y los peques, esperándonos en el andén. Otro año de vuelta a casa tras nuestro duro peregrinar.

Cerramos este blog del Camino Primitivo, además de con el habitual montaje fotográfico de la etapa, con un montaje musical de todo el Camino Primitivo 2015-2016, desde Oviedo a Santiago, con la música de El hombre y la tierra, omnipresente en este Camino...

El año que viene todo apunta a Finisterre, el Camino del Fin del Mundo (como le llamaban los romanos). Ya veremos... De momento...

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de China Crisis "Christian")



El vídeo del Camino de Santiago Primitivo 2015-2016
(música de Antón García Abril "El hombre y la tierra")



domingo, 29 de abril de 2007

CS2007 – Etapa 1 (Camino de Roncesvalles)





¡¡OE OEEEE!! ¡¡OE OEEEEE!! Lo conseguimos... Aquí estamos... Hemos llegado a Roncesvalles. Eso sí, ¡en qué condiciones! A uno le falta un brazo, a otro una pierna... Bueno, no tanto como eso pero es cierto que acabamos muy machacados. Ahora estamos aquí el peregrino Juanma y yo en nuestra habitación del hotel La Posada de Roncesvalles, que es una monada. Nos iremos a dormir dentro de un rato porque estamos agotados. Creo que ni los ronquidos de Juanma impedirán que hoy me eche un buen sueño. Porque si os cuento cómo fue la noche de ayer... Por un momento creí que se coló un oso en la habitación, jejeje. Desde anoche, el peregrino Juanma también es conocido como Serrucho Man, y no es el único mote que se ha ganado, como comprobaréis si seguís leyendo. Os cuento cómo nos fue esta jornada que ahora acaba...


Desayuno y aprovisionamiento en St Jean

Como os dije ayer, hoy hemos quedado a las 8 de la mañana en la cafetería del hotel para desayunar. Así que a las 7:30 horas nos pusimos en pie y Juanma tuvo ocasión de filmar desde la ventana de nuestra habitación las primeras imágenes del día, que se ha levantado bastante nublado pero sin lluvia. Estrenamos el traje oficial de peregrino, con concha, bordón y todas esas cosas, y también inauguramos el botecito con el mejunje milagroso. Funciona a base de espray, es tremendamente viscoso, y nos lo aplicamos sobre todo en los pies y manos (en estas últimas por aquello de que no nos salgan ampollas al coger el bordón).

En la cafetería, y como no podía ser de otra manera tratándose de tierras francesas, nos metemos un buen desayuno a base de croissants con café y zumo de naranja. Aprovechamos la ocasión para hacer un brindis por la dura etapa que nos espera. Tras el desayuno, bajamos a comprar lo que será nuestro almuerzo de hoy, ya que durante la etapa no encontraremos tiendas o comercios y necesariamente nos tocará comer en medio de la montaña. Pillamos pan, chorizo y varias botellas de agua. ¡Menudo festín que nos pegaremos!


Nos ponemos en marcha: las primeras cuestas

Pues un poquito antes de las 9 de la mañana empezamos a andar en nuestra primera etapa (son 25 km, casi todos de subida). Finalmente, la ruta elegida fue la de Napoleón, llamada así porque por ahí se colaron las tropas francesas en la invasión napoleónica. Este recorrido abandona en seguida la carretera y te mete de lleno en la montaña casi hasta las mismas puertas de Roncesvalles. Como sabéis, en esta etapa llevamos solamente dos mochilas. El peregrino Juanma y yo con una, y los peregrinos Laura y Toñín con la otra. Las dos restantes nos esperan en nuestro hotel de Roncesvalles.

El recorrido es espectacular desde el primer momento. Comienzas subiendo y prácticamente no dejas de ascender en 20 kilómetros. Solamente los últimos 3 ó 4 kilómetros (ya llegando a Roncesvalles) son de bajada. El paisaje es verdísimo, la humedad en el ambiente es muy alta y en ocasiones se forman pequeñas neblinas. Según subes, vas viendo los valles y las casitas abajo, a veces al final de grandes precipicios, casi "a vista de pájaro". El trayecto está "salpicado" de animalillos: vacas por aquí, caballos por allá, algún rebaño de cabras u ovejas que se pierde en el horizonte... ¡Qué gozada! Te entran ganas de pegarte un revolcón en esa hierba tan húmeda.

Justo a la hora de iniciar la marcha realizamos el primer relevo. Mi mochila la coge ahora Juanma, y Toñín hace lo propio con la de Laura. Quiere el azar que este primer cambio de mochilas coincida justamente con el inicio de la cuesta más pronunciada de toda la etapa, circunstancia que no pasa desapercibida para Toñín, tal y como puede escucharse en el primero de los vídeos que os cuelgo... juajuajua... ¡Qué mala suerte! Más o menos cada hora nos relevamos Juanma y yo, mientras que Toñín y Laura lo hacen cada dos horas. En uno de los momentos en que nos detuvimos para beber agua, le dejé mi bordón a los peregrinos Juanma y Toñín para que me lo sostuvieran. Los muy cabr... digo... peregrinos no encontraron mejor sitio que ponérmelo encima de un manojo de ortigas. Cuando me di cuenta de ello ya era demasiado tarde. ¡Menuda hinchazón de manos! Tuve que aplicar el remedio tradicional de lavarme las manos con agua y barro... ¡y resultó!

En estas primeras dos horas estamos completamente empapados de sudor debido al esfuerzo, pero como la mañana es más bien fría, tampoco nos aligeramos de ropa para no resfriarnos. Así transcurren los primeros kilómetros de etapa, en la que, conforme ascendemos, van desapareciendo los árboles del paisaje para quedarnos solamente con vegetación de tipo bajo sobre el suelo. Por el camino coincidimos repetidamente con otros peregrinos, adelantándonos mutuamente varias veces. Una de las pequeñas paradas que hicimos fue en un albergue de peregrinos (Untto) que hay a unos 5 km del punto de partida: la última opción para rellenar nuestras botellas de agua en bastantes kilómetros. Aquí una inglesita muy guapa nos hizo la foto de grupo que preside el blog de Los 4 peregrinos.


Paramos un rato para comer y reanudamos la marcha

Cerca de la una de la tarde, en un paraje dominado por una estatua de la Virgen, en la parte más alta del recorrido, decidimos que era un buen momento para comprobar el estado de los chorizos. En una zona relativamente llana buscamos unas rocas donde sentarnos y nos preparamos unos buenos bocatas, acompañados de agua de nuestras botellas y de unos chicles como postre. ¡Menudo lujo de comida! Cerca de nosotros había más peregrinos... Eso debía ser el "merendero" oficial.

En esa zona el paisaje era ya el propio de la alta montaña, con muy poquita vegetación y sin referencias de zonas habitadas por ningún lado. A eso de las tres de la tarde, cruzamos la frontera que estaba señalizada con un monolito donde se leía el nombre de "Navarra". Nos quedaban unas tres horas para llegar a Roncesvalles. Por cierto, que por ahí un par de caballos nos dio un pequeño susto, cuando el macho, con perversas intenciones, se puso a perseguir a la pobre yegua y ambos se detuvieron justo delante de nosotros.


Elisabeth y "Buen Camino Man"

A lo largo de estas horas de recorrido nos encontramos con bastantes peregrinos, la mayor parte de ellos extranjeros. Cada vez que te cruzas con uno de ellos, la cortesía jacobea te obliga a saludarle con la fórmula "Buen Camino". El peregrino Juanma se tomó esta regla a rajatabla, hasta el punto de que ya se ha ganado para el resto del viaje el sobrenombre de Buen Camino Man. Si se cruza con alguien, él le saluda con un "Buen Camino". Si se le acerca una inglesita preguntándole (en inglés) si queda mucho para llegar, él contesta con otro "Buen Camino". Vamos, que tenía el disco del "Buen Camino" preparado para todo el que se le acercase.

Mención aparte merece Elisabeth, una peregrina brasileña, de unos 50 años de edad, bastante menudita ella, con rasgos centroeuropeos –pelo rubio y ojos claros–, una mirada entrañable y un tono de voz más bien calmado y parsimonioso... Hacía el recorrido sola y sin mochila, pues un autobús se la llevaba directamente a Roncesvalles. La pobre tenía siempre ganas de conversación y cada vez que "enganchaba" a alguien no le soltaba fácilmente. Resultaba algo empalagosa y cansina, sobre todo teniendo en cuenta que con la paliza que nos estábamos dando, malditas las ganas de hablar que teníamos... y, además, apenas se la entendía. Si lo sabrá bien el peregrino Toñín, que fue quien más "disfrutó" de su compañía. ¡Creo que se conoce al dedillo la historia de la colonización brasileña! Además, tenía un andar tan lento, que te retrasaba si te detenías a hablar con ella. Así que, cada vez que parábamos un rato y veíamos que llegaba, era como si nos metieran un petardo en el trasero para espabilarnos a retomar la marcha. A pesar de todo, la mujer parecía bastante maja y la recordamos con cariño... Pero siempre que podíamos, "se la emplumábamos a otro grupo", jeje...


Llegando a Roncesvalles

Las últimas horas de marcha se nos hicieron interminables. Tras unas cuestas imposibles por senderos pedregosos (¡lo que nos faltaba para nuestros maltrechos pies!) llegamos al Puerto de Ibañeta, y a partir de entonces comenzamos a divisar la vieja Colegiata de Roncesvalles. También vemos a nuestra estela los diferentes grupos de peregrinos que nos siguen, dispersos, en silencio, con las fuerzas justitas y casi arrastrando los pies para llegar hasta aquí. Parecía un desfile de condenados... (y de algún modo lo era).

Aunque se percibía el fin de la etapa, lo cierto es que aún nos quedaba una horita y eran casi las 5 de la tarde. Teníamos que llegar, para la Misa del Peregrino, antes de las 6. Desde Ibañeta todo el camino es de bajada por senderos que atraviesan el bosque. Pero después de una etapa como esta, las bajadas también entrañan su peligro, ya que las piernas están sin fuerzas y tienden a doblarse solas; por fortuna, los bordones nos sirvieron de gran ayuda para apoyarnos. Un pelín antes de llegar a Roncesvalles hay un gran pedrusco (el Monumento a Roldán) conmemorativo de la derrota de las tropas francas de Carlomagno (comandadas por su sobrino Roldán) frente a los vascones, allá por el siglo VIII. Desde aquí tan solo quedan 10 minutos hasta Roncesvalles. Este trayecto lo hicimos aligerando el paso, ¡y eso que llevábamos cerca de 9 horas de caminata!

Eran las seis menos cuarto de la tarde cuando llegamos, por fin, medio arrastrándonos, medio caminando, a Roncesvalles. Aunque pasamos al lado mismo de nuestro hotel, entramos directamente en la Colegiata para asistir a la Misa. No había tiempo ni para cambiarse de calzado a pesar de que los pies nos ardían tras el esfuerzo realizado. La sensación a nuestra llegada era la del final victorioso tras una dura etapa. Sin duda, acabábamos de completar una de las etapas más duras y, a la vez, más bonitas, de todo el Camino de Santiago.





La Misa del Peregrino

Cuando entramos, la Colegiata estaba llena. Supongo que la mayoría eran peregrinos, pues Roncesvalles sólo tiene una treintena de habitantes. Se notaba bien quiénes venían desde St Jean y quiénes iban a comenzar el Camino en Roncesvalles al día siguiente. En el ambiente se percibía una mezcla de olor a incienso de la iglesia y de olor a pies de los peregrinos. Había evidencias que delataban a los que habían andado como nosotros: heridas, esparadrapos, vendas, zapatillas deportivas o chanclas (para descansar de las botas)...

Cuando comenzó la Misa, al principio intentábamos seguir el ritmo de ponerse de pie o levantarse según correspondiera, pero pasado un rato, nos apuntamos todos a la opción de permanecer sentados porque nuestros cuerpos ya no daban para más. La Misa acabó con una bendición de peregrinos que se lleva a cabo según un ritual que viene desde el medievo: en realidad, esa es la única circunstancia que la diferencia de una misa normal.

Al concluir la Misa fuimos a sellar nuestra credencial al Albergue de Peregrinos, que está justo frente a la Colegiata. El Albergue es muy bonito y amplio, con el techo abovedado. Estaban desbordados y nos plantaron un sello "bestial" en la cartilla, de tamaño doble del habitual. Si en los demás sitios nos ponen más sellos como este, nos quedamos sin espacio en la credencial. Por cierto, al salir del Albergue cayeron, muy tímidamente, las únicas gotas de lluvia que hemos visto en toda la etapa.

Después de poner el sello, caminamos los 50 metros que hay hasta nuestro hotel (distancia en la que invertimos cerca de 10 minutos, dadas las condiciones en las que nos encontrábamos) para registrarnos y entrar en nuestras habitaciones. Tras las llamaditas de rigor a nuestras queridísimas familias y novias, se agradeció, y bien, el disfrutar de unas merecidísimas duchas. Hubo tiempo antes de la cena, incluso, para tomarnos unas cervecitas fresquitas con patatas fritas en la cafetería del hotel.

La cena estuvo muy bien y la cogimos con ganas. Lástima que no prosperara mi propuesta de tomarnos algún pelotazo "jacobeo" en la cafetería ya que, cuando terminó la cena, nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones: hoy, nuestros cuerpos no daban más de sí.


¡Estamos fundidos!

Pues así ha sido la etapa de hoy. Aquí hemos llegado, totalmente fundidos; me cuesta horrores incluso el ponerme de pie una vez que me he sentado pero mañana será otro día. Hemos estado viendo los goles de la jornada dominical de hoy y, aprovechando que tengo al peregrino Juanma a mi lado, hemos intercambiado algunas opiniones sobre el juego del Real Madrid y el del Dépor. Obviamente, creo que no nos hemos puesto muy de acuerdo, juajuajuas. Bueno, ahora nos echaremos otro poquito del mejunje en los pies y a dormir. Hemos quedado mañana a las 8:30 horas para desayunar y para pasar revista de ampollas. La etapa de mañana, hasta el pueblo de Zubiri, parece que será más tranquila pues solamente tiene 22 km, en los que predominan las bajadas. ¡Buen camino, peregrinos!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Enya "Aldebaran")





sábado, 31 de marzo de 2007

CS2007 – Primeros preparativos





Hola de nuevo, peregrinos.

Hoy termina el mes de marzo y, aquí estoy, en casa de mis “cuñaos” Laura y Toñín, celebrando no sé qué cosa que han comprado para la casa. La verdad es que estos cuñaos son un chollo, porque cada vez que estrenan algo para la casa, siempre organizan una pequeña celebración. Que si una lamparita nueva por aquí, que si unas cortinillas por allí... Cualquier excusa es buena para disfrutar de un pequeño convite. Por eso siempre que les veo, aprovecho para recordarles alguna cosita que falta para la casa, a ver si pican, jejeje...

Hoy nos hemos acercado hasta aquí Olga y yo directamente desde el Decathlon de Alcobendas. Sí, seguimos con la locura del Camino. Hoy me he pillado el poncho, las botas, la mochila, unas camisetas... Esta mañana he estado caminando con Juanma por la Dehesa de la Villa, en lo que ha sido el primero de los entrenamientos “oficiales” para practicar de cara al Camino. Lástima que no se haya acercado nadie más... Desde que surgió la idea de hacer el Camino, hace mes y medio, hemos avanzado en muchos temas...


Información sobre el Camino y credenciales

Finalmente se confirma que seremos cuatro los valientes e intrépidos peregrinos que intentaremos realizar toda la andadura: Laura, Toñín, Juanma y Miguel (“Los 4 peregrinos”). Seguiremos el itinerario del Camino Francés que recomienda la página de internet www.mundicamino.com. El recorrido previsto comenzará este mismo año en la localidad francesa de Saint Jean Pied-de-Port, al pie de los Pirineos, para concluir, allá por 2011, en Santiago de Compostela. La página web de Mundicamino está muy bien, pues describe las diferentes etapas con sus perfiles topográficos, ofrece consejos para el caminante, da información de todo tipo sobre lo que uno se va a ir encontrando... Vamos, que resulta muy práctica.

El pasado 1 de marzo nos acercamos a la calle Carretas, donde está la sede madrileña de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago. Por lo visto ahí entregan la credencial donde te van poniendo sellos por los lugares de paso del Camino. Una vez que llegas a Santiago, presentando la credencial sellada te dan la “Compostelana” o cartilla acreditativa de haber recorrido el Camino. Al final Toñín no pudo acercarse y solo nos presentamos Juanma, Laura y yo. Nos dieron una charla (bastante amena, por cierto) y nos citaron para unos días antes de la partida que será cuando nos entreguen la credencial personalizada. Apuntamos también a Toñín, quien necesariamente tendrá que tragarse esa charla si quiere obtener su credencial. En la charla te cuentan lo que debes de llevar, sitios curiosos por donde se pasa, consejos, anécdotas, etc. Nos hablaron de cosas como la Misa del Peregrino, la Fuente del Vino, y otros lugares que seguro que nos resultarán más familiares según avancemos por los diferentes capítulos de este blog.


Camino 2007 (CS2007): logística hotelera

Bueno, pues una vez resuelto este primer trámite, nos ponemos manos a la obra para organizar la logística del Camino de Santiago que recorreremos en 2007 (CS2007). El sábado 28 de abril saldremos de Madrid con destino al pueblecito francés de Saint Jean Pied-de-Port, desde donde comenzaremos el Camino propiamente dicho el domingo 29 de abril; la última etapa de este CS2007 nos llevará a Logroño el sábado 5 de mayo. Al día siguiente regresaremos a Madrid en autobús, tras cubrir un total de siete etapas de caminata, que totalizarán 163 km. Nuestra intención es la de buscar alojamientos asequibles en todos los pueblos de final de etapa, pues la idea de estar oliendo a pies y aguantando decenas de ronquidos en los albergues de peregrinos, la verdad es que no nos atrae especialmente. Qué se le va a hacer: nosotros somos así de finos...

Juanma y yo acordamos repartirnos las etapas para empezar a organizar las oportunas reservas hoteleras. Yo he preferido dejarle a él la reserva en el pueblo francés, por aquello del idioma: que practique un poco el francés, que a mí lo que me va más es el gallego, jejeje. En la semana del 12 al 16 de marzo ya teníamos reservados casi todos los hoteles y solucionado el tema de los viajes. Para llegar al pueblecito francés de inicio viajaremos en tren hasta Pamplona y allí tomaremos un taxi hasta Saint Jean. Además, puesto que ese taxi pasa antes por Roncesvalles, que es el final de la primera etapa, aprovecharemos la ocasión para dejar en el correspondiente hotel parte del equipaje, a fin de ir más descargados desde Francia. Esto se antoja muy importante puesto que el perfil de la primera etapa, de Saint Jean a Roncesvalles, cruzando los Pirineos, es terrorífico. Si fuera ciclismo, diría que esa primera etapa es algo así como la subida al Tourmalet, con unas cuestas brutales. Me temo que a lo largo de este blog haremos más menciones a esta primera etapa del Camino.

Juanma ha conseguido también documentación interesante sobre los lugares de paso del Camino por Navarra. Por falta de información que no sea. Creo que tenemos controlados hasta los sitios para ir a hacer pipí o cosas más gordas por si te da un inoportuno apretón en mitad de cada etapa. Por cierto, ha habido que modificar un final de etapa (Zubiri) por cuestiones logísticas. Una vez que se salga de Saint Jean los finales de las 7 etapas serán, por este orden: Roncesvalles, Zubiri, Pamplona, Puente la Reina, Estella, Los Arcos y Logroño.

El 22 de marzo hemos conseguido cerrar, por fin, todas las reservas. La vuelta a Madrid será el domingo 6 de mayo por la mañana, en autobús (desde Logroño). El alojamiento que nos ha dado un poquito más de guerra ha sido el de Zubiri (noche del 30 de abril), por ser un pueblecito muy pequeño, con poquísima capacidad hotelera y, además, nos toca pernoctar ahí en víspera de festivo. Finalmente hemos encontrado una pensión que no tiene mala pinta, aunque tendremos únicamente un cuarto de baño para los cuatro.


Primeros entrenamientos

De entrenamientos andamos que ni fu ni fa. Laura y Toñín están más remolones y creo que todavía no han comenzado. Más vale que arranquen porque si no, van a sufrir bastante... A ver si antes de que pasen las tres semanas que faltan para empezar el Camino podemos vernos todos con el material que vamos a llevar. De momento Juanma y yo hemos practicado algo, por nuestra cuenta. Yo sin carga, pero Juanma ya sabe lo que es llevar algún kilito en la espalda. Esta misma mañana puede decirse que ha sido el primer entrenamiento oficial, pero, sin duda, habrá más. Hemos quedado Juanma y yo en la Dehesa de la Villa para hacernos unas cuantas cuestas (previo desayuno reglamentario, que también merece ser entrenado, jeje). Para mí, el de hoy ha sido un entrenamiento sin mochila, pero como desde esta tarde ya tengo una, para el próximo día me tocará llevar peso. Ya os contaré.

Bueno, me vuelvo a la fiestecilla de los cuñaos, a ver si me han dejado algo.

Hasta la próxima!